Archivo de la etiqueta: Arroyo de las Perdices

Cañón del Fardes

30 Septiembre 2018

Fiel a la querencia por los barrancos, cumplimos visita a uno que quedó pendiente tras la entretenida -y truculenta- ruta de los Arces de Montpellier del otoño pasado. Llegando al vehículo, se nos habían quedado prendidas en la mirada las hechuras del recién nacido Río Fardes, justo después de las confluencias de los arroyos de Las Perdices, Majalijar y Revocillos. Apuntaba desde arriba un cañón pinturero, junto al que habremos pasado infinidad de veces -siempre por carretera- sin llegar a hollarlo. Pues era el momento…

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Una de arces (… de Montpellier en la Sierra de Huétor)

7 Octubre 2017

El Arce de Montpellier (Acer monspessulanum) es un arbolillo de porte pequeño a mediano perteneciente al género Acer, como sus mayores, el Arce Real o el Sicómoro, y bastante cercano a sus primos, el Arce campestre y el granatense, tesoro de nuestros bosques. Su nombre deriva de que Linneo lo conocería seguramente en los bosques cercanos a la ciudad francesa, pero podría perfectamente llamarse “Arce mediterráneo”, ya que esa es su área de distribución natural. En invierno, primavera y verano pasa desapercibido, humilde habitante de umbrías, barrancos y roquedos calizos, donde se camufla entre las encinas, pero ¡ay, amigo! en otoño el patito feo se revela como portador de un luminoso fuego, ora amarillo, ora de un rojo intenso, que lo destacan entre sus acompañantes perennifolios…

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Una de fresnos

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15 Octubre 2016

Mediados de octubre, y el otoño se hace de rogar; pero cabía esperar que ya hubiera besado a los fresnos, los centinelas de la estación. Los arroyos de la Sierra de Huétor son el sitio ideal para disfrutar de su explosión otoñal…

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Arroyo de Majalijar-Arroyo de las Perdices

La primera semana de Octubre fue de auténtico otoño, tras un Septiembre razonablemente lluvioso. Luego parece que ha vuelto el verano, pero que nos quiten lo bailado el domingo día 6, que fue poco pero muy bueno. Como me pedían paseo, me decidí por un recorrido corto y entretenido, pero con mucho descubrimiento, buscando una conexión a la que ya tenía ganas: pasar del Arroyo de Majalijar al de Las Perdices, transitando por los propios arroyos.

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