Bulnes-Camburero-Collau Vallejo

14 Julio 2018

Una de las rutas clásicas de Picos de Europa es la que, desde Bulnes o Poncebos, asciende a la Vega de Urriellu, bien por Pandébano y la Terenosa, bien por la Canal de Balcosín y la Majada de Camburero. De hecho, ambas se suelen combinar para hacer una circular que compendia lo mejor de este acceso por el Norte al Picu. Son 1.350 m de desnivel desde Bulnes (1.700 desde Poncebos), y no siempre se tienen el tiempo o las fuerzas para realizarla completa. La que presento aquí reduce tiempo y esfuerzo, prescindiendo del ascenso a la Vega de Urriellu y uniendo directamente dos puntos señalados de la clásica: la majada de Camburero y Collado Vallejo. Es una alternativa más corta y de menos desnivel (aun así más de 900m), y que tiene como interés el rescate del camino clásico, hoy algo olvidado, que conecta Camburero con el camino moderno poco después de Collado Vallejo. Nosotros bajamos desde el collado hacia la Terenosa, pero incluso como ruta de ascenso al Urriellu se me figura más cómoda que la agotadora pedrera que sube desde Camburero.

La idea no es mía, que soy neófito en Picos. La extraigo del relato de Alberto Rodríguez Montes, a quien agradezco en lo que vale su reivindicación de esta singular vereda, historia viva del montañismo cantábrico. Como él no incluye un track de la ruta, ni lo he encontrado tras exhaustiva revisión de Wikiloc, lo hago yo en homenaje a un pionero, aquí.

La realizamos en Julio, en plena explosión primaveral, en una mañana que se nos quedaba corta debido a la predicción de tormentas a partir del mediodía. Fue prudente, porque, ya comiendo en Bulnes se desencadenaron los elementos y la lluvia nos pilló a cubierto. La descripción viene a ser similar a la de Alberto, pero sin nieve.

Comenzamos desde Bulnes, ascendiendo a la parte alta de su núcleo inferior (la Villa) y buscando, por detrás de las últimas casas, la veredita que sube hacia la cascada de las Mestas:

Es empinada y estrecha, pero no tiene pérdida.

En unos minutos nos introduce -por donde no parece haber paso- en el paraje de la cascada, idílico lugar bendecido por el agua y una profusa vegetación.

Como ya se explica en diversos lugares, hay que renunciar a subir por el borde del agua, cruzando en cambio la riega para subir por la izquierda a un altozano que domina el paraje…

Desde lo alto del mismo (son apenas unos metros de ascenso), dominamos durante un breve momento tanto el pueblo de Bulnes como la cima del Picu, que se asoma como diciendo “ven”… Y eso hay que hacer: en derechura hacia lo espeso, reingresamos en la estrecha voluga (aka “cahorro”) para continuar ya junto al agua.

Véase. Teníamos cierto miedo de que, en pleno deshielo, el caudal fuera excesivo, pero no fue tal, seguramente porque la mayor parte del agua se filtra por el poroso terreno calizo de más arriba, donde, de hecho, el agua desaparece durante un tramo.

Superado el estrechamiento inicial ingresamos en la Canal de Balcosín, espectacular valle glaciar de paredes verticales y fondo bastante nivelado, por donde avanzaremos ya con facilidad.

Tras un tramo casi llano, llegamos a la Garganta:

Donde el valle se estrecha y superamos esta vistosa cascada sobre toba -travertino-, ayudados por un cable fijado a su margen izquierda. En seco, no ofrece mayor problema, pero con la piedra húmeda se agradecerá el asidero.

En unos minutos más llegamos al Jou Baxu, hondonada bajo unas paredes de fiero aspecto, donde el camino gira a la derecha para abordar la empinada Canal de Camburero:

Hemos abandonado el valle principal para ascender por la canal, con el Jou Baxu al fondo.

La foto no me dejará mentir: como empinada, lo es un rato.

La recompensa, tras 220 m de ascenso: la Majada de Camburero. Hay que cruzarla, hacia la izquierda, para seguir por la cuestecilla herbosa que se ve al fondo, a la izquierda de la piedra grande del primer término. En verano, encontraremos huella en el prado, así que no hay pérdida.

Por la mencionada cuestecilla vamos rodeando el contrafuerte de la montaña, enfilando de nuevo hacia el valle principal. Y en estas que, rodeando, rodeando…

… nos topamos de sopetón con la vista impresionante del Picu, coronando un majestuoso panorama de montañas dentadas.

En este preciso lugar es donde nuestra ruta se aparta de la habitual: si siguiéramos ascendiendo, ligeramente a la derecha, ingresaríamos en la pedrera por donde los esforzados suben a la Vega de Urriellu. Nuestra senda se desgaja de aquella, manteniendo la cota en dirección al valle (la vemos en la foto). Hay un pequeño hito marcando ese punto. Si no estuviera o la nieve lo ocultara, la dirección es clara en todo caso: por las praderas, en dirección al canchal que vemos al fondo a la izquierda, por donde discurre el camino que viene de la Terenosa.

El Urriellu desde las praderas. Tenemos el Jou Llargu a la derecha, por donde también discurre una senda. Incluso desde aquí mismo podríamos, de querer seguir ascendiendo, ir ganando altura hasta encontrar el camino que viene de la Terenosa, bastante más arriba. Ya dependería del tiempo que hiciera, si lluvia o niebla, o de la nieve si la hubiera, para escoger el mejor camino.

Nosotros, en todo caso, continuamos nuestro cómodo transcurrir por las traviesas, en muy ligero ascenso, buscando el canchal del otro lado:

… al que llegamos en breves minutos. Véase en su parte superior la hilera de montañeros que van por el camino.

La senda cruza la parte baja del canchal hasta la zona herbosa de su izquierda. Aunque puede seguirse en esa dirección, para suavizar el acceso al camino, nosotros acabaremos ascendiendo por lo verde hasta el mismo, para sentirnos seguros en él por si baja la niebla, que ya ha empezado a juguetear con los picos.

Aquí estamos llegando al camino, con todo el valle a nuestros pies.

Desde el camino conseguimos divisar, en la ladera de enfrente, a un grupito con el que habíamos compartido el ascenso hasta Camburero. Metidos de lleno en la pedrera, no están más altos que nosotros, aun después de nuestra travesía del valle. Ya sabéis lo que se dice de aquel canchal: “un paso palante y dos patrás”. Así que, incluso como ruta de ascenso, parece más cómoda -y sin duda más agradable- nuestra alternativa.

En cualquier caso, nuestro objetivo está casi cumplido, por lo que tomamos el camino, pero hacia la izquierda. En un rato estamos en Collado Vallejo:

Con la Canal Valleju a nuestros pies, nos despedimos de la Majada de Camburero, besada por un fugaz rayo de sol…

He dicho que el objetivo estaba cumplido, pero no del todo: ahora toca bajar hasta Bulnes, y más nos vale hacerlo pronto, porque hemos subido sin provisiones con idea de comer allí. Son las 2:15, así que ¡a volar!

Corremos un rato por el sendero según baja del collado hacia la Terenosa, sin dejar de disfrutar de las estupendas vistas del valle:

Praderas de un lado, hayedo del otro, convergiendo hacia Bulnes y la Canal del Texu

Sin tomar la vereda hasta Pandébano, atajamos por la pradera, mucho más cómoda de andar que la vereda oficial, todo piedras húmedas donde es imposible ir deprisa…

El Picu se despide antes de embozarse en sus blancas sábanas de nube.

Las últimas cabañas antes de torcer a la derecha y tomar por fin la vereda.

Luego, un descenso prolongaadoo a la vera del arroyo… ¿llegaremos a tiempo de comer algo? Pues sí: a las 16:12 aterrizamos -o mejor aterrazamos– en Bulnes, donde unos spaghetti al cabrales y un rico cordero guisado nos compensan del esfuerzo ¡Prueba superada! Hasta pronto.

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