La Peña del Palo

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1 Marzo 2015

Muchas rutas de esforzados senderistas de Jaén pasan por la Peña del Palo (es decir: frente a la misma, ya que hollarla es harina de otro costal, como puede verse), la mayoría haciendo la empinada senda que sube desde la cola del pantano del Quiebrajano. Así es como debería ser si se quiere ser esforzado y ganarse el almuerzo, y sobre todo si se viene desde Jaén, vía Puerto de Pitillos. Pero si ya no tienes las piernas necesarias -o el tiempo- y ocurre que vienes de Granada, hay una alternativa mucho más cómoda para acceder a este lugar incomparable…

Plano-PPalo

El acceso más corto posible asciende por Carchelejo, desde donde hemos subido en alguna ocasión a los Llanos de Palomares. Hay una carreterita que llega al comienzo de los mismos desde las afueras del pueblo, pero que luego continúa, entre olivares, para volver a Carchelejo por el otro lado de la localidad. Hay un punto en el que los olivares se ven interrumpidos por una cuña de encinar al borde del camino. Ese es un punto perfecto para dejar el vehículo, y la Peña nos quedará a poco más de 2 km. Así lo hicimos, pero antes de la Peña decidimos completar la jornada con una visita al Cortijo del Cortijuelo (valga la redundancia) y a la loma que desde allí avanza hacia el Quiebrajano, paseo más que recomendable por lo fácil y por ser de las mejores vistas que puedan tenerse sobre el embalse.

Este es el Cortijuelo, donde nos recibieron con alborozo un par de perrillos, una de las cuales se vino a dar la vuelta con nosotros, ávida de compañía la pobre.

Este es el Cortijuelo, donde nos recibieron con alborozo un par de perrillos, una de las cuales se vino a dar la vuelta con nosotros, ávida de compañía, la pobre.

Desde el Cortijo se abre una loma baja y despejada donde alternan zonas de pasto con lapiaces y pedregales algo más entretenidos, junto a manchas de encinar y algún sabinar de mérito. Avanza en una alineación decidida hacia el embalse del Quiebrajano, cuya cola principia justo a los pies de su extremo más alejado.

Ya me diréis si no es un placer este escenario, subrayado por el amarillo de la aulaga en flor. Hasta el último rellano, frente a nosotros, vamos a llegarnos sin más preocupación que preservar nuestros tobillos de alguna torcedura inoportuna en los tramos más pedregosos.

Ya me diréis si no es un placer este escenario, subrayado por el amarillo de la aulaga en flor. Hasta el último rellano, frente a nosotros, vamos a llegarnos sin más preocupación que preservar nuestros tobillos de alguna torcedura inoportuna en los tramos más pedregosos.

Y esta es la desproporcionada recompensa para esfuerzo tan placentero: casi todo el embalse, buena parte del Cañón de Pitillos e incluso la propia Peña del Palo diciéndonos "aquí estoy" por detrás del cerrete más cercano, al que también se puede acceder desde el Cortijuelo, como se cuenta aquí.

Y esta es la desproporcionada recompensa para esfuerzo tan placentero: casi todo el embalse, buena parte del Cañón de Pitillos e incluso la propia Peña del Palo diciéndonos “aquí estoy” a la izquierda, por detrás del cerrete más cercano, al que también se puede acceder desde el Cortijuelo, como se cuenta aquí.

Desde aquí no se va a ninguna parte, eso es cierto. Así que desandamos el camino, aprovechando uno de los prados de la loma para la foto oficial:

…con la que saludamos a Pilar, que se sumó al grupo el día de la fecha…

…con la que aprovechamos para saludar a Pilar, que se sumó al grupo el día de la fecha…

De vuelta al Cortijuelo, nos desplazamos a la derecha para tomar el comienzo de la senda que nos bajaría hasta la cola del pantano si fuera esa nuestra intención. De ella, en el collado que precede a la procelosa bajada, se desgaja otra que asciende al cerro amesetado donde se encuentra la Peña del Palo. Esa sería probablemente la subida más cómoda, pero por hoy vamos a hacer otra cosa, habida cuenta de que el grupo no parece dispuesto a afrontar ese desnivel: conforme empezamos a rodear el cerro nos tropezamos con un barranco que viene por la izquierda:

Nada más cruzarlo, y por la trocha que se adivina por la parte derecha de la foto, dejaremos la principal para seguir el curso del barranco.

Nada más cruzarlo, y por la trocha que se adivina por la parte derecha de la foto, dejaremos la vereda principal para seguir el curso del barranco.

Esta senda conoció mejores momentos, como se observa por los jorfes o muretes de piedra que la nivelan en más de un punto, pero hoy en día va estando algo asilvestrada y la vegetación obliga a cambiar de altura en más de un momento. Aun así es suficiente para llevarnos por el cerrado monte mediterráneo que atraviesa, donde detectamos con sorpresa la presencia del boj, tan raro de ver por estos lares, lejanos de la humedad costera.

Si todo va bien llegaremos a una encrucijada de vallecitos, que parece un poco liosa hasta que cruzamos el barranco principal y accedemos a lo que podría ser un cortafuegos…

… desde el cual todo se ve más claro: de este lado (a la izquierda según el sentido que llevábamos) el pelado asciende una vaguada para salir del valle. Del lado contrario (a nuestra espalda, prosigue el barranco principal, que es nuestra ruta hacia la Peña.

… desde el cual todo se ve más claro: hacia donde apunta la foto (a la izquierda según el sentido que llevábamos) el pelado asciende una vaguada para salir del valle. Del lado contrario (a nuestra espalda) prosigue el barranco principal, que es nuestra ruta hacia la Peña. A la derecha en la foto prosigue una bifurcación del valle, que descartamos.

Ahora el camino es bastante más amplio y cómodo que el precedente, y nos lleva casi sin sentir a un collado tras el cual comienza a descender hacia el Valdearazo. En este punto nuestro pequeño grupo va a esperar mientras yo me llego a la cima: un trepadero del cortafuegos, a la derecha del collado, que supera 85 m de desnivel para llegar a la meseta superior del cerro.

En cuanto llego arriba y traspongo la divisoria, el pelotazo es de órdago:

Tengo la Peña a la derecha, destacando poderosamente sobre el valle del Valdearazo, bastante más abajo. Los tajos de la izquierda tampoco desmerecen, y el conjunto sobrecoge por su grandiosidad.

Tengo la Peña a la derecha, destacando poderosamente sobre el valle del Valdearazo, bastante más abajo, y el Cerro Pitillos, tras la Peña. Al fondo descuellan Ventisqueros y La Pandera. Los tajos de la izquierda tampoco desmerecen, y el conjunto sobrecoge por su grandiosidad.

Situado justo frente a la Peña me asomo a una panorámica partida en dos, con el Quiebrajano reclamando protagonismo en la parte derecha. Junto al borde de la foto aun acierta a verse el final de la loma que empieza en Cortijuelos, desde donde contemplábamos la Peña, tan pequeña, esta mañana.

Situado justo frente a la Peña me asomo a una panorámica partida en dos, con el Quiebrajano reclamando protagonismo en la parte derecha. Cerca del borde de la foto aun acierta a verse, con tono más claro, el final de la loma que empieza en Cortijuelos, desde donde contemplábamos la Peña, tan pequeña, hace un rato.

Lamento que el resto del grupo no esté aquí para disfrutar este espectáculo (tal vez estas fotos les remuerdan la conciencia para otra ocasión). Pronto bajo deshaciéndome en adjetivos y emprendemos la vuelta, de momento desandando el camino hasta la encrucijada en el barranco. Tomaremos ahora la vaguada que nos sacaba del valle, que apunta a una preciosa zona de prados entre encinas donde vamos a comer:

Por tener, esta excursión lo tiene casi todo. Sólo le ha faltado un poco de agua en el barranco, pero en cuanto a comer en blando y a solysombra no nos podemos quejar.

Por tener, esta excursión lo tiene casi todo. Sólo le ha faltado un poco de agua en el barranco, pero en cuanto a comer en blando y a solysombra no nos podremos quejar.

Desoyendo los cantos de sirena que dicen de bajar al coche, todavía daremos una vuelta monte arriba, desde donde disfrutaremos de buenas panorámicas hacia el Este…

… donde Mágina coronada de nubes reina indiscutida.

… donde Mágina coronada de nubes reina indiscutida.

Para acabar, un compendio de las Sierras del Sur, desde la Pandera, pasando por Los Propios que se adosa a Grajales, en el centro, hasta llegar al Almadén y la Peña de Jaén, en Mágina.

Para acabar, un compendio de las Sierras del Sur, desde la Pandera, pasando por Los Propios que se adosa a Grajales, en el centro, hasta llegar al Almadén y la Peña de Jaén, en Mágina. Y aquí parece que estuviéramos en llano y estamos a casi 1.200m.

Fastuosa tierra, esta. Si no existiera, habría que inventarla.

 

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Un pensamiento en “La Peña del Palo

  1. Joseme Caminos del Sur

    Miguel, esta vez te nos has adelantado (jejeje). El Cañón de Pitillos lo tenemos previsto hacer el próximo día 26 de abril. ¿Te apuntas ? Te mando un email con el recorrido no obstante. Por si acaso…Como siempre, estupenda descripción y andanzas. Un saludo.

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