Archivo de la categoría: Sierra Nevada-Fachada Oeste

Una de arces (granatenses en Sierra Nevada)

19 Octubre 2019

El arce  granadino (Acer opalus granatensis) es un representante autóctono del género Acer en las tierras del sur y este de la Península y en el Magreb. En Sierra Nevada se localizan algunas de sus más extensas poblaciones, por lo que es casi un símbolo de nuestra montaña, en la que se extiende entre los 1.400 y los 2.000m de altitud, ocupando con frecuencia la franja de mayor altitud del piso supramediterráneo. De hoja pequeña, con cinco lóbulos no excesivamente marcados, su fruto es una disámara cuyas dos alas forman un ángulo generalmente agudo. Su porte no llega a competir con los grandes arces europeos o americanos, estando entre el del arce campestre y el más pequeño arce de Montpellier. Con todo, en zonas como el Camarate o la Dehesa de San Jerónimo pueden encontrarse ejemplares que superan cómodamente los 10m de altura. Gusta preferentemente de terrenos calizos, frecuentemente a la sombra de cantiles rocosos y canchales, con humedad suficiente, y se rodea de robles, mostajos, cerezos, agracejos o majuelos.

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Atajando por la solana de la Loma de Dílar

17 Mayo 2019

Llega Mayo y con él las ganas de disfrutar de borreguiles y lagunillos. La cuenca alta del Dílar se convierte en la elección más obvia para ir empezando. Pero el problema es que entre ella y nosotros se interpone -por así decir- la muy alta y extensa Loma de Dílar. O desde la Hoya de la Mora, cruzando todas las pistas de esquí, o desde la Cortijuela, pateando la Loma de Peñamadura, has de añadir al menos 10 km (ida y vuelta) a cualquier recorrido medianamente interesante por la zona. Yo me he encabezonado en acortar esa marcha de aproximación, buscando alternativas más directas o interesantes para ponernos a pie de obra. Si en esta entrada lo hacíamos desde Pradollano, en esta ocasión se trata de salir de la Cortijuela, y ahorrarnos la bajada al río por Chaquetas -y la posterior subida al Berreadero-, yendo por la solana de la Loma de Dílar. Aquí va el resultado.

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Huenes: acceso directo (Quebrantajares-Barranco del Lobo)

14 Abril 2019

Hay veces en que uno tiene tiempo de sobra y pocas ganas de esforzarse. En esos casos, lo mejor es tomarse las cosas con calma y dar pequeños o grandes rodeos para llegar a los sitios. Pero si sucede lo contrario, que te sientas pletórico de fuerzas o no tengas mucho tiempo, entonces es mejor la línea más recta posible: aquí tienes el que puede ser el acceso (más) directo al Cerro de Huenes desde las inmediaciones de Cumbres Verdes: combina la Cuesta de Quebrantajares, que fue en tiempos la vía tradicional de subida y hoy es menos frecuentada, con el ascenso por el Barranco del Lobo, que te dejará en dos periquetes en el Llano del Chopo, con todos los picos del Huenes al alcance de la mano.

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Humilde Arroyo de Huenes

20 Abril 2019

Ea! Has pensado comer en Macareno (Cortijo del Hervidero) o en la Guitarra (Cumbres Verdes), porque hace un bonito día de primavera y apetecen terraza y solecito con papas a lo pobre y una cerveza (o dos, si son pequeñas). Pero quieres ganarte el jornal y hacer hambre con una excursión mañanera por las inmediaciones, sin complicarte en exceso. Pues es el momento de encaminar los pasos hacia el humilde (pero menos) Arroyo de Huenes, en un tramo frecuentemente pasado por alto -literalmente, porque las rutas habituales lo dejan ahí abajo– y comprobar que guarda tesoros insospechados. Vamos a ello.

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Atajo hacia el Dúrcal

11 Noviembre 2018

El curso medio del Río Dúrcal -a la altura de la Dehesa de Teatinos- es un extraordinario lugar, que poco tiene que envidiar a valles más conocidos como el del Genil o el del Monachil. Hasta el advenimiento del sendero Sulayr, la forma más habitual de llegar allí era el espantoso carril de Nigüelas a los cortijos de Dúrcal, poco recomendable para coches normales. El Sulayr (2ª etapa) permite ahorrarse esa experiencia, pero resulta un poco largo para ir y volver (andando), aparte de tener una subida fuerte -y diríamos innecesaria– por la umbría del Dílar hasta la cota 2.000, desde donde ya llanea. La alternativa es abandonar el Sulayr en favor de la vereda que atraviesa el robledal del Dílar hasta el Collado del Pino, aunque, a su vez, supone un rodeo enojoso para llegar al Dúrcal. Así que me propuse usar esa vereda, pero atajándola para evitar dicho rodeo. Esta es la historia…

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Collado de Martín-Collado del Pino

13 Octubre 2018

En otra ocasión describí la cómoda vereda que une los collados de Martín -entre el Trevenque y la Loma de Dílar- y el de Matas Verdes. Ya entonces tuve la impresión de que no sería difícil tomar un curso algo más alto, para salir directamente al Collado del Pino (no el de los Alayos, sino el del mismo nombre al pie del Cerro del Mirador, en la vereda que lleva desde la Cortijuela a Pradollano). De esa pesquisa sale la ruta de hoy, que es un recorrido mañanero y poco exigente, pero puede servir para continuar hacia Pradollano o la Loma de Dílar si ese fuera nuestro empeño.

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Veredas altas en la Loma de Dílar

23 Junio 2018

El espectáculo gozoso del deshielo en Sierra Nevada tiene uno de sus imprescindibles en las incomparables Chorreras del Molinillo, por donde varios de los emisarios de algunas lagunas de la cuenca alta del Dílar se encuentran mientras se despeñan por un escalón de unos 100m de altura. Las rutas habituales para llegar al lugar comienzan, bien en el aparcamiento de la Hoya de la Mora, cruzando después las pistas de Borreguiles, o bien, para los más esforzados, ascendiendo desde la Cortijuela. En ambos casos hay que enfrentarse al hecho -ciertamente masivo– de que la Loma de Dílar se cruza en nuestro camino. Lo que sigue es la descripción de una aproximación novedosa, partiendo desde Pradollano, que salva ese obstáculo por ciertas veredas poco transitadas que, por otra parte, hacen de la propia Loma de Dílar objeto de interés y disfrute por sí misma…

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Variaciones sobre San Jerónimo

La umbría del Monachil a la altura del Convento de San Jerónimo atesora excepcionales valores paisajísticos, botánicos y geológicos, que merecen más de una visita reposada. No en vano su parte este alberga la Dehesa de San Jerónimo, paraíso de vacas, ejemplo cimero de los robledales -y acerales- serranos. Pero no es menor el interés de su parte oeste, ocupada por el muy desconocido Barranco del Espinar, que arranca justo desde el collado de Matas Verdes. Dado que hablamos de la zona de contacto entre el cinturón calizo y el núcleo silíceo de Sierra Nevada, un recorrido transversal nos permite disfrutar de una instructiva variedad de terrenos y formaciones vegetales.

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San Jerónimo-Prados de las Yeguas

28 Mayo 2017

Apurando esta primavera tan seca, no acaba Mayo y ya nos vemos obligados a subir cerca de los 2.000m para escapar del calor y encontrar algo de verde. Recordando la iluminadora conexión que encontramos en otra ocasión, entre el Convento de San Jerónimo y los Prados de las Yeguas, a tiro de piedra de Pradollano, me vino a la cabeza que tenía vista desde la ladera de enfrente -por donde discurre la senda de la Cortijuela a la Estación- una faja de terreno que parecía descender sin accidentes de importancia desde los mencionados prados hasta el Río Monachil. De esas cosas que se te quedan en la cabeza, pendientes del día adecuado para investigarlas. Bien, pues era este.

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Corazón de la Sandía

12 Marzo 2017

El Corazón de la Sandía es un clásico entre los clásicos de la baja montaña de Sierra Nevada. Como su nombre sugiere, es el cogollo del bravío laberinto de calizas y dolomías que constituyen los Alayos. Pese a su fiero aspecto, tiene ascensos bastante cómodos y bien conocidos, sea desde Picacho Alto, desde el Collado del Pino o, como haremos en esta ocasión, desde la autopista de grava conocida como Rambla Seca. Lo que constituía la novedad en este caso era la vuelta, pues se me había metido en la cabeza conectar la cima con la vereda que, a media ladera y por la cara norte, recorre todos los Alayos, desde la Cuesta del Pino hasta Cerro Hueco. Sin querer crestear hasta el Collado del Pino, pretendíamos descolgarnos por los vertiginosos arenales que arañan la base del pico, hasta encontrar la vereda casi en su vertical…

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