Casilla Cueva del Gato-Alto Darro

El Centro de Visitantes de Puerto Lobo es un punto de partida habitual para excursiones por la zona. Desde allí, en menos de una hora podemos llegar al cerro plano donde estuvo la casa forestal de la Cueva del Gato, hoy demolida, estupendo mirador panorámico sobre Sierra Nevada y el alto Darro. Un cómodo carril nos puede llevar desde allí hasta la Fuente de la Teja, tras unirse al que viene desde Los Peñoncillos. Es zona relativamente visitada, pues dichas rutas están señalizadas y publicadas. Pero vamos a buscarle un poco las vueltas, dejando el carril para el regreso, y regalándonos una coqueta vereda que nos baja al río mucho antes, permitiéndonos disfrutar de sus márgenes poblados de cedros y del precioso Arroyo de las Tejoneras.

Distancia: 10 Km
Altitud máxima: 1300 m
Altitud mínima: 1150 m
Dificultad: Baja
Tiempo estimado de marcha: 3h 30′

Terreno: Relieve calizo, de pendientes fuertes en torno a los valles, y cimas aplanadas. Pinar y encinar mesomediterráneo, con sotobosque xerófilo (aulaga, jara, enebro, sabina…), y fondos de valle con vegetación de ribera (chopo, sauce, fresno) y cedros de repoblación. Quejigos, robles y arces en ubicaciones puntuales.

Cuándo ir
Puede hacerse todo el año. En invierno la vegetación de ribera se desnuda, y en verano puede hacer bastante calor, con poca agua en el río.

Cómo llegar
Desde Granada se toma, bien la antigua carretera de Murcia (A-4002) hasta Puerto Lobo, o bien la A-92 en dirección Almería-Murcia, hasta la salida 253 en dirección Granada Este, que en 250 m. desde el nudo nos deja en el mismo Puerto Lobo. Desde el puerto arranca una carretera -a la izquierda si venimos de Granada- que, entre pinos, nos lleva a un punto en el que se divide en tres ramales, tomando nosotros el de enmedio. Un poco más allá, la carretera gira para llegar al Centro de Visitantes, dejando al frente un carril, cuya barrera para vehículos, generalmente abierta, nos indica el comienzo de la ruta. Aquí dejaremos el coche, aunque el carril puede recorrerse en vehículo hasta la Alfaguara.

Punto A de comienzo de la ruta

1. Los tres grandes de la Sierra, enmarcados por el tajo del Cerro del Maúllo.

Descripción de la ruta
Echamos a andar por el carril, en terreno llano de pinar, enebro, sabinas y aulagas, con el Cerro de la Cruz de Víznar a nuestra izquierda. Tras unos 800 m., dejaremos a la derecha la senda señalizada que sube al cerro de Fuente Fría y Maúllo, cuyos nidos de ametralladora son propicios para la excursión educativa y colegial. El camino va girando al Norte, mientras Sierra nevada asoma la cabeza tras el cerro del Maúllo.

Hay que estar atentos a un ensanche a la derecha, metros antes de que comience una hilera de quitamiedos al borde del carril (b). Allí arranca una exigua vereda.

2. Arranque de la vereda, aunque no lo parece. Los rebaños pisan una zona amplia de terreno al desplazarse. Un poco más abajo se va resumiendo en una senda de verdad.

El carril que seguíamos sigue girando, paralelo al barranco a su derecha, pero nuestra senda -trocha de cabras seguramente-, baja para cruzarlo y rodear por la derecha la estribación donde está -o estaba- la Casilla de la Cueva del Gato. Tras superar el primer collado, miramos ya al valle del Darro. Río abajo tenemos un vislumbre de la Fuente de los Porqueros.

3. Fuente de los Porqueros desde arriba. Es un hermoso paraje al que se accede desde Huétor Santillán, y desde el cual una senda remonta todo el río. Convertida en carril, recoge luego la que nosotros seguimos.

No diré que sea una autopista, pero basta para llevarnos al otro lado del cerro y cruzar un barranquito donde cornicabra, espinos y durillo alivian la monotonía de la aulaga y el romero.

4. El durillo (Viburnum Tinus) aprovecha la humedad de los fondos de barranco para resistir el crudo verano del sur.

La senda nos lleva luego a un rellano donde conecta con otra, empinadísima, que viene de arriba por la izquierda, y que descartaremos para bajar caracoleando, ya abocados al valle del Darro. Desde el rellano disfrutamos ya de una buena panorámica del valle.

5. Un escurridizo rayo de sol acaricia los cedros en el valle.

Llegados al fondo (c), la senda se une a un hermoso y suave camino que, entre cedros, nos conduce río arriba.

6. Cedros del Atlas que los forestales han probado a aclimatar en este punto donde la humedad del río compensa la sequedad del clima… ocupando el lugar que tendrían los quejigos en condiciones naturales.

El camino llega por fin a un ensanchamiento poblado de chopos y fresnos, al final del cual gira bruscamente a la derecha, cruzando el Darro y enfilando el Barranco de las Tejoneras.

7. Paraje de la confluencia del Darro y el Arroyo de las Tejoneras. A pesar de la poca agua que suelen llevar, en el invierno de 2010 muchos árboles cayeron, desarraigados del terreno encharcado.

Remontamos el arroyo entre suculentos prados, chopos y majuelos. En su fondo, salvo en el crudo verano, suele correr un hilillo de agua.

8. El barranco guarda una otoñal sorpresa en este entorno de coníferas y encinas: en su umbría, una espesura -aquí sí- de quejigos pone una nota de color entre el verde oscuro.

Nuestro camino acaba en otro que discurría paralelo pero en un nivel más alto (d). Aquí abandonamos la dirección que seguíamos -que nos dejaría en la casa forestal de Los Peñoncillos-, para girar a la izquierda por el mencionado carril que, tras pasar un mirador, vuelve al valle del Darro buscando la Fuente de la Teja.

9. Un poco antes del mirador, mirando atrás vemos desde arriba el camino por el que hemos subido, y los quejigos de la umbría de las Tejoneras.

10. Arranque del carril que vuelve al Centro de Interpretación.

A mitad de camino hasta la fuente, arranca un carril a la izquierda, junto a un poste que indica “Centro de visitantes” (e).

Ese será nuestro camino, pero no sería desvarío llegar hasta la fuente de la Teja, lugar de las primeras aguas permanentes del Darro, y solazarnos con sus hermosos arces, antes de volver, desandando lo andado, hasta este punto.

11. Hermoso arce-sicomoro (Acer pseudoplatanus) junto a la fuente de la Teja. Aunque el valle sigue hacia arriba un buen trecho, convertido ya en el Arroyo del Polvorite, la porosidad de las calizas hace que, salvo en periodo de lluvias persistentes, el agua se infiltre y sólo desde aquí vaya en superficie.

12. El camino cruza el río.

Vueltos al pto. E, el desvío que ahora tomamos cruza el río y emprende el ascenso por la ladera opuesta, entre pinos,

13. Pinos altos, supervivientes de algún antiguo incendio, conviven con otros más jóvenes, recordándonos que estos montes están continuamente renovándose… si les dejamos.

superando dos collados, cruzando luego dos vaguadas, hasta enfilar el último barranco antes de la Casilla, al que remonta un buen trecho antes de cruzarlo.

14. Ultimo barranco. Enfrente vemos ya el cerro donde estaba la casilla de la Cueva del Gato, que al venir hemos circunvalado a media altura.

La Cueva del Gato propiamente dicha, que da nombre a todo el paraje, se encuentra unos treinta metros por encima (y a la derecha según llegamos) de ese punto donde el carril cruza el barranco. Siguiendo por el carril, vamos remontando la ladera opuesta, para encontrarnos al poco con una rareza:

15. Un pequeño rodal de roble melojo en este entorno mayoritariamente calizo. Quercus pyrenaica requiere suelos ácidos, y no prospera en los básicos, como los que producen las calizas. Aquí ha aprovechado un parche de esquistos, correspondiente al complejo Alpujárride, para asentarse. 

Un poco después, y en suave giro, el carril nos deja en el llano de la Casilla de la Cueva del Gato. La casilla ya no existe, y sólo una zona pedregosa en mitad del prado nos recuerda dónde estuvo. También son ruinas dos ¿olmos? que presiden el paraje. Pero nos hemos colocado por encima de los pinos, y la vista puede recrearse en los cerros que nos rodean.

16. Tras los olmos muertos, la vista va desde el Cerro del Corzo, a la izquierda, hasta Calar Blanco, a la derecha.

17. A la derecha, la umbría del alto de Casa Fuerte alberga la casa forestal y fuente de Bolones, que se destaca con píceas y coníferas exóticas.

Hacia el Sur, una espectacular vista de Sierra Nevada (la que has visto al principio de la página) corona la salida del Darro hacia Huétor Santillán.

Tras rendir homenaje a tanto horizonte retomaremos el carril, que rodea toda esta estribación para unirse poco después al principal, que tomaremos a la izquierda.

18. De nuevo en el carril principal, en una zona de pinos de buena altura. Desde la siguiente curva cerrada, donde cruza el barranco, sale la senda del Cerro de la Cruz de Víznar…pero eso es otra historia.

Sólo nos queda ya desandar el carril hasta el Centro de Visitantes, y tal vez una reconfortante cervecita en el quiosco vecino, mientras empezamos a planear la próxima…

Anuncios

2 pensamientos en “Casilla Cueva del Gato-Alto Darro

  1. Pingback: Umbría de Bolones-Arroyo de las Tejoneras | elcaminosigueysigue

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s