El Barranco (del) Encantado

Caratula-barranco 30 Noviembre 2014

El Barranco Encantado (o del Encantado) es uno de los vertiginosos barrancos que discurren entre la ladera del Huenes y el Cerro del Castillejo, y que acaba afluyendo al Río Monachil por su margen izquierda, junto a la Central Eléctrica de Tranvías. Es corto y erizado de peñascos, pero ofrece una singular y excitante alternativa para subir al Castillejo o al propio Huenes.

Ruta sobre el 1:10.000. Nótese que aquí  llama Encantado a uno distinto del que he subido. Cosas de la toponimia.

Ruta sobre el 1:10.000. Nótese que aquí llama Encantado a uno distinto del que he subido. Cosas de la toponimia.

El Camino de la Umbría (que tomamos desde Monachil, cruzando el río -a la derecha- al final del pueblo) asciende hasta el Cortijo del mismo nombre, que dejaremos a la derecha entre pinos y cipreses, y luego nos lleva a través de otro par de pequeños cortijos a una hoya donde confluyen tres arroyos para formar el Encantado. Cuál de los tres siga llamándose Barranco Encantado hacia arriba es algo que varía según el mapa que consideremos. En el 1:10.000 es el situado más al Oeste, pero yo seguiré el criterio del Mapa Turístico Deportivo de Monachil, producido por el Ayuntamiento, para denominar como tal el situado en el centro.

Desde las inmediaciones del Cortijo de la Umbría intuimos la hoya mencionada, hacia el centro de la foto. A la izquierda vemos el terreno pelado por el que discurren los tres arroyos mencionados.

Desde las inmediaciones del Cortijo de la Umbría intuimos la hoya mencionada, hacia el centro de la foto. A la izquierda vemos el terreno pelado por el que discurren los tres arroyos que forman la cabecera del Encantado.

Desde la entrada a la Hoya tenemos los tres barrancos desplegados: por encima de la casa el que llama Encantado el mapa 1:10.000; en el centro, marcado por una línea de pinos, El "otro" Encantado, y a la izquierda, procediendo justo hacia el Cerro del Castillejo, el tercer ramal, más corto y menos entretenido. Será el de enmedio el que elijamos.

Desde la entrada a la Hoya tenemos los tres barrancos desplegados: por encima de la casa el que llama Encantado el mapa 1:10.000; en el centro, marcado por una línea de pinos, el “otro” Encantado, y a la izquierda, procediendo justo hacia el Cerro del Castillejo, el tercer ramal, más corto y menos entretenido. Será el de enmedio el que elijamos.

Hasta aquí habremos seguido el carril que atraviesa la Hoya y luego asciende hacia el cerro donde se cargaba el agua que alimentaba la Central de Tranvías, por el que se accede normalmente al Castillejo, o a la zona del Río Monachil por encima de Los Cahorros. Yo voy a dejar el carril cuando empieza el giro a la izquierda para cruzar el arroyo y ascender al cerro. Por la derecha, entre olivos, me salgo buscando la embocadura del barranco central…

Hacia donde empiezan los pinos me dirijo por un terreno más o menos trochado…

Hacia donde empiezan los pinos me dirijo por un terreno más o menos trochado…

Al doblar la esquina, domino todo el encrespado curso que sigue hasta una vistosa cerrada más arriba (es la foto de carátula de la entrada).

Como puede verse, el terreno es áspero, el cauce interrumpido frecuentemente por muros de piedra que obligan a rodearlos. Afortunadamente el terreno alrededor está lo suficientemente desmontado por la erosión como para permitir el paso de una u otra manera.

Como puede verse, el terreno es áspero, el cauce interrumpido frecuentemente por muros de piedra que obligan a rodearlos. Afortunadamente el terreno alrededor está lo suficientemente desmontado por la erosión como para permitir el paso de una u otra manera.

Ora por la derecha, ora por la izquierda, ascendemos los sucesivos muros con la vista puesta en los vistosos torreones que el barranco exhibe en su parte superior:

El barranco va tomando cuerpo montañero. Tengo curiosidad por saber si la cerrada será practicable por dentro, aunque me da que va a ser que no…

El barranco va tomando cuerpo montañero. Tengo curiosidad por saber si la cerrada será practicable por dentro, aunque me da que va a ser que no…

A media altura, una vereda viene a cruzar el cauce:

Viene por la izquierda de la ladera Noroeste del Castillejo, y hacia la derecha se dirige hacia el otro barranco y la ladera del Huenes.

Viene por la izquierda de la ladera Noroeste del Castillejo, y hacia la derecha se dirige hacia el otro barranco y la ladera del Huenes. Yo sigo el curso del Barranco, cortándola en perpendicular.

Casi bajo la cerrada, una oquedad impracticable me lleva a salirme de nuevo por la izquierda para superarla. Hacia arriba se ve cada vez más abarrancado.

Casi bajo la cerrada, una oquedad impracticable me lleva a salirme de nuevo por la izquierda para superarla. Hacia arriba se ve cada vez más abarrancado.

Conforme asciendo, gano vistas sobre el terreno de alrededor y hacia bajo. Este airoso mogote domina la hoya de la Umbría desde el Sureste.

Conforme asciendo, gano vistas sobre el terreno de alrededor y hacia abajo. Este airoso mogote domina la hoya de la Umbría desde el Sureste.

Por fin me sitúo casi a la altura de la cerrada, para comprobar que necesitaría cuerdas para pasar por ahí. Desde donde estoy parece poder ascenderse sin dificultad hacia la izquierda, dejando la cerrada a la derecha, pero eso parece alejarme mucho del Barranco, así que opto por llegar hasta la misma base, y probar por la derecha.

Por fin me sitúo casi a la altura de la cerrada, para comprobar que necesitaría cuerdas para pasar por ahí, pues entre los dos torreones hay un muro de varios metros. Desde donde estoy parece poder ascenderse sin dificultad hacia la izquierda, dejando la cerrada a la derecha, pero eso me alejaría mucho del Barranco, así que opto por llegar hasta la misma base, y probar por la derecha.

El día es frío y húmedo. El líquen parece encontrarse a gusto…

El día es frío y húmedo. El líquen parece encontrarse a gusto…

Y aquí estoy justo debajo del meollo. El muro blanqueado por el agua aparece inaccesible, complicado además por la profusa vegetación…

Y aquí estoy justo debajo del meollo. El muro blanqueado por el agua aparece inaccesible, complicado además por la profusa vegetación…

…pero hacia la derecha, justo en la base de los tajos, parece insinuarse una vía  de escape.

…pero hacia la derecha, justo en la base de los tajos, parece insinuarse una vía de escape.

Por ahí me escapo, en efecto, rodeando el torreón de la derecha para salir a un terreno como este:

Es lo que técnicamente llamaríamos un terreno "pestoso". Peñascos y aulagas mayormente, escalonándose hacia arriba. Pero entre unos y otras progresa algo que podríamos considerar una trocha, que nos evita la mayoría de rasguños que son de esperar en estas circunstancias.

Es lo que técnicamente llamaríamos un terreno “pestoso”. Peñascos y aulagas mayormente, escalonándose hacia arriba. Pero entre unos y otras progresa algo que podríamos considerar una trocha, que nos evita la mayoría de rasguños que serían de esperar en estas circunstancias.

Hacia abajo veo el mogote que hace un rato estaba a mi altura, y por debajo la hoya de la que vengo, y aun más allá el pueblo de Monachil.

Hacia abajo veo el mogote que hace un rato estaba a mi altura, y por debajo la hoya de la que vengo, y aun más allá las casas de Monachil.

Al haber salido de lo más cerrado obtengo una buena vista de la ladera del Huenes, excavada por el barranco compañero del que sigo, Por una serie de arenales que forman su parte alta pretendo volver, y me imagino que acabaré accediendo al collado soleado que destaca a la derecha, para acabar buscando la vereda de Fuente Fría. Pero eso será después, si todo va bien.

Al haber salido de lo más cerrado obtengo una buena vista de la ladera del Huenes, excavada por el barranco compañero del que sigo, Por una serie de arenales que forman su parte alta pretendo volver, y me imagino que acabaré accediendo al collado soleado que destaca a la derecha, para acabar buscando la vereda de Fuente Fría. Pero eso será después, si todo va bien.

En este momento podría seguir ladera arriba por este terreno incómodo aunque practicable, pero me apetece más volver al barranco, de modo que me desvío decididamente a la izquierda, calculando estar por encima de los torreones de piedra, para echar un vistazo:

En efecto, he salido al sitio buscado, justo pasado el estrechamiento más notorio. Desde aquí, siguiendo un poco el borde y dejándome luego caer en la dirección ascendente del barranco, puedo volver a su cauce sin demasiados problemas.

En efecto, he salido al sitio justo, pasado el estrechamiento más notorio. Desde aquí, siguiendo un poco el borde y dejándome luego caer en la dirección ascendente del barranco, puedo volver a su cauce sin demasiados problemas.

Desde allí, la cerrada se convierte en una espectacular ventana flanqueada por las torres de piedra.

Desde allí, la cerrada se convierte en una espectacular ventana flanqueada por las torres de piedra…

Aunque el barranco, por encima de ella, se convierte en un plácido arenal sin mayores dificultades.

Aunque el barranco, por encima de ella, se convierte en un plácido arenal sin mayores dificultades.

En unos pocos metros, las paredes se retiran y el valle se ensancha…

En unos pocos metros, las paredes se retiran y el valle se ensancha…

… ofreciéndome enseguida la posibilidad de salir por la izquierda hacia la ladera. Creo que podría seguir por el cauce, pero en este momento me interesa llegar al Castillejo, de modo que acepto la sugerencia del terreno trochado de ese lado, y abandono el fondo, para andar unos metros a contramano y rodear la loma

… ofreciéndome enseguida la posibilidad de salir por la izquierda hacia la ladera. Creo que podría seguir por el cauce, pero en este momento me interesa llegar al Castillejo, de modo que acepto la sugerencia del terreno trochado de ese lado, y abandono el fondo, para rodear la loma, un poco a contramano y acercarme al Castillejo.

Conforma hago ese rodeo, vuelvo a dominar la cerrada y el valle por debajo, esta vez desde este otro lado del Barranco.

Conforma hago ese rodeo, vuelvo a dominar la cerrada y el valle por debajo, ahora desde este otro lado del Barranco.

La trocha o cañada que sigo progresa por el terreno dolomitizado sin demasiado impedimento, hasta que me aparece por fin el Cerro del Castillejo.

La trocha o cañada que sigo progresa por el terreno dolomitizado sin demasiado impedimento, hasta que me aparece por fin al fondo el Cerro del Castillejo…

… a cuyos prados acabo accediendo tras una corta subida. Tengo debilidad por este sitio, encrucijada entre la Vega, el Huenes y el curso medio del Monachil, ya de hechuras montañeras. Los tres prados del lugar, separados por cimas peñascosas, ofrecen infinidad de perspectivas diferentes. Éste al que he llegado es el más alto, desde el que parte una doble vereda

… a cuyos prados acabo accediendo tras una corta subida. Tengo debilidad por este sitio, encrucijada entre la Vega, el Huenes y el curso medio del Monachil, ya de hechuras montañeras. Los tres prados del lugar, separados por cimas peñascosas, ofrecen infinidad de perspectivas diferentes.

Éste al que he llegado es el más alto, al que llega por la izquierda la vereda que viene de la ladera Norte, y que continúa a la derecha dividiéndose enseguida: un ramal a la izquierda, llaneando hacia el Tajo del Contadero y la umbría, y otro ascendiendo por la divisoria hacia Fuente Fría. Ese último es el que tomo, con idea de volver al barranco bastante más arriba…

Esta es la vereda, bien marcada y señalizada con postes de madera, pues forma parte de la red de senderos de Monachil. Tras un rato a la derecha de la divisoria, pasa luego a discurrir por la izquierda de la misma…

Esta es la vereda, bien marcada y señalizada con postes de madera, pues forma parte de la red de senderos de Monachil. Tras un rato a la derecha de la divisoria, pasa luego a discurrir por la izquierda de la misma…

Tras ese trayecto asomados al barranco de la izquierda, la senda supera un repecho y vuelve a la divisoria en este preciso punto (con poste de madera incluido). Desde aquí sigue ascendiendo, pero yo la abandono continuando al frente en lugar de torcer a la izquierda

Tras ese trayecto asomados al barranco de la izquierda, la senda supera un repecho y vuelve a la divisoria en este preciso punto (con poste de madera incluido). Desde aquí tuerce a la izquierda y sigue ascendiendo, pero yo la abandono continuando al frente en lugar de torcer, con lo que empiezo a descender por el otro lado.

Ese otro lado son las últimas cuestas, entre arenales dolomíticos, del Barranco Encantado que viene a originarse aquí. Abordo ahora un terreno más o menos pisado, pero donde el camino dista mucho de estar bien definido. Un accidente del terreno me servirá de guía:

Este collado antes de un repunte de la ladera viene a cerrar esta zona algo caótica. Con llegar hasta él, sabemos que no nos perderemos, así que inventamos camino entre las cárcavas blanquecinas sin dejar de tenerlo como norte.

Este collado antes de un repunte de la ladera viene a cerrar esta zona algo caótica. Con llegar hasta él, sabemos que no nos perderemos, así que inventamos camino entre las cárcavas blanquecinas sin dejar de tenerlo como norte.

Ese collado viene a separar el barranco que hemos seguido del que discurre paralelo al mismo pero más al Oeste, que dominamos a continuación y cuya cabecera rodearemos más o menos a cota. Estamos, para entendernos, en mitad de la mancha pelada y blanquecina que destaca en la parte baja del Huenes cuando se le mira desde Granada o la Vega.

Ese collado viene a separar el barranco que hemos seguido del que discurre paralelo al mismo pero más al Oeste, que dominamos a continuación y cuya cabecera rodearemos más o menos a cota. Estamos, para entendernos, en mitad de la mancha pelada y blanquecina que destaca en la parte baja e izquierda del Huenes cuando se le mira desde Granada o la Vega.

Como todo en esta vida, la mancha pelada también se acaba, y reingresamos al pinar que cubre el resto de la ladera.

Como todo en esta vida, la mancha pelada también se acaba, y al final reingresamos al pinar que cubre el resto de la ladera.

Por el pinar nos espera una bajada rápida por una senda que es apenas un escalón en el suelo de agujas de pino…

… antes de llegar a un nuevo barranco, el último de los que forman la cabecera del Encantado, que nos aparece por la derecha y que cruzaremos sin más titubeos por donde la senda nos indica.

… antes de llegar a un nuevo barranco, el último de los que forman la cabecera del Encantado, que nos aparece por la derecha y que cruzaremos sin más titubeos por donde la senda nos indica (y que se adivina en el borde izquierdo de la foto).

Mirando desde allí hacia abajo, vemos como confluye con los demás en dirección a la hoya, tras la que apreciamos el cerro coronado por la casilla donde llegaba la acequia que alimentaba la Central de Tranvías.

Mirando desde allí hacia abajo, vemos como confluye con los demás en dirección a la hoya, tras la que apreciamos el cerro coronado por la casilla donde llegaba la acequia que alimentaba la Central de Tranvías.

Una nueva bajada entre pinos nos deja en un collado… y sí, es el collado soleado que veía cuando rodeaba la cerrada, aunque ahora el sol se haya retirado de la escena:

Desde aquí tendría varias posibilidades: dejándome caer a la derecha volvería al barranco, y podría acabar llegando a la hoya del principio (aunque hay que abandonarlo cerca del final  pues tiene un salto de más de 10 m); a la izquierda, en cambio, caminaría por terreno más amigable para encontrar la vereda de Fuente Fría. Es lo que decido hacer.

Desde aquí tendría varias posibilidades: dejándome caer a la derecha volvería al barranco, y podría acabar llegando a la hoya del principio (aunque hay que abandonarlo cerca del final pues tiene un salto de más de 10 m); a la izquierda, en cambio, caminaría por terreno más amigable para encontrar la vereda de Fuente Fría. Es lo que decido hacer.

Situado en el collado, aprecio las cómodas trochas que, bajo los pinos de la parte de arriba, me van a sacar de aquí sin subir ni bajar (Bruno me las va marcando todas: las reconoce por el olfato).

Situado en el collado, aprecio las cómodas trochas que, bajo los pinos, me van a sacar de aquí sin subir ni bajar (Bruno me las va marcando todas: las reconoce por el olfato).

Dicho y hecho: en cuanto doblo la esquina aparece la potente vereda de Fuente Fría (o de subida al cerro), que tomo hacia abajo, hasta el carril que luego, a la derecha, me saca al carril de la Umbría. Encantado. Y abarrancado.

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