Al Dúrcal con Bastón

5 Octubre 2014

El domingo pasado me sumé al aguerrido y alegre grupo senderista El Bastón, tras la amable invitación de su actual presidente y sempiterno bloguero Joseme (Caminos del Sur). La idea era visitar los humildes nacimientos termales (pero poco) de Urquiza y Bacamía (o Vacamía) y luego recorrer prácticamente todo el valle del Dúrcal hasta la toma de la Acequia de Mágena (o Márgena, caray con la toponimia), lo que es como decir todo su curso casi desde Cónchar hasta  la Sierra. Fue toda una positiva experiencia… pero me dejé el bastón en el coche.

Como Joseme ya ha descrito la ruta con su habitual exhaustividad y además puede consultarse el track en la web del Bastón, no me detendré en explicaciones. Ahí van en cambio unas fotillos que complementen las suyas, a mayor disfrute del respetable:

Se comienza saliendo de Dúrcal en dirección Sur, con lo que enseguida tropezamos con el Barranco del Baño, que vierte al Dúrcal, y a cuya vera caminaremos. Nosotros rectos y él caracoleando en meandros apretados.

Se comienza saliendo de Dúrcal en dirección Suroeste, con lo que enseguida tropezamos con el Barranco del Baño, que vierte al Dúrcal, y paralelos al cual caminaremos, aunque nosotros rectos y él caracoleando en meandros apretados. Al bajar, abandonamos el llano aluvial -de materiales desmontados de la propia Sierra Nevada- para internarnos en el lecho de calizas y dolomías que hay por debajo, y que aquí la erosión ha descubierto.

Al final de la bajada, y casi en la confluencia del Barranco con el Río, se ubican los Baños de V(B)acamía, donde el agua brota en el interior de una alberca construida alrededor, a una temperatura no superior a la del Mediterráneo en verano -pero al menos sin el helor de un río de montaña-.

Aquí Joseme en sus cosas, esto es, documentarlo todo con precisión y abundante material gráfico.

Aquí, a la vera del agua,  Joseme en sus cosas, esto es, documentarlo todo con precisión y abundante material gráfico.

Tras los baños descendemos hasta el Dúrcal, donde se ubican unas cuantas cuevas en las masas de travertinos que se han ido depositando con el tiempo.

Al comienzo del paraje, la erosión ha dejdo al desnudo esta poderosa raíz. Parece mentira la extensión que pueden llegar a tener…

Al comienzo del paraje, la erosión ha dejdo al desnudo esta poderosa raíz. Parece mentira la extensión que pueden llegar a tener…

Justo al lado, a cuatro metros sobre el nivel del río, se encuentra la Cueva de Vacamía:

Pasaje desde el vestíbulo a la sala principal.

Pasaje desde el vestíbulo a la sala principal.

Techo de la sala principal, con algunas de las pocas estructuras que no han sido vandalizadas.

Techo de la sala principal, con algunas de las pocas estructuras que no han sido vandalizadas.

Volviendo al mundo exterior.

Volviendo al mundo exterior.

Doblando la esquina de la terraza se encuentra otra cueva (sería la del Lago, según algunos)…

…entre formaciones de travertino mucho más espectaculares que las anteriores.

…entre formaciones de travertino mucho más espectaculares que las anteriores.

Luego volvemos a los senderos y carriles  de la ladera…

… y en eso me llaman la atención los frutos de esta planta ¿cos'é? Consultadas las guías pertinentes, concluyo que es ¡un jazmín silvestre! (Jasminum fruticans), al que delatan sus hojas trifoliadas sobre ramas de sección angulosa.

… y en eso me llaman la atención los frutos de esta planta ¿cos’é? Consultadas las guías pertinentes, concluyo que es ¡un jazmín silvestre! (Jasminum fruticans), al que delatan sus hojas trifoliadas sobre ramas de sección angulosa.

Por carriles llegamos a los Baños de Urqiza, más pequeños pero un poco más cálidos y en un entorno más frondoso. Mientras el grueso del grupo -y unos cuantos delgados y delgadas- esperan en los baños, los más inquietos remontamos un centenar de metros hasta la Cascada del Arroyo de la Alcaza, o del Alcázar -siempre la topimimia…-:

Espectacular salto donde nos hacemos los correspondientes "selfies" y "otherfies", pues el lugar lo merece.

Espectacular salto donde nos hacemos los correspondientes “selfies” y “otherfies”, pues el lugar lo merece.

… como queda aquí plasmado (y nosotros pasmados).

… como queda aquí plasmado (y nosotros pasmados).

Volvemos a los Baños, mientras la luz hace travesuras con las hojas de los chopos.

Volvemos a los Baños, mientras la luz hace travesuras con las hojas de los chopos.

Luego viene lo más duro de la jornada: arrastrado un antiguo puente y cortada la vereda que progresa cerca del río, la alternativa para continuar hacia arriba es volver al llano, para lo cual hay que superar una cuestecilla:

Y no es por decir, pero la subida tiene su miga. Notamos que volvemos al terreno de aluvión cuando, en vez de calizas, empezamos a ver en el suelo pedruscos de micaesquisto, evidentemente traidos y depositados por el agua hace mucho, pero mucho tiempo. Después de la frondosidad del fondo, esta cuesta de aulagas nos recuerda que estamos en el cálido Sureste.

Y no es por decir, que la subida tiene su miga. Notamos que volvemos al terreno de aluvión cuando, en vez de calizas, empezamos a ver en el suelo pedruscos de micaesquisto, evidentemente traidos desde Sierra Nevada y depositados por el agua hace mucho, pero mucho tiempo. Después de la frondosidad del fondo, esta cuesta de aulagas nos recuerda que estamos en el cálido Sureste.

Desde arriba dominamos toda la hoz que hace el río. La cascada que hemos visitado está casi en el centro de la foto, junto a un brillante cortado de aspecto arcilloso.

Desde arriba dominamos toda la hoz que hace el río. La cascada que hemos visitado está casi en el centro de la foto, junto a un brillante cortado de aspecto arcilloso.

Una travesía entre huertos y un camino paralelo a la autovía nos conducen a otro carril en bajada que, ahora sí, nos dejará en el fondo del valle para lo que queda, tras pasar bajo la mencionada autovía.

Una vez en la vega del río, todo son delicias. Verdes frescos y frutos por doquier en este jardín de las Hespérides con membrillos en vez de manzanas.

Una vez en la vega del río, todo son delicias. Verdes frescos y frutos por doquier en este jardín de las Hespérides con más membrillos que manzanas.

Más adelante, tras el puente árabe, el camino se hace senda y el jardín, jungla.

Más adelante, tras el puente árabe, el camino se hace senda y el jardín, jungla.

Junto a álamos, sauces y almeces crece aquí una importante cantidad de arces (Acer pseudoplatanus), que le dan un precioso toque norteño al entorno.

Junto a álamos, sauces y almeces crece aquí una importante cantidad de arces (Acer pseudoplatanus) que, junto a las hiedras que tapizan el suelo, le dan un precioso toque norteño al entorno. Encontramos incluso las primeras setas de la temporada.

Esa escondida senda nos deja en el Restaurante Bio-Dúrcal (antes Molino de Dúrcal), que es en efecto un molino del s. XVIII restaurado. En su preciosa terraza devoramos nuestras provisiones, ayudados por alguna que otra cervecita.

El capo de la fauna avícola local viene a ver qué se cuece, pero se retirará decepcionado por nuestra poca prodigalidad. ¡Estaba negro, vamos!

El capo de la fauna avícola local viene a ver qué se cuece, pero se retirará decepcionado por nuestra poca prodigalidad. ¡Estaba negro, vamos!

Luego seguimos río arriba, algo disminuido el grupo por el efecto combinado de hora, comida y cervezas…

Tras pasar bajo el puente de la antigua carretera de la playa, la senda vuelve a ser mínima y el entorno, selvático.

Tras pasar bajo el puente de la antigua carretera de la playa, la senda vuelve a ser mínima y el entorno, selvático…

Aunque la mano del hombre echa una manita de vez en cuando. Superados los vertidos que ensucian el río más abajo, aquí el agua es lo que debe ser: una límpida agua de montaña. Se ve poca porque es final del verano, pero más porque va repartida en innumerables acequias que por los rigores del clima.

Aunque la mano del hombre echa una idem de vez en cuando. Superados los vertidos que ensucian el río más abajo, aquí el agua es lo que debe ser: una límpida agua de montaña. Se ve poca porque es final del verano, pero más porque va repartida en innumerables acequias que por los rigores del clima.

Insensiblemente, van alzándose al frente las paredes de lo que es el Cañón del Dúrcal propiamente dicho, una vez que abandonemos el llano sedimentario y nos introduzcamos en la sierra.

Insensiblemente, van alzándose al frente las paredes de lo que es el Cañón del Dúrcal propiamente dicho, al que nos dirigimos, con lo que abandonaremos el llano sedimentario y nos introduciremos en la Sierra.

A la entrada del cañón llega por nuestra derecha el Barranco de la Rambla, con sus vistosos cipreses. Lo remontamos unos metros para enseguida ascender a la izquierda unos 20 m hasta la acequia de Mágena.

A la entrada del cañón llega por nuestra derecha el Barranco de la Rambla, con sus vistosos cipreses. Lo remontamos unos metros para enseguida ascender a la izquierda unos 20 m en fuerte pendiente hasta la acequia de Mágena, que será nuestro camino al interior del cañón.

Que el camino no es para todos los públicos queda demostrado con las acrobacias del "presi". ¡Y es que no se puede pasar con la mochila a la espalda!

Que el camino no es moco de pavo queda demostrado con las acrobacias del “presi”. ¡Y es que no se puede pasar con la mochila a la espalda!

Pero el esfuerzo merece la pena. Hay quien se cree de vuelta en Canadá y quien se maravilla de semejantes parajes tan cercanos a nuestro mundo cotidiano.

Pero el esfuerzo merece la pena. Hay quien se cree de vuelta en Canadá y quien se maravilla de semejantes parajes tan cercanos a nuestro mundo cotidiano.

A más de uno se nos van los ojos tras esta poza del río, que nos queda un poco a trasmano…

A más de uno se nos van los ojos tras esta poza del río, que nos queda de momento un poco a trasmano…

Al fin llegamos al punto en el que toma la acequia el agua, un umbrío rincón donde descansamos con la satisfacción del placer cumplido.

Al fin llegamos al punto en el que toma la acequia el agua, un umbrío rincón donde descansamos con la satisfacción del placer cumplido.

Sólo queda volver, pero ahora de cara al sol, a disfrutar transparencias y reflejos…

Sólo queda volver, pero ahora de cara al sol, a disfrutar transparencias y reflejos…

¿Vía Verde o vía de agua?

¿Vía Verde o vía de agua?

Al final, y con buen criterio, se decide bajar a la poza que habíamos deseado desde la distancia, y continuar junto al agua a partir de ahí. Alguno/a aprovechó para darse un remojón “á la faccia dei fessi”, como dicen en Italia.

Y es que no era para menos…

Y es que no era para menos…

Llegados -ahora por el río- a la boca del cañón, remontamos de nuevo el Barranco de la Rambla, pero esta vez hasta los cipreses, donde escapamos por un coladero para salir al carril que recorre tooodo ese borde del llano sobre el río, hasta llegar al pueblo.

Y en el camino, una alegría de alamedas al sol de la tarde. ¡Otoño! ¿dónde estás?

Y en el camino, una alegría de alamedas al sol de la tarde. ¡Otoño! ¿dónde estás?

En resumen, una bellísima jornada en la mejor compañía posible. Nos veremos.

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Un pensamiento en “Al Dúrcal con Bastón

  1. joseme

    La verdad es que echamos un buen día de senderismo con el regalo del paisaje ribereño del río Dúrcal como premio. Cuando quieras ya sabes donde encontrarnos. Un saludo campeón

    Responder

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