Archivo de la etiqueta: Tocón

Blancares-Linarejos-Cerro de la Venta

22 Septiembre 2019

Para inaugurar el otoño que recién comienza, me se mete en la cabeza volver al barranco y cortijo de Linarejos, que ya describí en esta ruta, para ver si las lluvias pasadas han aportado algo bueno en términos de verdes y amarillos. Pero, deseando andar mucho y subir poco, pensamos en hacerlo a pie desde el Puerto de los Blancares, paso clave entre Tocón y la Peza, y de paso pergeñar una circular a todo el macizo de Inquisidores-Peña Bermeja-Montefría, que desde el Llano del Castillejo nos lleve al Cortijo del Fraile sin subir ni bajar, lo que encuentro interesante y me ronda desde hace tiempo. Si encima le ponemos la guinda del Cerro de la Venta, que tengo en pendientes, pues mucho mejor.

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Alacranes-Perdiñel

11 febrero 2018

Tras las últimas aproximaciones a los pinares de los Alacranes desde el Aguas Blancas y desde el Barranco del Tintín, acabo haciendo una ruta comme il faut por la zona, culminando en el Cerro Perdiñel, a modo de compendio de todo lo descubierto en esta hermosa y poco transitada zona al este del pantano de Quéntar. Un entretenido subeybaja por cuatro valles y tres cerros, con la nieve como feliz acompañante.

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Padules lejano

jb-El-Padules-desde-Padules

18 Mayo 2014

La cortijada de Padules (antigua y nueva) debe de ser uno de los lugares más aislados de la provincia de Granada. El Arroyo de Padules, que pasa a sus pies, es más frontera que camino, y su abrupta salida al Pantano de Quéntar imposibilita abordarlo desde allí. Andando -o en bici-, se puede acceder desde el Barranco de Tintín y Haza Redonda, ámbitos vastamente deforestados con aroma a fin del mundo. De no ser por la pista que une Tocón con Güejar Sierra, el habitante permanente y los pocos estacionales que por allí se afanan lo tendrían realmente crudo. Y la pista, en verano bien, pero en invierno…

A pesar de todo, más de un valiente senderista pasa por Padules (antiguo) entrando por la mencionada senda de Haza Redonda, saliendo por el barranco de los Lastonares hacia Tocón, o los bikers pasan por arriba tras cruzar el río cuando hacen la pista entre Tocón y Güejar. Pero entre uno y otro punto el valle se remansa en lo que, a vista de pájaro, parecen agradables espesuras, huertos con frutales, manchas de encinar y apreciables prados salpicados -a uno y otro lado del Arroyo- por un puñado de cortijos. Y ese iba a ser el objetivo: adentrarse en Padules, hurgar en sus rincones más que pasar a su lado…

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