Casablanca-La Alberquilla

Caratula-Alberquilla

7 Diciembre 2014

Continuando nuestra exhaustiva circunvalación de la Sierra Sur de Jaén, en busca de rutas de acceso por los diversos pueblos que la rodean, le tocó el turno el pasado puente de la Inmaculada a Campillo de Arenas, desde donde una modesta carretera accede a la conocida cortijada de Casablanca, puerta inmejorable para el sector central de la Sierra y el valle del Valdearazo, en el tramo que antecede al Cañón de Pitillos y el Quiebrajano.

Campillo está sólo dos minutos de autovía más allá de Noalejo (viniendo desde Granada), pero su acceso a la sierra es más corto y fácil que desde aquél. En diez minutos estamos en la cortijada de Casablanca, que dejamos a la derecha. Un poco más arriba el carril se bifurca, y tomamos el ramal izquierdo, que progresa hacia el Portillo de Casablanca, amplio collado que permite superar la primera línea de cerros de la Sierra y acceder a la cuenca del Valdearazo por su tributario, el arroyo de Barbahíjar.

No llegamos al collado, sino que dejamos el vehículo en la última curva a derechas, para ir haciendo pies en este día frío.

Desde ese punto vemos lo recorrido hasta ahora: en el centro de la foto la Cortijada de Casablanca„ al fondo, en el valle, las casas de Campillo de Arenas.

Desde ese punto vemos lo recorrido hasta ahora: en el centro de la foto la Cortijada de Casablanca, a la izquierda el carril; al fondo, en el valle, las casas de Campillo de Arenas.

Echamos a andar y en cinco minutos estamos en el collado, que nos hurta las vistas al estar cubierto de pinos:

Nada más entrar en el pinar vuelve a bifurcarse, y nosotros tomamos el ramal derecho que aborda la ladera del Cerro de la Alberquilla, nuestro objetivo hoy.

Nada más entrar en el pinar, el carril vuelve a bifurcarse y nosotros tomamos el ramal derecho que aborda la ladera del Cerro de la Alberquilla, nuestro objetivo hoy.

Poco después, un claro nos desvela las primeras vistas del interior de la Sierra, aunque todavía el Cerro Prieto a la izquierda nos oculta gran parte del paisaje.

Poco después, un claro nos desvela las primeras vistas del interior de la Sierra, aunque todavía el Cerro Prieto a la izquierda nos oculta gran parte del paisaje.

Una curva a la derecha nos enfrenta a los tajos de la Alberquilla, los que descienden abruptamente desde la cima del cerro.

Una curva a la derecha nos enfrenta a los tajos de la Alberquilla, los que descienden abruptamente desde la cima del cerro.

El carril es casi llano, muy cómodo de andar. Conforme avanzamos, recorriendo el valle del Barbahíjar por arriba, la perspectiva se abre permitiéndonos columbrar el valle del Valdearazo:

… y el comienzo del Cañón de Pitillos y la Peña del Palo asomando por la derecha.

… y el comienzo del Cañón de Pitillos y la Peña del Palo asomando por la derecha.

Hemos recorrido casi la longitud del cerro, y el camino comienza a girar a la derecha para rodearlo, internándose en terreno más de umbría…

… lo que enseguida se traduce en la aparición de quejigos y piedras tapizadas de musgo…

… lo que enseguida se traduce en la aparición de quejigos y piedras tapizadas de musgo…

… y en setas, creciendo entre la hojarasca y las bellotas.

… y en setas, creciendo entre la hojarasca y las bellotas.

Al tiempo que gira, el camino comienza a subir.

Al tiempo que gira, el camino comienza a subir.

Dejamos atrás una nueva encrucijada, donde descartamos el carril de la izquierda, que baja hacia el río, para seguir por el de la derecha, que ahora afronta la parte más empinada de la jornada…

… mientras caracolea en unas cuantas revueltas para subir por esta rica umbría.

… mientras caracolea en unas cuantas revueltas para subir por esta rica umbría.

Ganando altura saltan a nuestra vista la Pandera y Ventisqueros.

Ganando altura saltan a nuestra vista la Pandera y Ventisqueros.

No dejamos de subir…

No dejamos de subir…

… hasta que llegamos a una pronunciada curva a la izquierda, en la boca de un vallecito que se abre a la derecha:

En este punto el carril se aleja a la izquierda para rodear la cabecera del arroyo principal y volver luego más arriba, en una revuelta que pretendemos atajar tomando el vallecito a la derecha.

En este punto el carril se aleja a la izquierda para rodear la cabecera del arroyo principal y volver luego más arriba, en una revuelta que pretendemos atajar tomando el vallecito a la derecha.

Y el atajo funciona. Aunque blanqueado por la escarcha, el vallecito es de poca pendiente y fácil recorrido; en pocos minutos estamos llegando a su cabecera:

… cambio de rasante entre pinos, donde los rayos del sol vuelven a besar el suelo, superada la umbría del valle.

… cambio de rasante entre pinos, donde los rayos del sol vuelven a besar el suelo, superada la umbría del valle.

Superada la cuestecilla, el terreno es un llano entre pinos que desciende muy suavemente frente a nosotros. Al poco aparece por la izquierda el carril que habíamos dejado antes. Ya sea por él o entre los pinos, no hay más que seguir la línea de la escasa pendiente para atisbar, luego de unos minutos, nuestro objetivo inmediato:

El Cortijo de la Alberquilla, que se insinúa tras los últimos pinos…

El Cortijo de la Alberquilla, que se insinúa tras los últimos pinos…

Aquí lo tenemos cuan largo es, tras haber salido a la lomilla donde yacen sus restos derruidos. Hubo de ser importante, por el tamaño.

Aquí lo tenemos cuan largo es, tras haber salido a la lomilla donde yacen sus restos derruidos. Hubo de ser importante, por el tamaño.

Frente a él, una preciosa nava, que seguramente estuvo cultivada en tiempos. Hoy es un prado que dice "a comeer…"

Frente a él, una preciosa nava, que seguramente estuvo cultivada en tiempos. Hoy es un prado que dice “a comeer…”

Y así hacemos, que nos lo hemos merecido; sobre todo los niños, que tienen las patas más cortas y andan más, comparativamente.

La foto oficial da fe de nuestra presencia en este herboso lugar.

La foto oficial da fe de nuestra presencia en este herboso lugar.

Acabado el condumio, retomamos la marcha a lo largo de la nava y dejando atrás el Cortijo.

Acabado el condumio, retomamos la marcha a lo largo de la nava y dejando atrás el Cortijo.

Llegados a la línea de pinos que cierra el extremo del prado, sorteamos una cerca que no cerca nada y continuamos por el fondo del vallecito. Yo había estado hace poco, y el bosque era más cerrado y sin senda. Hoy…

…los forestales han entrado a saco, carril mediante, y han aclarado bastante el panorama…

…los forestales han entrado a saco, carril mediante, y han aclarado bastante el panorama…

El resultado de su trabajo yace amontonado a ambos lados del nuevo carril.

El resultado de su trabajo yace amontonado a ambos lados del nuevo carril.

Me enteré hace poco, Por Paco Valle y otros, de que los montes de pinos andaluces no se trabajan productivamente. Que la madera no se comercializa y no hay gestión con fines económicos, porque no es rentable. Me parece inconcebible: puestos a que hay que entrar y clarear y talar por razones de salud de la masa forestal, parece un despropósito que toda esa madera quede ahí a beneficio de inventario o destinada a convertirse en suelo vegetal. Siquiera como pellets, triturada sobre el terreno, algún uso podría tener que haga a los pobladores cercanos mirar los bosques con más simpatía y cuidar de que no se quemen. Digo yo.

Al final de este valle -que en realidad es la parte alta del Cerro de la Alberquilla-, acaban los pinos dando paso a la esplendorosa luz de la tarde…

Al final de este valle -que en realidad es la parte alta del Cerro de la Alberquilla-, acaban los pinos dando paso a la esplendorosa luz de la tarde…

… y a una cabecera en forma de taza que ascendemos, entre retamas, para llegar a su borde superior.

… y a una cabecera en forma de taza que ascendemos, entre retamas, para llegar a su borde superior.

Que es un precioso collado que nos asoma a las tierras que la autovía cruza entre Granada y Jaén, con Sierra Nevada como diadema.

Que es un precioso collado que nos asoma a las tierras que la autovía cruza entre Granada y Jaén, con Sierra Nevada como diadema.

Ya estamos en la cima de la excursión (porque no ascenderemos al Cerro propiamente dicho, que nos queda a la derecha y detrás, no lejos. Lo que vamos a hacer es derivar hacia la derecha pero al frente, buscando más o menos la loma salpicada de encinas que se ve en ese lado de la foto, sin subir ni bajar. Superándola, pretendo bajar a otro collado más allá, del que arranca la cresta que muere en el Portillo de Casablanca, por donde entramos, completando así la circunvalación del Cerro de La Alberquilla.

Conforme nos desplazamos en esa dirección. las lomas de la izquierda se retiran desvelando el inmenso paisaje que habían ocultado: a la izquierda el poderoso cerro de Alta Coloma, coronando la sierra que nace por sobre Campillo de Arenas. Al fondo, Sierra Nevada ningunea a Sierra Arana, que apenas destaca por delante de ella. A la derecha, las sierras del Pozuelo y el Marqués, marcando la entrada a la Vega de Granada.

Conforme nos desplazamos en esa dirección. las lomas de la izquierda se retiran desvelando el inmenso paisaje que habían ocultado: a la izquierda el poderoso cerro de Alta Coloma, coronando la sierra que nace por sobre Campillo de Arenas. Al fondo, Sierra Nevada ningunea a Sierra Arana, que apenas destaca por delante de ella. A la derecha, las sierras del Pozuelo y el Marqués, marcando la entrada a la Vega de Granada.

Superadas las cimas llanas de este lado, el terreno comienza a bajar en una vaguada que enfila a la Sierra Sur:

Que se ve bravía y montaraz. Cerro Prieto a la izquierda, luego toda la cuerda de Ventisqueros que deja asomar, ya a la derecha, la cima de la Pandera. Vamos a bajar al collado que se ve antes del cerro del primer término, un lugar llamado Puerto del Madroño, Y luego veremos.

Que se ve bravía y montaraz. Cerro Prieto a la izquierda, luego toda la cuerda de Ventisqueros que deja asomar, ya a la derecha, la cima de la Pandera. Vamos a bajar al collado que se ve antes del cerro del primer término, un lugar llamado Puerto del Madroño, Y luego veremos.

A nuestra derecha van quedando los tajos de la Alberquilla, bajo los que hemos pasado esta mañana, y al fondo vuelve a verse la Peña del Palo.

A nuestra derecha van quedando los tajos de la Alberquilla, bajo los que hemos pasado esta mañana, y al fondo vuelve a verse la Peña del Palo sobre el Cañón de Pitillos.

Llegados al puerto del Madroño observamos lo que nos queda: justo enfrente vemos el carril por el que habíamos subido desde Casablanca; pero no queremos bajar por la vaguada, que no sabemos si es practicable y que sale al carril por debajo de nuestro destino. Intentaremos en cambio desplazarnos a la derecha y en algún momento cruzar la cresta -que se ve estrecha- para dejarnos caer del otro lado hasta el Portillo.

Llegados al puerto del Madroño observamos lo que nos queda: justo enfrente vemos el carril por el que habíamos subido desde Casablanca; pero no queremos bajar por la vaguada, que no sabemos si es practicable y que en todo caso sale al carril por debajo de nuestro destino. Intentaremos en cambio desplazarnos a la derecha y en algún momento cruzar la cresta -que se ve estrecha y procelosa- para dejarnos caer del otro lado hasta el Portillo.

En un primer momento llegamos llaneando a la parte superior de la cresta, para ver si por ahí el camino es franco. Pero no:

Buenas vistas las hay, y además una cerca ganadera que superar. Pero del otro lado el terreno no parece nada fácil, así que decidimos quedarnos en la otra vertiente y probar más adelante.

Buenas vistas las hay, y además una cerca ganadera que superar. Pero del otro lado el terreno no parece nada fácil, así que decidimos quedarnos en la otra vertiente y probar más adelante.

Este es el terreno por el que andamos, tiene cierta pendiente, y sobre todo está cuajado de piedras sueltas, que lo hacen resbaladizo. Piano, piano vamos haciendo camino.

Este es el terreno por el que andamos. Tiene cierta pendiente y sobre todo está cuajado de piedras sueltas, que lo hacen resbaladizo. Piano, piano vamos haciendo camino.

Bruno, que va siempre olfateando los secretos caminos de las bestias, nos marca el camino: ese rellano parece prometedor…

Bruno, que va siempre olfateando los secretos caminos de las bestias, nos marca el rumbo: ese rellano parece prometedor…

Efectivamente, tras el rellano se destaca un grupo de piedras al que nos acercamos y que forman a modo de un portillo por el que cruzar la cresta. Del otro lado comienza un pinar sobre un terreno ya menos pendiente, y aun abancalado, que permite bajar con más seguridad:

El pinar es hosco, un punto siniestro, pero mejor en todo caso que las pendientes del otro lado de la cresta. Agacharemos la cerviz para pasar bajo los pinos, pero eso será todo lo malo que nos quede.

El pinar es hosco, un punto siniestro, pero mejor en todo caso que las pendientes del otro lado de la cresta. Agacharemos la cerviz para pasar bajo los pinos, pero eso será todo lo malo que nos quede.

Llegando al Portillo, el terreno se allana y verdea, más amable. Un ígneo cornicabra nos despide hasta otra ocasión…

Llegando al Portillo, el terreno se allana y verdea, más amable. Un ígneo cornicabra nos despide hasta otra ocasión…

Sólo nos queda desandar el tramo de carril entre el collado y la curva donde tenemos el coche. Ha sido una cómoda excursión, y el descubrimiento de una puerta de entrada que habrá de darnos más satisfacciones en el futuro. Hasta entonces.

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