Una de fresnos

caratula-fresnos

15 Octubre 2016

Mediados de octubre, y el otoño se hace de rogar; pero cabía esperar que ya hubiera besado a los fresnos, los centinelas de la estación. Los arroyos de la Sierra de Huétor son el sitio ideal para disfrutar de su explosión otoñal…

Como degustador de paisajes en sazón, busco en cada época del año los lugares que ofrecen su mayor esplendor. El otoño encadena sus colores según una secuencia que atiende a los ritmos de cada especie de árbol, pues no todos reaccionan al mismo tiempo a las señales del clima. En esto de morir provisionalmente tras un estallido de amarillos, dicha secuencia, por estas tierras del sur, viene a ser como sigue: Los fresnos son los más tempraneros; siguen arces y chopos (que empiezan pronto pero algunos duran más), con olmos y cerezos siguiéndoles de cerca; bien entrada la estación amarillean los robles, tras los que se colorean los castaños, más resistentes; ya en puertas de la Navidad se aplican a ello los quejigos, cuya hoja, aunque mortecina, se mantendrá casi hasta la primavera, viendo pasar mientras tanto el fuego de los sauces, que viran de color cuando casi todos los demás han perdido su follaje.

Así que tocaban fresnos, y deliciosas fresnedas son las que acompañan el curso de los arroyos en la cercanía de Las Mimbres: Arroyo de Majalijar, de Las Chorreras, de las Perdices, que se visten de amarillo en fuerte contraste con los montes de pino y encina que los rodean. Para un recorrido indolente y placentero, nada mejor…

Este es el plano aproximado de la ruta. He marcado en verde los puntos con mayor densidad de fresnos.

Este es el plano aproximado de la ruta. He marcado en verde los puntos con mayor densidad de fresnos.

Comenzamos en la Fuente de los Potros, caminando hacia el Cortijo de las Mimbres…

No hay muchos fresnos junto al cortijo. Sí espinos, y olmos del otro lado del arroyo. La nieve reciente ha puesto ¡por fin! un punto de luminosidad en Sierra Nevada.

No hay muchos fresnos junto al cortijo. Sí espinos, y olmos del otro lado del arroyo. La nieve reciente ha puesto ¡por fin! un punto de luminosidad en Sierra Nevada.

Bajamos, entre olmos, un tramo del Arroyo de Majalijar, hasta el llano donde se tuerce a la derecha hacia Las Chorreras, pero en lugar de enfilar por el vallecito más al sur, que lleva directo al paraje, nos mantenemos más a la derecha, siguiendo un arroyo, tributario del Majalijar, al que llega la senda que viene directamente de Las Mimbres:

Ya metidos en faena. Entre fresnos anda el juego.

Ya metidos en faena. Entre fresnos anda el juego. Parece que hemos acertado de pleno con la fecha…

Oro vivo, fuego líquido…

Oro vivo, fuego líquido…

La ruta que hemos recuperado, entre Las Mimbres y Las Chorreras, cruza este valle y lo abandona enseguida, pero ya que estamos aquí… recuerdo que en otra ocasión perdimos la senda y remontamos un poco más del arroyo antes de retroceder. En este caso vamos a hacerlo a sabiendas: queremos remontar el arroyo hasta la acequia del Fardes -o hasta salir a Las Chorreras desde arriba-. Por la margen derecha, según subimos, encontramos una coqueta vereda que asciende por la ladera, evitándonos lo más espeso del cauce, que en este punto ha trocado ya los fresnos por quejigos. Encantados con esta facilidad que no esperábamos, ganamos tras corta subida unos llanos despejados al pie del Majalijar.

La vista atrás nos regala una panorámica del vallecito que acabamos de subir: en primer término los fresnos llameantes de hace un rato; al fondo, la chopera de la Fuente del Potro.

La vista atrás nos regala una panorámica del vallecito que acabamos de subir: en primer término los fresnos llameantes de hace un rato; al fondo, la chopera de la Fuente de los Potros.

En el llano, los majuelos hacen juego con su hermano mayor: el "Majuelijar".

En el llano, los majuelos hacen juego con su hermano mayor: el “Majuelijar”.

Paralelos al arroyo, pero a prudente distancia, vamos completando la subida hasta colocarnos muy cerca de la acequia. Preciosa vereda esta, que acaba cruzando el arroyo algo más arriba, dejándonos por fin en la senda que, desde las Chorreras, ataja una revuelta de la acequia. Y tras la vereda, el carril que viene desde donde estaba el cortijo (que como sabéis, fue demolido y retirado piedra a piedra). Una paradinha en la preciosa colinita verde frente al solar del cortijo, y enseguida emprendemos la bajada por el Arroyo de las Chorreras, descartando el carril, que es más anodino.

Tras el ensanchamiento central, encharcado y atestado de juncos, y tras hacer acopio de frutos en el espléndido membrillero que hay en su parte baja, abordamos la parte estrecha del valle, donde fresnos y quejigos dialogan alegremente. Enseguida llegamos a la carretera, que descendemos unos metros -a la derecha-, para enseguida abandonarla en el punto donde arranca el carril que resigue el Arroyo de las Perdices y acaba saliendo a la autovía.

Aquí hay también algunos hermosos ejemplares de fresnos llameantes…

Aquí hay también algunos hermosos ejemplares de fresnos llameantes…

Nosotros nos mantenemos paralelos a la carretera hasta salir al área recreativa de Florencia, que cruzamos olímpicamente, Bruno y Nuka mendigando impertinentemente alguna migaja de los domingueros. En su extremo, trochamos una revuelta del carril que asciende hacia lo que era el Cortijo de Florencia, de nuevo entre fresnos, y luego, ya por el carril, superamos la nave ganadera que queda en su lugar y acabamos arribando a la Fuente de Florencia, donde el cuerpo nos pide alimento y reposo.

Acabado el refrigerio, descendemos, pero ahora por el barranquito que deja la nave a la derecha. Descubrí este atajo en otra ocasión, y nos viene de perlas para saltar a la próxima fresneda sin casi pisar la carretera. De hecho, llegamos a esta última casi a la altura en que arranca el carril que pretendemos seguir…

Los fresnos contrastando con los cedros que, en gran número, pueblan el paraje.

Los fresnos contrastando con los cedros que, en gran número, pueblan el paraje.

Cruzada la carretera, fresnos y cedros continúan su contrapunto…

Cruzada la carretera, fresnos y cedros continúan su contrapunto…

El carril, cerrado con una cadena, arranca discretamente entre tierras rojizas -limos rojos del manto maláguide-, añadiendo bermellones al amarillo de los fresnos, que aquí forman una hilera casi continua durante cientos de metros:

Pena que los arroyos no lleven agua y que el pasto seco no haya acabado de reverdecer… pero todo se andará.

Pena que los arroyos no lleven agua y que el pasto seco no haya acabado de reverdecer… pero todo se andará.

Ya que vamos de fresnos, decidimos que no puede ser otro el telón de fondo de la foto oficial.

Ya que vamos de fresnos, decidimos que no puede ser otro el telón de fondo de la foto oficial. Hasta los perros han decidido posar como buenos chicos.

Este es un camino delicioso, poco transitado, que asciende suavemente hacia la acequia del Fardes, a media ladera, que va a ser nuestro camino de vuelta.

Este es un camino delicioso, poco transitado, que asciende suavemente hacia la acequia del Fardes, a media ladera, que va a ser nuestro camino de vuelta. Poco antes, el valle se ensancha en un llano despejado…

… desde el que, mirando hacia atrás, disfrutamos del contraste entre los luminosos fresnos y los sombríos pinos.

… desde el que, mirando hacia atrás, disfrutamos del contraste entre los luminosos fresnos y los sombríos pinos.

Si siguiéramos pegados al arroyo, llegaríamos a la acequia algo más lejos, donde sigue una vereda en ascenso que lleva a Linillos. En esta ocasión ascendemos el raso alejándonos del arroyo, para pillar la acequia algo más cerca. Una veintena de metros de ascenso por la ladera nos dejan en nuestro objetivo. Aquí y ahora no lleva agua, y su trazado parece en desuso. En una ocasión anterior llegué a temer que eso significara que la estaban dejando morir. Hoy vamos a descubrir que eso no es del todo cierto, ya que, tras un tramo sin agua, encontramos de repente esta remozada estructura:

Muro nuevo embalsando al agua, y una derivación que, actualmente. vierte el agua hacia el valle. No sé si en la parte que hemos recorrido el agua irá entubada -pero entonces no tendría mucho sentido verterla-. Quiero pensar que está toda ella en reconstrucción, y que no han llegado todavía al final…

Muro nuevo embalsando el agua, y una derivación que, actualmente, la vierte hacia el valle. No sé si en la parte que hemos recorrido el agua irá entubada -pero entonces no tendría mucho sentido verterla-. Quiero pensar que está toda ella en reconstrucción, y que no han llegado todavía al final… Lo cierto es que a partir de aquí está limpia, reparada y lleva agua como en sus mejores tiempos.

Y en el agua, una serpiente nadando con la cabeza fuera del agua. Ante la duda de que sea de tierra y se haya caido, la ayudamos con un palo a ganar el borde. Si es de agua, ya se zambullirá de nuevo.

Y en el agua, una serpiente nadando con la cabeza fuera. Ante la duda de que sea de tierra y se haya caido, la ayudamos con un palo a ganar el borde. Si es de agua, ya se zambullirá de nuevo. Y si no, sobrevivirá sin agradecimiento y tal vez le pique a alguno, según su naturaleza, como el escorpión de la fábula.

El recorrido por la acequia ya lo he descrito (en el enlace que he puesto un poco más arriba). Baste decir que el camino se ha limpiado, y colocado barandillas en el cruce del Arroyo de Majalijar, por encima de Las Mimbres:

Como puede verse…

Como puede verse…

La ladera del Majalijar todavía no ha empezado a amarillear.

La ladera del Majalijar todavía no ha empezado a amarillear.

Pasado el tramo vallado por encima de Las Mimbres arranca por la derecha el sendero de bajada que nos conducirá de nuevo a la Fuente de los Potros…

Desde el inicio de la bajada gozamos de una de las mejores panorámicas de la jornada, con Sierra Nevada bendecida por la primera (y provisional) nieve del otoño.

Desde el inicio de la bajada gozamos de una de las mejores panorámicas de la jornada, con Sierra Nevada bendecida por la primera (pero, ay, provisional) nieve del otoño.

Nos vemos.

Nos vemos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s