Dehesa de San Jerónimo (2)

Caratula-DSJ2

Esta ruta aborda la Dehesa de S. Jerónimo desde su punto más bajo, por tierras del Cortijo de Diéchar, y por la umbría, permitiéndonos gozar de la transición del encinar al robledal. Complementaria de Dehesa de S. Jerónimo (1), comparte con aquélla la bajada por la preciosa Loma de la Perdiz y el ascenso por el Prado del Conde, delicioso en otoño. Su primera parte coincide con un fragmento del sendero Sulayr (tramo 1), pero accediendo en este caso por los llanos del Purche y el emocionante camino que lleva a la central de Diéchar.

Longitud: 7,8 km.
Altitud mínima: 1430 m.
Altitud máxima: 1730 m.
Esfuerzo: medio-bajo
Intríngulis: medio, puntos sin sendas, cruces de río

Cuándo ir
Barras cuandoDesapacible en invierno por la umbría: humedad y robles pelados. En primavera es espectacular, sobre todo la solana, pero los cruces del río se complican. En verano se soporta. Es ideal el otoño. Y si la nieve está a 1.700m, hay bonus.

Como llegar
plano_acceso_DSJeronimo2Desde el punto más alto de los Llanos del Purche -el Collado del Muerto- arranca un carril valle abajo. Si hemos venido por Monachil, hay que pasar el restaurante “El Purche” y recorrer todo el llano que le sigue hasta el punto más alto, justo antes de empezar a bajar a la carretera de Sierra Nevada. Si venimos de ella, nos tropezamos con el carril nada más avistar los llanos. El carril deja a la derecha el Cortijo Tornero y se interna en el Barranco de las Mimbres, buscando el Río Monachil (0). Cerca del río, el piso es malo y el carril estrecho. Aprensivos o coches muy bajos deben abstenerse. Dejaremos a la derecha el ramal que desciende a la hidroeléctrica de Diéchar, y poco después atravesaremos una cancela, que suele poder abrirse (si no, empezaríamos desde aquí). 1 km más allá, en una casilla y corral junto al camino, dejaremos el vehículo.

0-Purche-hacia-Diechar

0. La entrada desde el Purche es emocionante, todo promesa, aunque el carril es penoso.

Descripción de la ruta
RutaDSJeronimo2

El intríngulis de esta ruta es que el punto e de cruce del río puede ser complicado en primavera, por la combinación de fuerte corriente y traicioneras zarzas, por lo que es más recomendable el otoño para la ruta completa. Se puede hacer en sentido inverso, con la ventaja de averiguar pronto en e si es practicable, aunque la ruta desde el Prado del Conde (f) al río es algo más difícil de acertar.

La casilla donde aparcamos se encuentra en la curva cerrada en la que el carril inicia el ascenso al Cortijo de Diéchar. Unos metros antes de llegar a dicha curva, sale un desvencijado carril a la derecha, a contramano. Ese es nuestro camino.

Nos dejamos caer por el carril, que baja al río, al que cruza por vado, no por puente, con lo que en primavera puede ser divertido. El paraje (1) es delicioso, sombreado por álamos y sauces.

1. Acceso al río, cruzando la cancela que marca el comienzo de la Dehesa. Enfrente, el pinar que asciende hasta el collado de Matasverdes.

1. Acceso al río, cruzando la cancela que marca el comienzo de la Dehesa. Enfrente, el pinar que asciende hasta el collado de Matasverdes.

Tras cruzar el río, hay que evitar continuar ascendiendo hacia la derecha; nuestro sentido es el contrario: aunque se camufla entre la vegetación, es hacia la izquierda y paralelo al río. Unos metros después gira a la derecha ganando altura (2)

2. Con lo que podemos ver el Tajo de la Mojonera justo frente a nosotros.

2. Con lo que podemos ver el Tajo de la Mojonera justo frente a nosotros.

…y vuelve a girar a la izquierda un poco más arriba, enfilando ya el Barranco de la Mojonera (3)

3. …que cruza para seguir por la ladera.

3. …que cruza para seguir por la ladera. Empieza aquí el encinar, que se acompaña de majuelos, cornicabras, todo acentuado con las notas blancas de las clemátides…

Sigue ahora un tramo recto, cómodo pero con pendiente sostenida, por la zona de encinar hasta llegar a una curva cerrada a derecha (4).

4. Desde ella podemos disfrutar de una primera vista del barranco de Manuel Casas, que es, junto con el propio río Monachil, el eje de nuestra ruta. Enfrente, la Loma de la Perdiz es el dominio del robledal puro.

4. Desde ella podemos disfrutar de una primera vista del barranco de Manuel Casas, que es, junto con el propio río Monachil, el eje de nuestra ruta. Enfrente, la Loma de la Perdiz es el dominio del robledal puro.

Es en esta curva donde comienzan los robles, alternando con las encinas durante el siguiente tramo (5), antes de una nueva curva a la izquierda. Es posible atajar la revuelta del camino poco después de la primera curva, saliéndonos por la izquierda en dirección de la pendiente, para pasar por una zona abierta de prados con una era (b), que es agradable de pasear, aunque puede estar ocupada por rebaños de vacas supramediterráneas, que encuentran aquí su óptimo.

5. Las encinas van cediendo el paso a los robles (Quercus pyrenaica). Toda esta loma supone una transición oeste-este entre los terrenos calizos -como el propio Tajo de la Mojonera- y los silíceos -esquistosos- que son adecuados para el roble.

5. Las encinas van cediendo el paso a los robles (Quercus pyrenaica). Toda esta loma supone una transición oeste-este entre los terrenos calizos -como el propio Tajo de la Mojonera- y los silíceos -esquistosos- que son adecuados para el roble.

Antes de la mencionada curva a la izquierda salimos del bosque a una zona más abierta donde predominan los ejemplares del típico espinar de orla: majuelos, agracejos, escaramujos, junto a algunas retamas y los pinchosos cojines de los piornos (Erinacea anthyllis), delineando jugosos prados donde vacas y humanos pueden echar un buen bocado. Enfrente, los vistosos Tajos de la Mojonera (6) (7).

6. A la sombra de los tajos, al matorral espinoso se unen encinas y arces.

6. A la sombra de los tajos, al matorral espinoso se unen encinas y arces.

7. El tajo parece desde aquí el borde de una corteza caliza que reposara sobre los esquistos, y que del lado de acá ha sido casi desmontada por la erosión.

7. El tajo parece desde aquí el borde de una corteza caliza que reposara sobre los esquistos, y que del lado de acá ha sido casi desmontada por la erosión.

Tras la curva en redondo a la izquierda, el siguiente tramo recto nos vuelve a introducir en el bosque (8).

8. Es ya un paraje de cuento, las hojas caídas alfombrando el suelo, donde se demora la última nieve… Estamos a 1.725m de altitud.

8. Es ya un paraje de cuento, las hojas caídas alfombrando el suelo, donde se demora la última nieve… Estamos a 1.725m
de altitud.

9. A la izquierda, tras los robles que hay junto al camino, podemos asomarnos a la zona despejada que hubiéramos recorrido de haber atajado la revuelta del carril.

9. A la izquierda, tras los robles que hay junto al camino, podemos asomarnos a la zona despejada que hubiéramos recorrido de haber atajado la revuelta del carril.

El camino gira luego a la derecha adentrándose en el Barranco de Manuel Casas (10)

10. …donde los robles dominan rotundamente…

10. …donde los robles dominan rotundamente…

…y proporcionando estupendas panorámicas de la Loma de la Perdiz (11).

11. El prado en el centro de la loma es justamente nuestro objetivo.

11. El prado en el centro de la loma es justamente nuestro objetivo.

Conforme el carril se adentra en el valle, nos vamos acercando a la ladera de enfrente (12), hasta distinguir una exigua vereda que discurre entre el arroyo y los primeros árboles del bosque.

12. Estamos en el cogollo del robledal, aspirando montaña por todos los poros…

12. Estamos en el cogollo del robledal, aspirando montaña por todos los poros…

Cuando nuestro carril se convierte en senda a partir de unos corrales (c), dejamos el sendero Sulayr, que sigue arroyo arriba en busca del Collado de Matas Verdes. Para nosotros, es momento de buscar un punto propicio para cruzar el riachuelo y tomar la vereda del otro lado hacia la izquierda, volviendo a salir del valle (13) (14).

13. Después de cruzar, mirando río arriba.

13. Después de cruzar, mirando río arriba.

14. Y mirando río abajo.

14. Y mirando río abajo.

La senda, de este lado, es un tanto incierta pues las hojas caídas la camuflan. Pero su sentido es… de sentido común: prácticamente a cota y subiendo en vez de bajar en caso de duda. Por fin se interna en el bosque (15)

15. …pródigo en claroscuros. Aquí mirando hacia atrás, de nuevo.

15. …pródigo en claroscuros. Aquí mirando hacia atrás, de nuevo.

Y por fin -si todo ha ido bien- sale del bosque en el claro que habíamos visto desde el otro lado del barranco (d) (16):

16. Si el otoño te bendice con un día como este, nieve en las sombras y verdes al sol entre oros y rojos, date tú también por bendecido. Y aprovecha para comer.

16. Si el otoño te bendice con un día como este, nieve en las sombras y verdes al sol entre oros y rojos, date tú también por bendecido. Y aprovecha para comer.

17. Bajo estos robles, por ejemplo…

17. Bajo estos robles, por ejemplo…

Aquí conectamos con el recorrido de Dehesa de S Jerónimo (1), al que remito para lo que sigue de aquí hasta el Prado del Conde. En esencia consiste en bajar la loma hasta un rellano (18)

18. …con un corral de piedras, y que abandonaremos por la izquierda y rodeando…

18. …con un corral de piedras, y que abandonaremos por la izquierda y rodeando…

…para bajar paralelos al Barranco de Manuel Casas hasta su confluencia con el Monachil…

19. …entre robles y esplendorosos arces (Acer granatensis).

19. …entre robles y esplendorosos arces (Acer granatensis).

Cruzado el río, ascenderemos por encima de unos tajos (20) -como se explica en la otra ruta- hasta el Prado del Conde (21).

20. Vistosa roca junto a la senda que sube a los tajos.

20. Vistosa roca junto a la senda que sube a los tajos.

21. Prado del Conde. Avanzado el otoño, sus vericuetos en torno a la sauceda central son como reservados del edén.

21. Prado del Conde. Avanzado el otoño, sus vericuetos en torno a la sauceda central son como reservados del edén.

Desde aquí retomo la explicación detallada, pues el final es distinto de la otra excursión:

Habiendo ascendido hasta la parte alta del prado, alcanzaremos a ver una encina solitaria por encima de la sauceda que lo parte en dos. La pasaremos por arriba, por la amplia zona de prado despejado que resta hasta la base de unos escarpes, y subiremos luego un pequeño lomo herboso con retamas, sin acercarnos demasiado a los mencionados escarpes (22).

22. El Prado visto desde lo alto del escarpe. Nuestra ruta viene de la izquierda, supera por encima la encina central,  y acomete la pequeña elevación del terreno a la derecha.

22. El Prado visto desde lo alto del escarpe. El río Monachil ocupa el fondo del valle, invisible bajo la vegetación de ribera. Nuestra ruta viene de la izquierda, supera por encima la encina central, y acomete la pequeña elevación del terreno a la derecha.

Detrás del lomo hay un arroyito que enseguida se abarranca hacia la izquierda, pero siguiéndolo unos metros hacia arriba -a la derecha- nos ofrece un paso cómodo entre espinos para cruzarlo.

Salimos entonces a un carril en desuso, que tomamos hacia la izquierda. Superado un collado, desciende en un par de revueltas hasta desembocar en el carril del Cortijo de Diéchar, que volvemos a tomar hacia la izquierda. Tras una cerrada curva a derecha, sigue un tramo recto hasta la siguiente, que completamos descartando a la derecha el ramal que lleva al cortijo. Un nuevo tramo recto nos deja en la curva donde estacionamos los vehículos.

2 pensamientos en “Dehesa de San Jerónimo (2)

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