Archivo de la etiqueta: Aldeire

Por los recodos de Aldeire

19 Noviembre 2017

A finales de octubre exploramos uno de los barrancos en los que se divide el Arroyo Benéjar de Aldeire por encima del horcajo, el Arroyo de Los Pasillos. Nos despedimos entonces con las vistas del otro barranco, el de Los Recodos, clavadas en la retina, desde las alturas del cortafuegos por donde discurre la vereda más habitual. No he esperado mucho para completar el escaneo de la zona, recorriendo por su fondo este último. Además, en esta ocasión, yendo solo, aproveché para completar el ascenso hasta el sendero Sulayr, recorriendo la continuación del barranco por encima del carril principal del Marquesado, que toma el nombre de Arroyo del Picacho (por cierto, el mapa Mulhacén 1:10.000 de la Junta denomina tanto al barranco de los Recodos como al del Picacho como “Barranco de los Tejos”. Quede dicho para que nadie se despiste con la toponimia, siempre azarosa). Es un transcurso lleno de alicientes y con algunas espectaculares sorpresas botánicas, potenciadas por el apogeo de la coloración otoñal de las especies con las que en su momento se repobló toda la zona…

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Por los pasillos de Aldeire

22 Octubre 2017

Fiel a mi querencia por los arroyos y barrancos del Marquesado, retomo una ruta clásica -la de los castaños de Aldeire- para investigar una variante umbría y escondida: tras remontar el Arroyo Benéjar por la Rosandrá hasta la confluencia de los cursos que lo forman, donde la senda convencional aborda el cortafuegos por la divisoria de la loma, nosotros escogeremos el Arroyo de Los Pasillos, a la izquierda, para intentar subir por su fondo hasta el carril principal del Marquesado. Espero encontrar la humedad que este otoño parco en lluvias nos regatea, y disfrutar de recónditos fulgores de la vegetación de sus riberas…

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El Gallego de Aldeire

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9 Octubre 2016

Como el calor no se acaba de ir y las lluvias no acaban de llegar, pero el otoño continúa su marcha imperturbable, se imponía buscar un fondo de barranco sombreado pero practicable. Me acordé entonces de que, en mi metódico escaneo de los valles del Marquesado, se me había quedado sin visitar uno de los barrancos de Aldeire, tributario del Arroyo Benéjar, al que se une aguas abajo del pueblo: el Barranco del Gallego, que había despertado mi imaginación hace tiempo al ver sus vistosos tajos desde las alturas del Sulayr. Así que allá que fuimos, pocos pero buenos…

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