Mágina-Arroyo de los Prados

Caratula-Magina

El macizo de Mágina, máxima expresión del Subbético en Jaén, se localiza al este de la capital y al borde de la campiña del Guadalquivir, entre el río Guadalbullón y el desolado altiplano que la separa de la Sierra de Cazorla. Poderoso vigía sobre el valle, es la cuarta sierra de Andalucía por altitud (Pico Mágina, 2.165m) y podríamos decir que un continente en miniatura: sus ambientes varían desde el subdesértico de su cara este, pasando por frondosos pinares y encinares en el norte, hasta los quejigares sub-húmedos del suroeste. El Arroyo de los Prados es el mejor exponente de estos últimos; desde el Castillo de Mata Bejid hasta el Puerto de la Mata, nos regala una sucesión de extraordinarios prados abiertos entre un frondoso encinar-quejigar, que nos hacen creernos más en Grazalema que en tierras giennenses.

La excursión puede comenzarse desde Mata Bejid, al fondo del valle, o desde el Puerto de la Mata, en todo lo alto. Si hacemos lo primero, la subida al puerto puede obviarse para acortar el recorrido.
Distancia: Corta: 10,2 km; larga: 13,5 km
Altitud mínima: 1.105 m
Altitud máxima: 1.640/1.657 m
Dificultad: Baja
Intríngulis: Un tramo sin sendas, pero de orientación fácil.
Tiempo estimado de marcha: 4h 30’ (larga) – 3h 20’ (corta)

Terreno: Valle de pendiente sostenida pero no exigente, entre alturas calizas. La presencia de margas y la orientación favorecen el desarrollo de un soberbio encinar-quejigar, con árboles de gran porte, que alterna con hermosos prados y roquedos con manifestaciones kársticas.

Cuándo ir
Barra-cuando-MaginaPuede hacerse todo el año, aunque en pleno verano es más seco. Óptimo en Mayo para los prados, en Noviembre-Diciembre para los quejigos. Con lluvia, los caminos de acceso pueden ser resbaladizos para el vehículo.

Cómo llegar
plano_acceso_Magina-PradosAl punto A (Castillejo de Mata Bejid) se accede, tanto desde Granada como desde Jaén por la autovía A-44. En su salida 59 (al sur de La Cerradura) se toma la carretera A-324 a Cambil y Huelma. Pasado Cambil, y en el punto kilométrico 13, vemos a la derecha un carril con la indicación de la Alquería de Mata Bejid. En el lado opuesto de la carretera, y con un poste indicador, arranca el que seguiremos, que progresa unos 2’5 km por un olivar hasta el Castillo.

Para salir desde el Puerto de la Mata (A’) hay que llegar a Torres y tomar desde aquí la JV-323 que lleva a la Fuenmayor. 2 km pasada ésta, en una bifurcación tomamos el ramal derecho, sin asfaltar, que en otros 3,6 km nos deja en el puerto, donde hay un rústico aparcamiento para vehículos.

Punto A
El Castillejo de Mata Begid fue fortaleza musulmana y lugar de frontera nazarí entre los ss. XIII y XIV. Tras la conquista fue cedido a la ciudad de Jaén -al igual que el resto de la finca, que ocupa buena parte de la sierra- y parcialmente reedificado. Hoy en ruinas, al igual que el cortijo aledaño, lo que mejor se conserva es su magnífica era, a un lado del camino. Dicho camino se bifurca a la altura del Castillejo; nosotros tomaremos el camino principal, a la derecha (1).

1. No tenemos pérdida, pues esta imponente puerta natural de encinas nos señala la ruta correcta.

1. No tenemos pérdida, pues esta imponente puerta natural de encinas nos señala la ruta correcta.

La excursión
Plano-Magina-Prados
Seguimos el carril, cómodo y en ligero ascenso entre prados y encinar adehesado. A unos 500 m descartaremos un carril que sale a la izquierda y en bajada, siguiendo nosotros en ascenso por el principal (2).

2. Mirando hacia atrás en esta amplia zona de prados. Vemos el arranque del carril que acabamos de descartar. Al fondo, comienza a aparecer el amplio paisaje de las sierras del sur de Jaén.

2. Mirando hacia atrás en esta amplia zona de prados. Vemos el arranque del carril que acabamos de descartar. Al fondo, comienza a aparecer el amplio paisaje de las sierras del sur de Jaén.

El camino hace luego un par de revueltas para ganar altura, hasta superar una estribación de la ladera, tras lo que suaviza su pendiente (3).

3. Tras doblar la esquina, aparece al fondo la Peña de Jaén, que no es sino el cortado que hace la cresta de Mágina de este lado. Entramos en la parte más densa del bosque…

3. Tras doblar la esquina, aparece al fondo la Peña de Jaén, que no es sino el cortado que hace la cresta de Mágina de este lado. Entramos en la parte más densa del bosque…

4. …donde los quejigos empiezan a ganar terreno a las encinas. Enfrente, los cerros al este del Puerto de la Mata.

4. …donde los quejigos empiezan a ganar terreno a las encinas. Enfrente, los cerros al este del Puerto de la Mata.

Tras un tramo bastante recto, el camino hace una cerrada curva a la derecha, que nos aboca a una zona abierta de poca pendiente (b). Vemos una amplia balsa de riego -convenientemente vallada- por encima del camino y, algo más arriba, el montón de piedras de lo que fue el Cortijo de los Prados (5).

5. Entre la balsa y el cortijo, miramos hacia abajo; la Peña de Jaén a la izquierda. Imponentes quejigos dan el contrapunto cromático a las encinas. Tras las piedras del cortijo se alza un plátano de sombra, y algo más abajo un nogal, empequeñecido por sus poderosos vecinos…

5. Entre la balsa y el cortijo, miramos hacia abajo; la Peña de Jaén a la izquierda. Imponentes quejigos dan el contrapunto cromático a las encinas. Tras las piedras del cortijo se alza un plátano de sombra, y algo más abajo un nogal, empequeñecido por sus poderosos vecinos…

6. …aquí presentes. Hay que irse a la Serranía de Ronda para encontrar monumentos semejantes en cantidad y calidad.

6. …aquí presentes. Hay que irse a la Serranía de Ronda para encontrar monumentos semejantes en cantidad y calidad.

Por encima de la balsa puede llegarse a la fuente que lo alimenta, semioculta entre juncos. Este es buen sitio para una parada. Como indica la línea de puntos, tampoco es necesario seguir el carril en todas sus revueltas, pues se trocha con seguridad por terreno franco y con buena visibilidad.

7. Y además nos podemos acercar a alguno de estos venerables abuelos.

7. Y además nos podemos acercar a alguno de estos venerables abuelos.

Tras la última revuelta a izquierdas (desde la que sale un carril secundario al que luego volveremos), el camino mantiene la dirección Norte acercándose al arroyo.

8. De nuevo mirando hacia atrás. Desde aquí la vista me recuerda al Puerto del Boyar, junto a Grazalema. La meseta sobre un farallón, a la derecha de las figuras, formará parte de nuestra ruta de vuelta.

8. De nuevo mirando hacia atrás. Desde aquí la vista me recuerda al Puerto del Boyar, junto a Grazalema. La meseta sobre un farallón, a la derecha de las figuras, formará parte de nuestra ruta de vuelta.

El camino llega por fin al arroyo y lo cruza con decisión para ascender del otro lado. Se puede evitar la amplia revuelta que hace en la solana si lo abandonamos ascendiendo junto al agua (línea de puntos), primero por la izquierda (subiendo) y luego por la derecha, alejándonos del arroyo por lo más despejado antes de volver a cruzar un barranquito secundario (9) y proseguir entre éste y el principal.

9. El arroyo, escaso de agua en esta foto de Abril.

9. El arroyo, escaso de agua en esta foto de Abril.

Acabaremos saliendo de nuevo al carril, que entretanto ha vuelto a este lado del arroyo. Unos metros más arriba se bifurca (c): a la derecha el que asciende por la umbría hacia el desnudo pasillo que, al norte del Pico Mágina, nos acercaría al valle del Río Cuadros; a la izquierda el que, tras cruzar de nuevo el arroyo, nos llevaría al Puerto de la Mata (d). Si optamos por la opción corta, tomaríamos el primero, pero si queremos disfrutar de la vista de Torres y su umbría tomaremos el segundo. Es algo más de 1,6 km (3,3 ida y vuelta), pero sin duda merece la pena.

10. Aunque no sea más que por la posibilidad de contemplar este paraíso terrenal desde arriba. A unos 1.600 m de altitud, encinas y quejigos van dando paso al espinar, luego al piornal y por fin a los roquedos donde moran la sabina mora y la arenaria.

10. Aunque no sea más que por la posibilidad de contemplar este paraíso terrenal desde arriba. A unos 1.600 m de altitud, encinas y quejigos van dando paso al espinar, luego al piornal y por fin a los roquedos donde moran la sabina mora y la arenaria.

11. En las inmediaciones del Puerto de la Mata. En lo más alto, el Pico Almadén. A la derecha queda la umbría de Torres; a la izquierda todo el Arroyo de los Prados que acabamos de subir.

11. En las inmediaciones del Puerto de la Mata. En lo más alto, el Pico Almadén. A la derecha queda la umbría de Torres; a la izquierda todo el Arroyo de los Prados que acabamos de subir.

Vale la pena salir del camino en el Puerto, y andurrear por sus prados salpicados de abundantísimos bulbos (como pulpos, pero cabeza abajo). Pero habrá que volver al camino para desandarlo hasta c de nuevo.

Llegados de nuevo a la bifurcación, tomaremos ahora a la izquierda, por el carril en ascenso que dejamos a la derecha al subir. Se puede ir por el carril hasta la primera revuelta en redondo a la izquierda, u optar por una agradable variante (línea de puntos): ascender la vaguada que se abre al principio a la izquierda, progresando por los cómodos prados del lado derecho del arroyo (12)…

12. Por los prados. La Peña de Jaén dominando el paisaje.

12. Por los prados. La Peña de Jaén dominando el paisaje.

La vaguada, seguida hasta arriba, nos dejaría en un collado donde reencontraríamos el camino, pero en cualquier momento podemos derivar a la derecha y ganarlo antes, para descenderlo luego hasta la mencionada curva.

Ésta se encuentra al borde de un rellano del terreno, en el que nos internamos (a la derecha del camino en el sentido de subida). Encontramos una cerca de alambre, que seguimos hacia la derecha, entre poderosos ejemplares de encinas. Llegamos así al borde del rellano…

13. Desde el que contemplamos el camino a seguir: queremos llegar a la colinita herbosa que se ve ligeramente a la derecha del centro de la foto. Para ello nos dejaremos caer por lo más despejado, sin senda y ligeramente a la izquierda para no perder demasiada altura.

13. Desde el que contemplamos el camino a seguir: queremos llegar a la colinita herbosa que se ve a la derecha del centro de la foto. Para ello nos dejaremos caer por lo más despejado, sin senda y ligeramente a la izquierda para no perder demasiada altura.

Hay que mantenerse no demasiado lejos de las crestas que bordean toda la zona por la izquierda. Eventualmente encontraremos trochas que van ensartando los deliciosos prados…

14. Como este…

14. Como este…

15. …que son espectaculares balcones sobre el valle, con el Pico Almadén siempre dominando la escena.

15. …que son espectaculares balcones sobre el valle, con el Pico Almadén siempre dominando la escena.

Llegamos por fin a la mencionada colina, desnuda estribación de la ladera que la parte en dos:

16. Aquí ingresando en la loma. Las trochas van cerca de la crestería, pero nos desviamos hasta el punto culminante de la colina para ganar vistas.

16. Aquí ingresando en la loma. Las trochas van cerca de la crestería, pero nos desviamos hasta el punto culminante de la colina para ganar vistas.

17. De nuevo nos acercamos a las crestas, buscando una bajada suave. Un hermoso quejigo nos marca el camino…

17. De nuevo nos acercamos a las crestas, buscando una bajada suave. Un hermoso quejigo nos marca el camino…

Bajando ya con más decisión, acabaremos saliendo a un carril secundario que arrancaba desde la segunda revuelta a izquierdas del camino principal después del Cortijo de los Prados. Dicho carril se dirige en cómodo ascenso en dirección Sur, buscando la parte superior de una meseta delimitada por cortados hacia el valle (que veíamos en la foto 8).

18. Cerca de la meseta, cuyos tajos vemos al fondo. Quejigos y encinas alternan con piornos que cubren parte de las zonas despejadas.

18. Cerca de la meseta, cuyos tajos vemos al fondo. Quejigos y encinas alternan con piornos que cubren parte de las zonas despejadas.

El carril llega por fin al rellano, por cuya parte superior llanea todavía un trecho:

19. La meseta. En primavera es un espectáculo de jugosos verdes, que en mayo se cubren de millones de flores.

19. La meseta. En primavera es un espectáculo de jugosos verdes, que en mayo se cubren de millones de flores.

En cuanto el carril se allana, lo dejaremos por la derecha, bajando muy suavemente en busca de los tajos del borde Oeste de la meseta (e):

20. Bajando hacia el borde; ya vemos al fondo cómo el terreno se interrumpe de repente.

20. Bajando hacia el borde; ya vemos al fondo cómo el terreno se interrumpe de repente.

21. Al borde de los tajos, junto a restos de algunos corrales de piedra. La Peña de Jaén sobresale por encima de las crestas más cercanas.

21. Al borde de los tajos, junto a restos de algunos corrales de piedra. La Peña de Jaén sobresale por encima de las crestas más cercanas.

22. Al frente, todo el Arroyo de los Prados está a nuestra vista: el mejor encinar-quejigar del Este andaluz.

22. Al frente, todo el Arroyo de los Prados está a nuestra vista: el mejor encinar-quejigar del Este andaluz.

23. Vista de los cortados, con la parte baja del valle al fondo.

23. Vista de los cortados, con la parte baja del valle al fondo.

Desde aquí podríamos volver al carril y desandarlo hasta el camino principal en el Cortijo de los Prados, pero es mucha vuelta; la otra opción es cruzar entero el rellano -en dirección sur- y, poco antes del carril, asomarse al borde de ese lado y dejarse caer por sitio practicable: hay un par de barranqueras no demasiado complicadas que nos permiten hacerlo. Tras el primer descenso empinado giraremos suavemente a la derecha, manteniéndonos cerca de los tajos, y a través de algunos claros llegaremos al camino justo bajo la esquina más abrupta de aquéllos.

24. En la umbría bajo los tajos, un momento antes de volver al camino.

24. En la umbría bajo los tajos, un momento antes de volver al camino.

De vuelta al camino principal, no queda sino tomarlo a la izquierda y desandar hasta el Castillo de Mata Bajid. Con la perspectiva que da el ir bajando, no es complicado trochar la segunda revuelta para acortar camino (línea de puntos).

25. Llegando al objetivo; el castillo se deja ver entre los claros del bosque, iluminados en otoño por el fulgor ígneo de los cornicabra (Pistacia therebintus).

25. Llegando al objetivo; el castillo se deja ver entre los claros del bosque, iluminados en otoño por el fulgor ígneo de los cornicabra (Pistacia therebintus).

Llegados al castillo, vale la pena subir a la era, junto al camino, y disfrutar de este precioso ejemplo de arquitectura rural a la luz rasante de la tarde. Luego coger los vehículos -qué remedio- y volver…

Un pensamiento en “Mágina-Arroyo de los Prados

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