Majalijar

Caratula-Majalijar

El macizo de Majalijar o de Las Buitreras constituye la espina dorsal y máxima altura del Parque de la Sierra de Huétor (1.887 m). Recostado al norte sobre Sierra Arana, se despliega desde las inmediaciones de la cortijada de Prado Negro hasta  la cabecera del río Bermejo, siguiendo su cresta una dirección Noreste-Suroeste, mientras que a media altura se desgaja en una serie de alturas menores: tajos de los Halcones y Las Garduñas, Peñón de la Era, de las Buitreras, Peñón del Jorobado… La solana, ocupada por pinos en el extremo oeste, alberga en el resto el mejor encinar-quejigar de la Sierra; la umbría es, por el contrario, el reino indiscutido del majuelo, cuyos extraordinarios ejemplares forman bosque por sí mismos. La ruta propuesta asciende desde el Cortijo de Linillos y realiza luego una circular en torno a los 1.650m de altitud, recorriendo variados ámbitos y ofreciendo las panorámicas más espectaculares de la provincia.

La excursión circular puede complementarse con el ascenso a la cima, por el sendero (en estudio) del Parque Natural.
Distancia: Circular: 8 km; El ascenso a la cima añade 2,5 km.
Altitud mínima: 1.370 m
Altitud máxima: circular: 1.715; cima: 1.878 m
Dificultad: Baja. Media con el ascenso a la cima, por el desnivel.
Intríngulis: Tramos con senda difusa, pero de orientación fácil.
Tiempo estimado de marcha: 3h (circular) – 4h (haciendo cima)

Terreno: Macizo calizo. Ascenso inicial entre pinos. Circular por zona abierta con prados, espinos, retamas y arbustos de poco porte. Espectaculares vistas sobre Sierra de Huétor y Sierra Nevada. Hay tres pequeñas fuentes en el recorrido.

Geológicamente, el macizo de Majalijar pertenece al llamado Complejo de la Dorsal, el más al norte de las Zonas Internas de las Béticas, y en contacto con el Subbético que constituye la vecina Sierra Arana. Sus rocas alternan calizas y dolomías relativamente duras, que provocan los agresivos relieves del Peñón de la Mata y el propio Majalijar, con estratos margosos que han sido erosionados formando los relieves más suaves entre picos. Al sur aflora el complejo Maláguide, con conglomerados, areniscas y limos rojos que se dejan ver notoriamente en la parte baja de la ladera sur.

La vegetación muestra la mejor expresión del bosque clímax autóctono, un encinar-quejigar de la Series meso y supramediterránea básica de la encina que, de modo inhabitual, ocupa la solana del cerro. Las cimas exhiben roquedos alternando con prados y vegetación almohadillada, en tanto que la umbría presenta sólo la orla espinosa del bosque, con majuelos que forman casi un bosque por sí mismos, acompañados de agracejo, peonía, eléboro y diversas aromáticas xerófilas.

Cuándo ir
Barra-cuando-ParapandaPuede hacerse todo el año. En invierno puede haber nieve y hielo en la cima. En pleno verano es muy soleada y la provisión de agua puede ser crítica. Óptimo en Mayo para los prados, en Noviembre-Diciembre para los quejigos. Se recomienda un día despejado, por las vistas.

Cómo llegar
Plano–acceso–MajalijarEl Punto A es la curva del carril principal de la Alfaguara a la Fuente de los Potros donde el piso cambia de tierra a asfalto, en el que arranca el carril de Linillos. En tiempo es casi equidistante acceder por Alfacar/Nívar que hacerlo por la A-92 por la salida de Las Mimbres-Prado Negro. En el primer caso, llegaremos a la parte alta del pueblo de Alfacar, el paraje de Fuente Grande, donde tomaremos la carretera de Nívar, y en su punto más alto, a la derecha, el desvío a la Sierra. Tras el recurvado ascenso inicial y las largas rectas entre pinos y cedros, dejaremos a la derecha el asfalto que sigue hasta la Alfaguara, siguiendo rectos por el carril principal, en tierra. Pasados los Llanos del Fraile, el desvío a la Fuente de la Teja -que dejamos a la derecha- y el collado de las Minas -por donde viene el carril de Carialfaquí-, y tras una pequeña bajada, encontraremos nuestro punto a la izquierda. Si tomamos la A-92, saldremos por la salida 264 (Las Mimbres-Prado Negro), que toma la carretera antigua. Tras cruzar el Fardes y ascender un tramo empinado, tomamos a la izquierda la carretera de Las Mimbres y Prado Negro. Llegados a la Fuente del Potro, con su amplio aparcamiento, seguimos a la izquierda en dirección a la Alfaguara. Unos kms. más allá, en la mencionada curva en que acaba el asfalto, está nuestro comienzo.

1. Punto A. La preciosa vaguada del Barranco de la Linde donde se une con el de Las Perdices, junto al carril principal. Los numerosos cedros han sido aclarados, y hoy en día se ve algo más despejada. Por ella vemos el carril que lleva al cortijo de Linillos, que tras la zona llana tiene una revuelta de cierta pendiente.

1. Punto A. La preciosa vaguada del Barranco de la Linde donde se une con el de Las Perdices, junto al carril principal. Los numerosos cedros han sido aclarados, y hoy en día se ve algo más despejada. Por ella vemos el carril que lleva al cortijo de Linillos, que tras la zona llana tiene una revuelta de cierta pendiente.

1b. Punto A alternativo. Se puede optar por dejar el coche en la vecindad del carril que lleva al Cortijo de Las Minas, más en sombra, de donde sale esta senda señalizada que nos deja en el camino de Linillos por encima de su mencionada cuesta.

1b. Punto A alternativo. Se puede optar por dejar el coche en la vecindad del carril que lleva al Cortijo de Las Minas, más en sombra, de donde sale esta senda señalizada que nos deja en el camino de Linillos por encima de su mencionada cuesta.

La excursión

En rojo nuestra ruta. En ocre, el sendero del Parque Natural que sube a la cima.

En rojo nuestra ruta. En ocre, el sendero del Parque Natural que sube a la cima.

Ascendemos por el carril, que en poco más de 500m nos deja en Linillos:

2. Cortijo de Linillos, en ruinas, con el macizo de Majalijar al fondo: sobre el cortijo, la Cuerda de la Gallega; a la derecha, la doble cima del cerro. La ruta que queremos seguir sube por el borde izquierdo de los pinos y gana luego los rellanos sobre los tajos que hay en la vertical del Cortijo.

2. Cortijo de Linillos, en ruinas, con el macizo de Majalijar al fondo: sobre el cortijo, la Cuerda de la Gallega; a la derecha, la doble cima del cerro. La ruta que queremos seguir sube por el borde izquierdo de los pinos y gana luego los rellanos sobre los tajos que hay en la vertical del Cortijo.

Hasta aquí hemos seguido el Sendero del Parque Natural, que se separa ahora del camino por la izquierda para subir por el Barranco de la Zorra; pero nosotros haremos una variante, para conocer uno de los parajes más pintorescos de los contornos: la Fuente de Linillos. Para ello seguiremos hasta el cortijo, que superaremos por la izquierda por un desvencijado carril. En unas decenas de metros salimos al rutilante prado que precede a la fuente:

3. Prado y chopera, en el extremo superior de la cual se encuentra la fuente. Su depósito de obra está hoy en ruinas, pero por encima, entre los espinos mana el agua salvo en los veranos más crudos, en que puede agotarse.

3. Prado y chopera, en el extremo superior de la cual se encuentra la fuente. Su depósito de obra está hoy en ruinas, pero por encima, entre los espinos mana el agua salvo en los veranos más crudos, en que puede agotarse.

La fuente se ubica al pie de un lomo pedregoso, defendido por espinos, que es el que vamos a tomar. Para ello superaremos la fuente por la derecha y rodearemos el macizo de majuelos para buscar la trocha que, torciendo a la izquierda, nos sitúa en la divisoria del mencionado lomo.

4. Aquí ganando la cresta, miramos atrás sobre la alameda a nuestros pies. Hemos ascendido por la izquierda de la foto, junto a los majuelos en flor que vemos y que ocultan la fuente.

4. Aquí ganando la cresta, miramos atrás sobre la alameda a nuestros pies. Hemos ascendido por la izquierda de la foto, junto a los majuelos en flor que vemos y que ocultan la fuente.

Por la divisoria discurre una vereda de cabras, pero bien marcada por el trasiego de patas, que, entre aulagas, romeros y encinas dispersas va ganando altura. Eventualmente, el lomo que seguimos viene a morir a la vera del barranquito que teníamos a nuestra izquierda, que cruzaremos para ascender por la ladera opuesta:

5. la trocha abandona el fondo de la vaguada y asciende, algo a contramano, por la ladera izquierda…

5. La trocha abandona el fondo de la vaguada y asciende, algo a contramano, por la ladera izquierda…

… para salir a un amplio llano, cuyo borde reseguiremos, torciendo suavemente a la derecha para recuperar la dirección de cara a la montaña. Tras cruzar los pinos más cercanos, a la izquierda tendremos prados despejados y a la derecha los pinos. Entre unos y otros nos acercaremos al punto donde el llano se une con la ladera, que no es otro que el Collado de Linillos:

6. Desde el mismo, miramos hacia atrás. Ya ha emergido Sierra Nevada por sobre el Cerro del Corzo. En primer término el llano que acabamos de atravesar.

6. Desde el mismo, miramos hacia atrás. Ya ha emergido Sierra Nevada por sobre el Cerro del Corzo. En primer término el llano que acabamos de atravesar.

El Collado de Linillos es un importante encrucijada entre la cuenca del Fardes, por donde nos hemos movido hasta ahora, y el valle del Río Bermejo, que nace en las herbosas barrancas que hay al otro lado del collado. Las arcillas y limos rojizos del manto maláguide le prestan su color y su nombre. Desde aquí se puede descender el río hasta Carialfaquí o ganar la divisoria de la Sierra de Cogollos para ir al Peñón de la Mata. O se puede, como en nuestro caso, mirar de frente a la Cuerda de la Gallega para apreciar la senda que, justo al borde de los pinos, remonta en fuerte ascenso los próximos 200 m., y que vuelve a coincidir con el sendero del Parque.

7. Esta es la cuesta más empinada del recorrido. Sin prisa pero con poca pausa la seguiremos casi hasta el borde superior de los pinos.

7. Esta es la cuesta más empinada del recorrido. Sin prisa pero con poca pausa la seguiremos casi hasta el borde superior de los pinos.

Cerca del final, el curso de la vereda es incierto. Mi consejo es seguir el trazado que parece más claro, que tuerce a la derecha internándose en los últimos bancales de pinos. Si vamos ganando altura, superando dos o tres escalones, acabaremos por llegar al punto en que los pinos terminan:

8. …y en el que vemos claramente una loma más despejada que tiene continuidad hacia arriba.

8. …y en el que vemos claramente una loma más despejada que tiene continuidad hacia arriba.

A poco que ascendamos se nos aclarará el panorama…

9. …al descubrir a la derecha una vaguada o concavidad del terreno tras la cual se alza un poderoso cortado. Por encima del mismo va nuestra vereda. De hecho podemos verla a la izquierda de la foto, leve línea rojiza sobre el prado.

9. …al descubrir a la derecha una vaguada o concavidad del terreno tras la cual se alza un poderoso cortado. Por encima del mismo va nuestra vereda. De hecho podemos verla a la izquierda de la foto, leve línea rojiza sobre el prado.

De modo que, en suave curva a la derecha desde donde estamos, accederemos a la vereda para subir con ella la cuneta llena de arbustos que une el cortado con la ladera. Afortunadamente, en este tramo está bien marcada, lo que nos ayudará en ese último ascenso por un monte bajo bastante cerrado. Antes del rellano, dejaremos a la izquierda -a contramano- una notoria bifurcación, que desde aquí asciende para rodear la Gallega por el Oeste, cerrando el círculo que pretendemos seguir. Será nuestro camino de vuelta.

10. Llegamos al rellano sobre los tajos, que es un precioso mirador sobre la zona, con Sierra Nevada siempre acompañándonos.

10. Llegamos al rellano sobre los tajos, que es un precioso mirador sobre la zona, con Sierra Nevada siempre acompañándonos.

11. El encinar-quejigar se despliega a nuestros pies, aquí rubio de primavera. En un buen otoño/invierno es aun más espectacular. La línea principal del valle, en el tercio superior de la foto, marca el curso del Arroyo de las Perdices. Al otro lado, la umbría de la cuerda de Los Gitanos, al final de la cual destaca la mancha esmeralda del prado del Cortijo de Florencia.

11. El encinar-quejigar se despliega a nuestros pies, aquí rubio de primavera. En un buen otoño/invierno es aun más espectacular. La línea principal del valle, en el tercio superior de la foto, marca el curso del Arroyo de las Perdices. Al otro lado, la umbría de la cuerda de Los Gitanos, al final de la cual destaca la mancha esmeralda del prado del Cortijo de Florencia.

Para la ruta circular, seguiremos en la dirección que llevábamos, caminando ahora casi a cota por la que he dado en llamar “M-40 del Majalijar”. Si, en cambio, quisiéramos subir a la cima, abandonaríamos el camino por la izquierda justo al salir del rellano:

Tal que aquí. No existe una senda merecedora de ese nombre, aunque hay trochas que, por un terreno bastante practicable, proceden hasta la loma pespunteada de rocas puntiagudas y algún árbol aislado que se ve hacia la derecha.

12. Vemos la vereda principal en primer plano, curvando a la derecha y sensiblemente llana. La fila de senderistas marca en cambio el camino del ascenso a la cima, que procederá en esa dirección y pendiente hasta la cresta dentada de la derecha.

Desde allí se puede subir con bastante comodidad a la divisoria del macizo, y por ella hasta el Alto de Majalijar, como se cuenta aquí.

Volviendo a la ruta circular, la vereda, bastante bien marcada, nos ofrece algún paso bastante aéreo, donde dan ganas de echarse a volar (pero no lo hagáis…). Y a la vuelta del primer recodo…

12b. Lo que contemplamos al doblar la primera esquina es este espectacular abrigo rocoso, la Cueva de las Palomas.

12b. La Cueva de las Palomas, monumental abrigo en los tajos por encima del camino.

Tras la cueva, un breve ascenso nos lleva a superar la siguiente loma, tras la cual aparece nuestro próximo objetivo:

13. Un vistoso peñón, que a falta de nombre he bautizado como Peñón Hendido, se une a la ladera por un vistoso prado rabiosamente verde (salvo en pleno estiaje).

13. Un vistoso peñón, que a falta de nombre he bautizado como Peñón Hendido, se une a la ladera por un vistoso prado rabiosamente verde (salvo en pleno estiaje).

La senda llanea sin dificultad hasta el prado, hermoso lugar donde hacer una parada bajo los espinos que se acurrucan a la sombra de las peñas. Este es el punto de aterrizaje del sendero del Parque que sube a la cima. Si hemos optado por hacerla, llegaremos al prado desde arriba (por la izquierda en la siguiente foto), y podemos seguir la ruta a partir de aquí.

14. Del otro lado de la suave cuneta, avistamos ya las alamedas de la Fuente de los Potros, con los Cerros del Picón, del Castillejo y de la Mina por detrás. Al fondo, a la derecha la Sierra de Baza, a la izquierda los Tajos del Jinestral. Hay que fijarse en el peculiar peñón cuadrangular que aparece por delante de estos últimos, pues es el próximo hito de nuestro camino.

14. Del otro lado de la suave cuneta, avistamos ya las alamedas de la Fuente de los Potros, con los Cerros del Picón, del Castillejo y de la Mina por detrás. Al fondo, a la derecha la Sierra de Baza, a la izquierda los Tajos del Jinestral. Hay que fijarse en el peculiar peñón cuadrangular que aparece por delante de estos últimos, pues es el próximo hito de nuestro camino.

La vereda se subdivide en la ladera poco pendiente que sigue, y viene a dar igual ir un poco más alto o más bajo, siempre que acabemos llegando al peñón.

15. Entre la variada fauna autóctona de la zona, podemos maravillarnos con el tamaño y color del lagarto ocelado, difícil de ver pero relativamente fácil de oir, cuando se esconde bajo los matorrales a nuestro paso.

15. Entre la variada fauna autóctona de la zona, podemos maravillarnos con el tamaño y color del lagarto ocelado, difícil de ver pero relativamente fácil de oir, cuando se esconde bajo los matorrales a nuestro paso.

El segundo peñón es todavía más espectacular que el primero:

16. Extraplomado sobre el prado, su cima sólo es accesible por la cara Este, por un trepadero de cierta complicación.

16. Extraplomado sobre el prado, su cima sólo es accesible por la cara Este, por un trepadero de cierta complicación.

Este mogote es al que llaman algunos lugareños “Peñón de Majalijar”, en tanto que a la cima del cerro la conocen como “Alto de las Buitreras”. De topónimos, como de colores… No es raro encontrar algún rebaño de cabras u ovejas descansando a su sombra.

Desde aquí la senda sigue, en ligero ascenso, buscando el collado por el que pasar de la solana a la umbría. También es posible, si descendemos, enhebrar unas cuantas trochas hasta el Cortijo de Majalijar y el Arroyo de su nombre.

16b. El Peñón desde la continuación de la vereda.

16b. El Peñón desde la continuación de la vereda.

En unos minutos llegamos al collado, que marca la primera mitad del círculo que queremos cerrar:

17. Un vistoso arce ejerce de centinela.

17. Un vistoso arce ejerce de centinela.

18. Y del otro lado, una precios hoya rodeada de adustos cerros (al fondo el Orduña). Una fuente en su parte superior le confiere verdor y humedad en toda estación.

18. Y del otro lado, una precios hoya rodeada de adustos cerros (al fondo el Orduña). Una fuente en su parte superior le confiere verdor y humedad en toda estación.

19. Sin dudarlo descendemos a la hoya, con el cerro que los geógrafos llaman “de las Buitreras” como norte. En primavera, el prado rabia de colores.

19. Sin dudarlo descendemos a la hoya, con el cerro que los geógrafos llaman “de las Buitreras” como norte. En primavera, el prado rabia de colores.

20. Si caemos en la tentación de internarnos en lo verde, podemos acceder a esta pequeña balsa. Se diría excavada a propósito para hacer aflorar el agua a beneficio del ganado.

20. Si caemos en la tentación de internarnos en lo verde, podemos acceder a esta pequeña balsa. Se diría excavada a propósito para hacer aflorar el agua a beneficio del ganado.

Los espinos que se arraciman al otro lado del prado proporcionan buena sombra, y bien merecen una parada gastronómica. Hay ejemplares verdaderamente hermosos, pero para encontrar los mejores hay que ascender por las lomas que allí comienzan, como si buscáramos la vereda que lleva al Cortijo de Majalijar por la vaguada…

21. Este venerable árbol de poderosas ramas es un majuelo. No sólo asombra su tamaño sino su hechura y el grosor de su tronco.

21. Este venerable árbol de poderosas ramas es un majuelo. No sólo asombra su tamaño sino su hechura y el grosor de su tronco. Justo aquí comienza la vereda por la que descenderíamos al Cortijo de Majalijar (o de La Cañada).

Lo que viene a demostrar que no hay que conformarse con ir de un punto a otro de la forma más directa posible, sino perderse controladamente rebuscando por los repliegues del paisaje el tesoro escondido o el rincón memorable. Satisfecho lo cual volveremos por nuestros pasos hasta el prado, para seguirlo ahora hacia arriba, hacia el Collado de las Buitreras, en cuya falda veremos aparecer un vetusto carril.

22. Desde el collado, la vista se alegra con las enhiestas cimas del Peñón del Jorobado y Tajo Redondo, y entre ambos el Pantano del Cubillas, trozo de cielo en mitad de la Vega.

22. Desde el collado -y ya en el carril-, la vista se alegra con las enhiestas cimas del Peñón del Jorobado y Tajo Redondo, y entre ambos el Pantano del Cubillas, trozo de cielo en mitad de la Vega.

Nos internamos ahora en la umbría del cerro. El carril desciende, buscando mucho más abajo el Cortijo del Moralejo; pero eso no nos interesa, sino más bien no perder altura. Primero por prados, luego entre espinos, progresamos al frente dejando el carril a la derecha.

23. Comoquiera que el espinar empieza a ponerse bravío, vamos a fijar un punto de referencia: va a ser el diente de piedra que destaca sobre el espinar a la izquierda, por delante del Peñón del Jorobado. La vereda que buscamos pasa exactamente por su izquierda, así que llegando allí estaremos en la ruta.

23. Comoquiera que el espinar empieza a ponerse bravío, vamos a fijar un punto de referencia: va a ser el diente de piedra que destaca sobre el espinar a la izquierda, por delante del Peñón del Jorobado. La vereda que buscamos pasa exactamente por su izquierda, así que llegando allí estaremos en la ruta.

Ahora no queda sino rodear espinos por débiles trochas sin perder de vista nuestra referencia…

24. … y sin dejar de admirar las peñas de Tajo Redondo, con el carril a sus pies.

24. … y sin dejar de admirar las peñas de Tajo Redondo, con el carril a sus pies.

25. Al poco, las bellezas exteriores quedan ocultas, cuando el espinar se convierte en un bosque: un auténtico bosque de espinos, que han decidido suplir la carencia de sus mayores -encinas y quejigos- con un crecimiento desmesurado. Han conservado a su servicio el mismo cortejo que sus mayores: agracejos, gamones, la exquisita Polygala boissieri…

25. Al poco, las bellezas exteriores quedan ocultas, cuando el espinar se convierte en un bosque: un auténtico bosque de espinos, que han decidido suplir la carencia de sus mayores -encinas y quejigos- con un crecimiento desmesurado. Han conservado a su servicio el mismo cortejo que sus mayores: agracejos, gamones, la exquisita Polygala boissieri…

Eventualmente llegamos a la base del diente de piedra, por su izquierda. Bueno será trepar hasta su cima para ganar un poco de perspectiva sobre el bosque:

26. ¡Y vaya perspectiva! A nuestra espalda lo que acabamos de recorrer, desde los prados del fondo bajo el Collado de Las Buitreras. Tajo Redondo en medio y, a sus pies, el carril que baja a Moralejo.

26. ¡Y vaya perspectiva! A nuestra espalda lo que acabamos de recorrer, desde los prados del fondo bajo el Collado de Las Buitreras. Tajo Redondo en medio y, a sus pies, el carril que baja a Moralejo.

26-Penion-del-Jorobado

27. Al frente, el Cortijo de Moralejo, a la derecha, dialoga con el Peñón del Jorobado, que nos ofrece la joroba y se guarda el afilado tajo que es delicia de escaladores. Sobre el denso espinar, un prado esmeralda, ojo verde con solitaria pupila, nos dice: “ven”.

Afortunadamente, la vereda que aquí se consolida lleva exactamente esa dirección.

28. La espesura guarda un regalo que será muy de agradecer en días calurosos de la primavera: una fuente con pilar de obra -algo socavada su base por la erosión- que se llena con el agua de un venero algo más arriba.

28. La espesura guarda un regalo que será muy de agradecer en días calurosos de la primavera: una fuente con pilar de obra -algo socavada su base por la erosión- que se llena con el agua de un venero algo más arriba.

Unas cuantas revueltas más allá, entre estos majuelos centenarios que siguen asombrándonos, salimos al ojo verde:

29. Este es de traca. Con perfil de sillla de montar, densamente rodeado por los espinos y protegido por un farallón calizo, presenta su candidatura al top-5 de los de este día.

29. Este es de traca. Con perfil de sillla de montar, densamente rodeado por los espinos y protegido por un farallón calizo, presenta su candidatura al top-5 de los de este día.

Cruzamos el prado en la dirección que traíamos, lo que significa el extremo donde termina el farallón calizo. Allí vuelve a marcarse la vereda, que asciende entre roquedos entreverados con prados…

30. … que ocupan las dolinas o depresiones del terreno, y se muestran colonizados por los gamones (Asphodelus albus) que por momentos pretenden cubrirlo todo…

30. … que ocupan las dolinas o depresiones del terreno, y se muestran colonizados por los gamones (Asphodelus albus) que por momentos pretenden cubrirlo todo…

31. … y que casi lo consiguen en el más grande, que ocupa un pequeño poljé, y que pone el top5 todavía más reñido. El cerro del fondo es la Cuerda de la Gallega, lo que quiere decir que estamos completando el círculo. Sólo un collado más…

31. … y que casi lo consiguen en el más grande, que ocupa un pequeño poljé, y que pone el top5 todavía más reñido. El cerro del fondo es la Cuerda de la Gallega, lo que quiere decir que estamos completando el círculo. Sólo un collado más…

Así que, girando a la izquierda, ascenderemos la breve cuesta que nos sitúa…

32. … en el Collado entre la Cuerda de la Gallega y los cerrillos que culminan en el Peñón del Jorobado. Es el punto donde termina la umbría y donde volvemos de nuevo a la cara sur del macizo. Sierra Nevada aparece para certificar el cambio de orientación.

32. … en el Collado entre la Cuerda de la Gallega y los cerrillos que culminan en el Peñón del Jorobado. Es el punto donde termina la umbría y donde volvemos de nuevo a la cara sur del macizo. Sierra Nevada aparece para certificar el cambio de orientación.

Donde el prado comienza a descender encontramos un pasaje defendido por una cerca caída por tierra. Allí comienza una vereda que, hacia la izquierda, va a rodear La Gallega hasta el punto en el que comenzamos el círculo.

33. Desde ella dominamos un extenso panorama, desde el Peñón de la Mata a la derecha hasta Sierra Nevada a la izquierda, con el cerro del Tamboril en el centro -a su izquierda el collado de Linillos- y la Sierra de la Yedra detrás.

33. Desde ella dominamos un extenso panorama, desde el Peñón de la Mata a la derecha hasta Sierra Nevada a la izquierda, con el cerro del Tamboril en el centro -a su izquierda el collado de Linillos- y la Sierra de la Yedra detrás.

Completamos, pues, el círculo accediendo a la vereda por la que subimos (como se cuenta entre las fotos 9 y 10), por la que ahora bajaremos hasta el collado de Linillos.

34. Aquí vamos descendiendo la loma salpicada de majuelos que se encuentra por encima de los pinos…

34. Aquí vamos descendiendo la loma salpicada de majuelos que se encuentra por encima de los pinos…

35. …hasta llegar a los mismos. Por su borde derecho desandaremos el camino hasta el Collado de Linillos, que ya vemos al fondo.

35. …hasta llegar a los mismos. Por su borde derecho desandaremos el camino hasta el Collado de Linillos, que ya vemos al fondo.

Desde allí, para no repetir el camino de subida tenemos dos opciones: la que indica el sendero del Parque, que procede al frente por el prado para tomar la vaguada (más bien a la derecha) que allí comienza, o seguir desde arriba la divisoria hacia la derecha -sin dejar de ver la cabecera del Barranco Bermejo- para llegarnos al vecino collado de la Zorra, desde donde tomaremos, a la izquierda, el barranco del mismo nombre hasta el Cortijo de Linillos. Ambas se encuentran antes de este último.

Desde el Cortijo bajaremos hasta los vehículos, bien por el carril o por la senda, según dónde los hubiéramos dejado. Y eso es todo, que en este caso es mucho y bueno. Adeus.

2 pensamientos en “Majalijar

  1. Ana palomino Recano

    Es una ruta preciosa habéis elegido muy bien yo hago senderismo y he estado por ahí en malalij no pero la alfaguara, las mimbres, la fuente los potros, ect si

    Responder
    1. msalvatierra2012 Autor de la entrada

      Hola Ana,
      Gracias por el comentario. Si no has estado en el Majalijar te estás perdiendo algunos de los lugares más hermosos de esa sierra (ya lo habrás visto en la ruta publicada). Sin necesidad de subir a la cima, la ruta circular ya es estupenda por sí misma ¡No te lo pierdas! Si algún día fueras por ahí siguiendo mis indicaciones, agradeceré que luego me comentes si te fueron de utilidad, o si hay algo confuso o mal explicado ¡siempre se puede mejorar!
      Un cordial saludo.

      Responder

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