Wicklow Mountains: Devil’s Glenn

Caratula-Devils-Glenn

19 Marzo 2015

Como el calor no cesa y salimos poco, aprovecho para retomar la serie irlandesa, de la que quedan aun algunas perlas. Hoy es el turno del Valle del Diablo, Devil’s Glen en el original, valle no tan lóbrego como el nombre podría sugerir, aunque sí umbrío y propicio para leprechauns y seres así.

Aquí os indico el punto de comienzo. No pongo ruta porque son senderos cómodos y señalizados, Tanto da uno que otro siempre que no dejéis de bajar al río y visitar su cascada.

El parking está situado al pie del precioso bosque de coníferas que aquí comienza. Dos pasos y estás dentro del cuento…

El parking está situado al pie del precioso bosque de coníferas que aquí comienza. Dos pasos y estás dentro del cuento…

¿O no?

¿O no?

Andurreamos por los senderos progresando sin prisa hacia el Este. El lugar es sede de una curiosa exposición de piezas de arte en madera, que puedes encontrarte a la vuelta de cualquier esquina…

…pero no llegan a rivalizar con el arte que aquí tiene la naturaleza. Hace una semana que no llueve, pero el agua sigue rezumando de la abundantísima tierra vegetal que todo lo cubre.

…pero no llegan a rivalizar con el arte que aquí tiene la naturaleza. Hace una semana que no llueve, pero el agua sigue rezumando de la abundantísima tierra vegetal que todo lo cubre.

Aquí el hombre y la naturaleza se han compinchado para fabricar este curioso camino-zanja.

Aquí el hombre y la naturaleza se han compinchado para fabricar este curioso camino-zanja.

Llegamos junto al aparcamiento interior, donde comienza lo bueno. Por el carril que se ve con barrera puede bajarse al río, pero vamos a elegir otro que sale por la izquierda, más directo a la cascada.

Llegamos junto al aparcamiento interior, donde comienza lo bueno. Por el carril que se ve con barrera puede bajarse al río, pero vamos a elegir otro que sale por la izquierda, más directo a la cascada.

Altas coníferas nos ven pasar.

Altas coníferas nos ven pasar.

Y pronto llegamos al valle propiamente dicho:

Donde las coníferas retroceden y un espeso robledal -ahora pelado- cubre las laderas.

Donde las coníferas retroceden y un espeso robledal -ahora pelado- cubre las laderas. No se adivina esta hendidura en el paisaje hasta que te topas con ella.

Alguno, a falta de puertas, ha decidido poner ventanas al campo.

Alguno, a falta de puertas, ha decidido poner ventanas al campo.

Conforme nos internamos en la umbría, comprobamos como los árboles deben ponerse el jersey para combatir el frío.

Conforme nos internamos en la umbría, comprobamos como los árboles deben ponerse el jersey para combatir el frío.

El camino progresa durante un rato paralelo al valle, sin apenas descender. Y poco a poco es el valle el que sube a nuestro encuentro…

Hasta que, cerca del punto en el que termina el robledal, comienza a descender suavemente.

Hasta que, cerca del punto en el que termina el robledal, el camino comienza a descender suavemente.

Y a dejarnos poco después junto al río aquel…

Y a dejarnos poco después junto al río aquel…

Vemos como entra por la derecha la vereda que hubiéramos seguido de bajar por el primer carril del aparcamiento. Nosotros seguiremos al frente, buscando un estrechamiento donde el río se embravece.

Por la izquierda, la empinada ladera deja correr recoletos arroyitos, entre los que esperaríamos entrever algún duendecillo o ninfa de las aguas.

Por la izquierda, la empinada ladera deja correr recoletos arroyitos, entre los que esperaríamos entrever algún duendecillo o ninfa de las aguas.

Por fin llegamos al estrechamiento, y tras una pequeña subida avistamos el meollo del asunto:

El lugar es ciertamente agreste. No diría yo diabólico, si no es el diablo con que los cristianos quisieron proscribir los antiguos poderes de la Madre Tierra.

El lugar es ciertamente agreste. No diría yo diabólico, si no es el diablo con que los cristianos quisieron proscribir los antiguos poderes de la Madre Tierra.

Obviamente, no hay mejor sitio para la foto oficial.

Obviamente, no hay mejor sitio para la foto oficial.

Comenzamos la vuelta desandando el camino desde aquí hasta el lugar donde llegamos al río.

Comenzamos la vuelta desandando el camino desde aquí hasta el lugar donde llegamos al río.

En aquel punto descartaremos la vereda que venía al lado del río, y ascenderemos a la derecha para superar por la vía directa la ladera del valle.

El camino de vuelta, cómodo carril entre coníferas, va tomando los colores de la tarde…

El camino de vuelta, cómodo carril entre coníferas, va tomando los colores de la tarde…

Ya en la meseta superior, el sol juguetea con los árboles y con los informes animales dormidos, cubiertos de hierba, que echaron raíces en un tiempo inmemorial…

Ya en la meseta superior, el sol juguetea con los árboles y con los informes tocones como animales dormidos cubiertos de hierba, que echaron raíces en un tiempo inmemorial…

De alguna manera (concretamente ayudados por la foto en el móvil del panel de los senderos que consultamos junto al aparcamiento) conseguimos volver hacia nuestro punto de inicio…

… que está simplemente en la parte baja de este último bosque que nos engulle.

… que está simplemente en la parte baja de este último bosque que se apresta a engullirnos.

That’s all, folks!

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