Las Mimbres-Linillos

Si un amigo poco habituado a salir al campo me dijera: “llévame a algún sitio chulo, a ver si me aficiono”, lo traería sin dudarlo a hacer este recorrido. Extraordinarios paisajes, terreno agradable y cómodo, con cambios y variaciones a la vuelta de cada esquina, con opciones de acortar o alargar a voluntad… un éxito seguro. La ruta alterna los prados más hermosos del Parque Natural de la Sierra de Huétor con el encinar-quejigar de la ladera del Majalijar y deliciosos bosques de ribera que escoltan susurrantes arroyos. El regreso es por la Acequia del Fardes, excursión conocida y señalizada (aunque poco); pero para la ida nos permitiremos enhebrar algunas sendas menos transitadas.

Distancia: 10,6 Km
Altitud mínima: 1330 m
Altitud máxima: 1455 m
Dificultad: Baja
Tiempo estimado de marcha: 3h 30’

Terreno: Valles y colinas suaves sobre terreno a veces calizo, a veces de limos rojizos y filitas. Pinos, encinas y quejigos -a destacar la ladera del Majalijar-, con majuelos, agracejos, jaras, genistas… Fresnos, sauces y olmos en los arroyos. Abundancia de prados.

Cuándo ir
Puede hacerse todo el año. En pleno verano pierde encanto aunque conserva sombra en buena parte del recorrido. En invierno podemos optar por hacerla con nieve, que todo lo transforma. En otoño los prados comienzan a reverdecer mientras los quejigos motean de amarillo la ladera del monte… Pero en primavera hay que contenerse para no chillar de gusto; entre marzo, con la hierba elástica y joven y las vaguadas rezumando agua, y el final de Mayo, con todas las flores del mundo a nuestros pies, tal vez sea abril el óptimo de esta excursión óptima.

Cómo llegar
El punto A es la conocida y archivisitada área recreativa de la fuente de Los Potros, a la que se accede desde la A-92 por su salida “Las mimbres-Prado Negro” (264). Tras seguir durante un par de kilómetros la antigua carretera en dirección a la Venta del Molinillo, tomaremos un desvío a la izquierda, que en otro par de kilómetros nos deja en la mencionada área recreativa, en el cruce con el camino de Prado Negro. No hay que dejarse impresionar por la cantidad de gente en un domingo soleado, pues es sabido que su densidad decrece con el cuadrado de la distancia a la fuente.

Punto A. Casilla de peones camineros en el cruce junto a la Fuente de los Potros. A la derecha, hacia Prado Negro, a la izquierda hacia La Alfaguara

Descripción de la ruta
Echamos a andar por la carretera en dirección a la Alfaguara, para tomar el primer carril a la derecha, que seguimos durante cerca de un kilómetro hasta una bifurcación, donde tomamos de nuevo a la derecha, internándonos en un vallecito de fondo plano. Al final de éste encontramos la verja del Cortijo de las Mimbres, que fue centro de recuperación de aves, hoy cerrado. Dejamos el camino por un breve talud a la izquierda, ascendiendo el par de metros que nos colocan en un prado elevado, entre árboles, desde el que ya vemos las edificaciones del Cortijo y el hermoso valle del Arroyo Majalijar a sus pies, festoneado de fresnos y sauces.

2. Es el primer vislumbre de la ladera del Majalijar, frondoso encinar-quejigar subhúmedo que ocupa, curiosamente, la solana del cerro.

La vereda “oficial” permanece pegada a la verja para cruzar luego el arroyo y ascender por la ladera opuesta, abandonando el vallecito. Pero nosotros nos dejaremos caer antes a la izquierda, buscando el arroyo algo más abajo, para cruzarlo pero no abandonarlo, pues lo seguiremos por su margen derecha unos cientos de metros.

3. Bajar junto al Arroyo de Majalijar en primavera, entre fresnos, olmos, sauces y majuelos, es como entrar en Lórien desde el oeste, más o menos.

4. Prado aguas abajo. Hacia la izquierda volveríamos hacia la Fuente de los Potros. Al frente, siguiendo el río llegaríamos a la carretera. Buscamos la derecha…

Aquí nos separamos del arroyo hacia la derecha; salimos por la mitad del prado, por una senda que enseguida busca a la izquierda la espesura del fondo, bajo el cerro que nos cierra las vistas, donde debemos encontrar un puentecito de madera que cruza el somero Arroyo de las Chorreras.

5. Puente sobre el arroyo de las Chorreras.

Tras él, la coqueta vereda, cobijada por el cerro a nuestra izquierda, nos sube muy suavemente hasta las inmediaciones del Cortijo de Las Chorreras (b).

El Cortijo -hoy demolido- se encontraba saliendo hacia la izquierda en el punto donde el valle se ensancha en escalones herbosos. Alcanzamos un colladito, donde encontramos el último tramo del carril que, desde la carretera, llevaba hasta el cortijo; y por fin subimos la colina que lo precedía. Pocas veces 10 metros de subida nos dan tanta sensación de apertura de horizontes.

6. Con el poderoso Majalijar por encima del hombro, y entre prados esplendorosos, dominamos buena parte de la hoya donde confluyen el Arroyo de Majalijar, el de las Perdices y el del Chorrillo para formar el río Fardes; alrededor, los cerros que los alimentan; al fondo Sierra Nevada, tímido el Mulhacen que quiere hurtarse a la vista… La ruta propuesta sigue el encharcado vallecito en el centro de la foto.

El carril nos da un primer “escape” para desentrenados: hacia arriba, para encontrar la Acequia del Fardes, que seguiríamos hacia la derecha para volver. Pero vamos a explicar el recorrido largo, que aun guarda maravillas. El carril hacia abajo nos lleva a la carretera, pero resulta mucho más agradable dejarse caer por el vallecito a su derecha, siempre sobre hierba y dejar que la pendiente nos acabe dejando en la carretera; como ésta cruza en perpendicular nuestra ruta, no tenemos más remedio que topárnosla.

7. ¿Es Asturias? ¡No! Es Granada en primavera…

8. Un soberbio membrillero nos marca el camino. En abril es más blanco que verde, por las flores.

9. Ya metidos en la espesura, miramos hacia atrás. Alcanzaba a verse desde aquí el Cortijo de las Chorreras.

Llegados a la carretera, la tomaremos hacia la derecha. Dejamos a la izquierda los accesos al área recreativa del Cortijo de Florencia, y seguimos unos 800 m., para abandonar el asfalto en el punto en que un carril, ahora a la derecha, nos introduce en un pequeño valle de tierras rojas (c).

10. Pinos, encinas y quejigos sobre limos rojos, conglomerados y filitas. Descartamos el ramal que ocupa el centro de la foto, que nos subiría a la ladera de la izquierda, para continuar valle arriba por la margen derecha.

En poco menos de un kilómetro, el carril se pierde en un prado salpicado de rocas. Nosotros seguiremos remontando el valle principal, por sendas poco marcadas, pero sin pérdida, pues en ese ascenso acabaremos topando con la Acequia del Fardes.

11. La acequia viene a nuestro encuentro por la derecha.

Aquí se puede de nuevo empezar a volver, si tomáramos la acequia hacia la derecha; pero, estando tan cerca de Linillos, sería pecado no rizar un poco el rizo. De forma que seguiremos la acequia a la izquierda, poco tiempo ya que en seguida se hunde en la montaña por un túnel, ofreciéndonos a cambio una clara vereda en empinado ascenso por la derecha. Por ella llegamos a un collado desnudo sobre filitas grisáceas (d), tras el cual la senda llanea para, orillando los barrancos que nacen a su izquierda, dirigirse a Linillos por el Norte.

Aquí, sin embargo, y para los más aventureros, vamos a intentar el más difícil todavía: en lugar de seguir de frente en el collado, torcemos a la izquierda, por la divisoria de la loma que allí arranca (y que es la que la acequia horada por abajo). Entre cincuenta y cien metros más adelante, cuando el terreno y la vegetación parecen querer orientarnos hacia la izquierda, hay sin embargo que buscar una escueta senda hacia la derecha, que enseguida emprende el empinado descenso de la loma.

13. Me intriga esta senda. Está muy bien construida pero no tiene ni un comienzo ni un final claros. ¿Un inconcluso acondicionamiento de sendero?

Preciosa pero huidiza, en pocos metros subimos y bajamos entre pinos, encinas y quejigos hasta llegar al arroyo. Unos metros aguas arriba llegaríamos a un recoleto salto de travertino, por el que en invierno y primavera discurre un hilillo de agua. Pero antes, y bajando, la senda cruza el arroyo y aborda la ladera opuesta.

14. Un poco más adelante volvemos a ver la Acequia, que hace aquí un pequeño acueducto, y a la que enseguida se adosa nuestro camino.

Acequia y senda, antes de rodear el siguiente barranco, van aproximándose a la carretera, que empezamos a ver entre los pinos.

15. Vislumbramos la carretera entre los árboles.

Así que abandonaremos nuestro acuático hilo de Ariadna por cualquier sitio donde lo veamos claro, y bajaremos -momentáneamente- a la civilización. El asfalto, de hecho, acaba en la primera curva, en la que dejamos el -ahora carril- principal para salir a la derecha por el de Linillos.

16. La preciosa vaguada que conduce a Linillos, poblada de cedros.

En un par de revueltas, el camino llega al Cortijo de Linillos (e), también en ruinas.

17. Cortijo de Linillos, bajo el Cerro de Majalijar.

Si aun no hemos comido, podemos hacerlo aquí, pero es casi más agradable aguantar diez minutos y ascender por la senda que, por la izquierda del Cortijo y en suave pendiente, nos lleva a la alameda que hay por encima.

18. Aquí encontraremos agua en una pequeña fuente, un fantástico prado, y la sombra de los álamos, junto a una hermosa vista hacia el valle.

De este lugar se sale caminando desde la fuente y dejando la alameda a la derecha, para ir ascendiendo un suave collado, entre tierras rojizas.

19. Mirando hacia atrás, vemos todavía los álamos que acabamos de dejar.

Tras el collado, la vereda se afirma poco a poco y llanea bordeando los barrancos que bajan a su derecha…

20. Superamos por su cabecera las barranqueras.

…para llegar al final al árido collado desde el que hicimos antes el último quiebro. Ahora descendemos por donde antes ascendimos, hasta llegar a la Acequia del Fardes que, ahora sí, tomaremos de frente con decisión en nuestro camino de vuelta.

Es momento de poner el piloto automático y dejarse mecer por el canturreo del agua y las revueltas del camino…

21. Ventanas en el cielo y en el suelo.

22. Cada revuelta nos da un vislumbre distinto del paisaje.

En la vecindad del Cortijo de las Chorreras, del que nos avisa un potente depósito de agua, la senda cruza el carril que viene del ex-cortijo (f). Ahí podríamos ahorrarnos una revuelta de la acequia, por una senda que vemos a la derecha; pero es más seguro no abandonar el agua. Tras la mencionada revuelta, un momento de desconcierto, cuando la acequia se entierra. Aquí NO hay que seguir por su antiguo cauce, ahora semiderruido, sino ascender unos metros a la izquierda, para ganar un colladito tras bajar el cual volveremos a encontrar a nuestra fiel compañera acuática.

23. La acequia es un dilatado balcón sobre las tierras bajas que hemos andado a la ida.

24. Parece la entrada al paraíso…¡pero queda a nuestra espalda! (como siempre…)

Más adelante, empezamos a ver en el valle las edificaciones de Las Mimbres; cruzamos el arroyo de Majalijar, y aparece al lado derecho del camino la valla metálica que cierra la finca. Esta será nuestra guía ahora, pues en cuanto termina, sale a la derecha la senda -ya señalizada- que nos bajará al valle.

25. La senda de bajada, ya en sombra. La luz de la tarde se demora en las alamedas.

Tras pasar un pequeño mirador la senda gira a la izquierda para, por la ladera de un vallecito, dejarnos mansamente en la Fuente de los Potros. Sólo doscientos metros de carretera a la derecha nos separarán de los coches. Y seis largos días, de la próxima salida…

5 pensamientos en “Las Mimbres-Linillos

  1. Pino y Manolo

    ¡¡ por fin ha salido a la luz esta idea del blog tanto tiempo acariciada !!
    Magnifica la información, fácil, asequible y útil para cualquiera que le guste andurrear por estos parajes granadinos.
    ¡Cómo echamos de menos estos ratos!
    Y que sepas que nuestra baja es solo temporal. Ve preparando rutas “convalecientes” para esta primavera porque con alergia o sin ella esperamos estar listos para el camino, eso si, suavecito…
    Mientras os seguiremos a través del blog.
    Pino y Manolo

    Responder
  2. Vir

    Hoy nos ha hecho un día maravilloso y hemos decidido hacer esta ruta. Gracias a la guía de este blog no hemos tenido ningún problema para disfrutar de ella.
    Muchas gracias por compartir esta información y por hacer más accesibles estos recorridos maravillosos.
    Un saludo.

    Responder
    1. msalvatierra2012 Autor de la entrada

      A recorridos maravillosos, comentarios maravillosos. Es un placer saber que sirve de algo el esfuerzo que hace uno. Gracias de corazón y un saludo afectuoso.

      (de la misma manera hay que decir que si detectáis un punto que genere confusión o errores, también será bienvenido un comentario al respecto, para mejorar).

      Responder
  3. Pingback: Una de fresnos | elcaminosigueysigue

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