Primer ascenso al Majalijar por nuevo sendero del Parque Natural

31 Mayo 2014

Caratula-Sendero-Majalijar

El pasado 31 de Mayo se celebró, como estaba previsto, el “primer” ascenso al Peñón de Majalijar por un nuevo sendero en desarrollo por parte del Parque Natural de la Sierra de Huétor. El fin de la actividad, anunciada en la ventana del visitante del Parque, era precisamente evaluar el trazado del sendero, a modo de ensayo general antes de acabar de balizarlo y publicitarlo. Así que a las 9h30 nos reunimos al comienzo del carril de Linillos 15 valientes en el segundo turno (el primero, algo más numeroso, había salido media hora antes), dispuestos a todo bajo la guía experta y bien llevada de Javier Rodríguez, de la Delegación de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente.

Plano del sendero. En línea de puntos, tramo en discusión, que podría cambiar.

Plano del sendero. En línea de puntos, tramo en discusión, que podría cambiar.

Casi a la hora prevista -lo cual es un logro en este país nuestro- comenzamos a andar remontando el carril que lleva al Cortijo de Linillos. Se toma éste desde el carril principal entre Las Minas y la Fuente de los Potros en la curva en que el asfalto se convierte en tierra (o viceversa).

En la vecindad del Cortijo, tomamos la senda a la izquierda. Hace dos semanas no, pero ahora sí hay un poste indicador de la ruta.

En la vecindad del Cortijo, tomamos la senda a la izquierda. Hace dos semanas no, pero ahora sí hay un poste indicador de la ruta.

Toda esta primera parte transcurre casi por el mismo trazado que mi ascensión de hace unas semanas, hasta llegar -a 1.650m de altitud- a las veredas circulares del macizo. En aquella entrada podéis ver más fotos de este tramo, que no he prodigado en esta ocasión.

Hay un cambio respecto al recorrido que hice hace dos semanas: en lugar de remontar el barranco de la Zorra hasta su collado, desde el que pasaba al de Linillos, el sendero del Parque aborda una vaguada a la derecha que nos sube cómodamente y de modo más directo a la llanada que precede al Collado. Aquí estamos llegando a la misma.

Sí que hay un cambio respecto al recorrido que hice hace dos semanas: en lugar de remontar el barranco de la Zorra hasta su collado, desde el que pasaba al de Linillos, el sendero del Parque enfila antes una vaguada a la derecha -señalada con otro poste- que nos sube cómodamente y de modo más directo a la llanada que precede al Collado. Aquí estamos llegando a la misma.

Tras una breve parada en el Collado de Linillos, abordamos la empinada subida junto a los pinos (doblemente empinada, pues). Al final de los mismos el trazado propuesto sale por la izquierda a un retamar un poco confuso hasta ganar, más arriba, un llano herboso por donde nos desplazaremos a la derecha (está en estudio una posible modificación del sendero, en el sentido de entrar primero hacia la derecha en los últimos pinos y, llegados al pie del lomo despejado que les sigue, ascender por el mismo, mas abierto y franco que el retamar). En cualquier caso, llegamos a una vaguada o concavidad del terreno en la que la vereda se afirma, mientras supera por una ladera de arbustos la altura de los tajos que quedan a nuestra derecha. En un momento estamos por encima de los mismos, en la que yo llamaba “M-40” del Majalijar, la vereda que recorre toda esta solana entre los 1.600 y 1.700 m.

Tras unos momentos de reagrupamiento, andamos unos metros por dicha vereda, antes de comenzar la auténtica subida, para la que nos salimos por la izquierda, abordando trochas poco marcadas en sentido suavemente ascendente:

Este es el punto en el que abandonamos la "autopista". La idea es ir ganando altura hasta superar por encima los tajos que empiezan a la derecha de la foto, que vienen a ser los que albergan la Cueva de las Palomas.

Este es el punto en el que abandonamos la “autopista”. La idea es ir ganando altura hasta superar por encima los tajos que empiezan a la derecha de la foto, que vienen a ser los que albergan la Cueva de las Palomas. La vereda principal se mantiene a cota y pasa por debajo de la misma.

A pesar de que vamos ganando altura, la progresión es bastante cómoda, con una pendiente bien estudiada, y por un terreno donde abundan genistas y piornos, con majuelos aislados, que no dificultan el avance.

Aquí estamos llegando al horizonte de peñas aisladas que veíamos antes. Pasaremos justo por la derecha de las rocas del centro de la foto…

Aquí estamos llegando al horizonte de peñas aisladas que veíamos antes. Pasaremos justo por la derecha de las rocas del centro de la foto…

… para salir a un nuevo rellano, desde el que recuperar el resuello y, de paso, maravillarnos con el paisaje (es una lástima que vayamos todo el rato de cara a la montaña, pero sería difícil subir de espaldas). Así que hay que aprovechar la parada para llevarnos esto a casa:

He partido una panorámica para mejor disfrutar. Aquí tenemos medio Parque Natural: Cerro Picón y Cucadero a la izquierda, seguidos por un botón que es el Cerro del Castillo. Luego el alargado Cerro de la Mina, al que sigue el del Calabozo, con la cicatriz de la A-92 en su pie.

He partido una panorámica para mejor disfrutar. Aquí tenemos medio Parque Natural: Cerro Picón y Cucadero a la izquierda, seguidos por un botón que es el Cerro del Castillo. Luego el alargado Cerro de la Mina, al que sigue el del Calabozo, con la cicatriz de la A-92 en su pie. Por detrás sigue el Pico del Pararrayos. A la derecha se superponen en la misma visual el Buenavista-Toriles al fondo, y por delante Cerro de los Pollos y puntal de la Mora -que parecen el mismo pero no lo son- y por fin el final de la Cuerda de Los Gitanos, con su cortafuegos.

Y aquí la segunda parte: a la izquierda continúan los cerros que guardan la Umbría del Polvorite, acabando en el Corzo con su garita. Por detrás el Alto de Casa Fuerte, dando paso a la melladura que es el intuido valle del Darro. Desde ahí y a la derecha se despliegan todas las Sierras de Víznar, Alfacar y la Yedra, con el Cerro del Tamboril en primer plano.

Y aquí la segunda parte: a la izquierda continúan los cerros que guardan la Umbría del Polvorite, acabando en el Corzo con su garita. Por detrás el Alto de Casa Fuerte, dando paso a la melladura que es el intuido valle del Darro. El Púlpito es una mancha blanca por delante. Desde ahí y a la derecha se despliegan todas las Sierras de Víznar, Alfacar y la Yedra, con el Cerro del Tamboril en primer plano. En el centro vemos el Cortijo de Linillos y a al otro lado del camino el prado del de Las Minas.

Hay que seguir, y lo hacemos enfilando ahora un poco más directamente la pendiente:

La dirección no ofrece muchas dudas: vamos a dejar los tajos de enfrente a nuestra izquierda, rodeándolos por lo más suave. Una vez superados será momento de derivar hacia la izquierda.

La dirección no ofrece muchas dudas: vamos a dejar los tajos de enfrente a nuestra izquierda, rodeándolos por lo más suave. Una vez superados será momento de atacar la cuerda sin más miramientos.

Un solitario quejigo, el más alto, nos despide.

Un solitario quejigo, el más alto, nos despide.

Rebasada la línea de tajos, la divisoria queda al alcance del pie, sin más que una buena cuestecilla separándonos de ella. En este paraje indistinto se podría progresar más hacia la derecha -como hacen los más dispuestos del grupo-, pero el sendero planteado, con buen criterio, propone desviarse a la izquierda (lo que obliga a Javier a echarle unas voces al ganao desperdigado).

Es decir, más bien hacia la base del farallón calizo que vemos de ese lado, que es el final rocoso de la Cuerda de la Gallega.

Se trata de avanzar más bien hacia la base del farallón calizo que vemos a la izquierda, que es el final rocoso de la Cuerda de la Gallega. Este trazado suaviza un poco el ascenso, pero sobre todo nos acerca a un punto de interés, como veremos.

De repente, el terreno deja de subir frente a nosotros, y el Cerro de Orduña aparece por primera vez en escena. Estamos justo donde terminan los tajos de la izquierda, y prácticamente ya hemos hecho lo más duro.

De repente, el terreno deja de subir frente a nosotros, y el Cerro de Orduña aparece por primera vez en escena. ¡Estamos en la divisoria! justo donde terminan los tajos de la izquierda, y prácticamente ya hemos hecho lo más duro.

Desde aquí puede irse directamente a la cima del Majalijar, sin más que recorrer la divisoria hacia la derecha. Pero los técnicos del Parque han preparado una sorpresa que redondea el recorrido:

Vueltos de espaldas al paisaje recién descubierto, apreciamos una suave acanaladura en el frontal rocoso, por donde, sabiamente, progresa la ruta para superarlo.

Vueltos de espaldas al paisaje recién descubierto, apreciamos una suave acanaladura en el frontal rocoso, por donde, sabiamente, progresa la ruta.

Ingresamos en un lapiaz -como lo es toda la cima de este cerro- casi llano, y nos dirigimos a su borde Norte, que repunta en una crestecilla. Allí, cobijada bajo la cresta, aguarda esta preciosidad:

La Dolina de la Gallega, una hondonada kárstica resultado de la disolución del carbonato cálcico de la caliza. No parece haber hundimiento, sino sólo el ensanchamiento de las grietas que conducen el agua de lluvia hacia el interior del macizo.

La Dolina de la Gallega, una hondonada resultado de la disolución del carbonato cálcico de la caliza. No parece haber hundimiento, sino sólo el ensanchamiento de las grietas que conducen el agua de lluvia hacia el interior del macizo. Me recuerda a la de la cresta de La Mora, pero esta es más profunda y espectacular.

Y además añade un elemento que se me antoja insólito, en este "Majuelijar" señoreado por infinitos majuelos: unos mostajos (Sorbus aria) se las han apañado para sobrevivir (al frío y a las cabras) enraizados de forma inverosímil a la dura piedra.

Y además añade un elemento que se me antoja insólito, en este “Majuelijar” señoreado por infinitos majuelos: unos mostajos (Sorbus aria) se las han apañado para sobrevivir (al frío y a las cabras) enraizados de forma inverosímil en la dura piedra.

La visión de esta boca abierta nos da hambre, y aprovechamos para echar el resayuno. Son poco más de las 11h, así que nos ha cundido. Luego volvemos sobre nuestro pasos hasta la divisoria herbosa…

… y en el entretanto echamos un vistazo a lo que queda: progresar por la cuerda hasta superar la primera altura, y luego avanzar hacia la sombreada cima del Majalijar.

… y en el entretanto echamos un vistazo a lo que queda: progresar por la cuerda hasta superar la primera altura, y luego avanzar hacia la sombreada cima del Majalijar, a la derecha.

Aquí estamos ascendiendo el primer altozano. Es una cuestecilla, que puede ser escabrosa con mal tiempo, pero que hoy hacemos con total tranquilidad.

Aquí estamos ascendiendo el primer altozano. Es una cuestecilla, que puede ser escabrosa con mal tiempo, pero que hoy hacemos con total tranquilidad.

En todo lo alto, pegadas a las rocas, me llaman la atención unas matas de aspecto almohadillado: por la flor debería ser un Erodium

En todo lo alto, pegadas a las rocas, me llaman la atención unas matas de aspecto almohadillado: por la flor parece ser un Erodium, pero vete tú a precisar la especie. La hoja, ampliada por la foto, es en realidad diminuta, creciendo apretada contra la piedra como si le fuera la vida en ello.

Tras la primera altura descubrimos que lo que queda no es un llano, sino una nueva procelosa bajada antes del último arreón.

Tras la primera altura descubrimos que lo que queda no es un llano, sino una nueva procelosa bajada antes del último arreón.

Bueno, en realidad no es tan procelosa, basta tener algo de cuidado en las vueltas y revueltas para llegar a lo verde. Ascendemos luego un poco hasta un llano herboso (se ve, amarillento, bajo la doble cima) donde conectamos con el otro grupo, que viene ya de bajada. Tras el cambio de impresiones de rigor, retomamos la marcha hacia el collado herboso entre las dos cimas.

De camino, la vista se precipita hacia abajo, vertiginosamente, oteando el prado y peñón donde está previsto el aterrizaje.

De camino, la vista se precipita hacia abajo, vertiginosamente, oteando el prado y el hendido peñón donde está previsto nuestro aterrizaje.

Pero, de momento, lo que nos queda es despegar: vamos a coronar la cima Este. No es la más alta: son 1.878 m, por 1.887 del rocoso torreón Oeste, pero su posición más asomada al Parque y a Sierra Nevada, sobre un pavoroso cortado de más de 100 m en vertical, la convierten en el balcón privilegiado que la ascensión se merece.

Y para muestra, un botón. Los cerros que veíamos antes tapándose unos a otros ahora se disponen como en un mapa, revelando los valles entre ellos. En el centro, el extenso prado del extinto Cortijo de las Chorreras. A su izquierda, Las Mimbres. A la derecha, iluminados, los del Chorrillo

Y para muestra, un botón (tenéis que hacer click un par de veces para verla a todo su tamaño). Los cerros que veíamos antes tapándose unos a otros ahora se disponen como en un mapa, revelando los valles entre ellos. En el centro, los extensos prados del extinto Cortijo de las Chorreras. A su izquierda, Las Mimbres. A la derecha y por encima, iluminados, los del Chorrillo. Sierra Arana se une a la fiesta por la izquierda, en su falda acurrucado el caserío de Prado Negro. Desde allí y hacia nosotros, los tajos de las Garduñas y de los Halcones, el Peñón de la Era y la cornisa que se remata casi a nuestros pies con el cuadrangular Peñón del Prado, que algunos lugareños conocen como Peñón de Majalijar.

Hacia el Oeste no dejamos de disfrutar. Aunque el propio macizo nos tapa los valles del Río Bermejo y del Blanco, más allá nos aparece el pantano del Cubillas, Sierra Elvira y los Montes al fondo

Hacia el Oeste no dejamos de disfrutar. Aunque el propio macizo nos tapa los valles del Río Bermejo y del Blanco, más allá nos aparece el pantano del Cubillas, Sierra Elvira y, al fondo, la línea de sierras que cierran la Vega. Jaén es la única provincia cercana que no llegamos a ver, oculta por la mole del Cerro Orduña.

Disfrutamos un buen rato de las vistas y cumplimentamos una foto de grupo como la ocasión requiere. Esta es, para mí, una de las panorámicas más extraordinarias del Sur peninsular. El día de hoy es propicio para los efectos de luces, no tanto para distinguir lejanías, pero en un día claro de invierno la vista abarca desde la Almijara hasta Cazorla, desde la Subbética Cordobesa hasta la Sierra de Baza, siempre con Sierra Nevada poniendo la diadema nevada sobre este mar verde a nuestros pies. Un buen día de finales de Noviembre, con los quejigos en su esplendor más dorado, tengo que venir a hacer los 360º de panorámica total y completa. Probablemente siga este trazado.

Para la vuelta, desandamos el camino hasta el prado donde encontramos al otro grupo. Saliendo de él es cuando nos despegamos del camino de ida, que venía por la cresta, para derivar hacia la izquierda:

Se trata de arribar a ese rellano con majuelo donde se van concentrando las personitas.

Se trata de llegar a ese rellano con majuelo donde se van concentrando las personitas.

Aquí el mismo lugar, a su altura. La vistosa peña vertical separada del resto por una grieta nos puede servir de referencia (además del majuelo).

Aquí el mismo lugar, a su altura. La vistosa peña vertical separada del resto por una grieta nos puede servir de referencia (además del majuelo).

Este punto es el más delicado del recorrido; primero, para acertar con este preciso lugar, y luego porque nos emboca a una faja entre tajos que es practicable pero con su puntito empinado y resbaloso. En todo caso, poca cosa para los presentes, que cumplimos con nota y sin traspiés de importancia.

Superada la zona más pendiente, desembocamos en la ladera pelá y mondá:

… en procura de un pequeño resalte (blanco, tras las últimas figuras) donde vamos a hacer la última reunión antes de dejarnos caer por la izquierda para luego torcer a la derecha y aterrizar, ahora sí, en el prado junto al que he venido en llamar "Peñón Hendido", donde nos esperan el otro grupo y la comida.

… en procura de un pequeño resalte (blanco, tras las últimas figuras) donde vamos a hacer la última reunión antes de dejarnos caer por su izquierda para luego torcer a la derecha y aterrizar, ahora sí, en el prado junto al que he venido en llamar “Peñón Hendido”, donde nos esperan el otro grupo y la comida.

Tras un prudente refrigerio y un breve descanso (sin siesta), retomamos la vereda horizontal hacia la derecha. Pasamos bajo la Cueva de las Palomas, cerca de la cual nos revelan los guías la existencia de un punto de geocaching escondido en el terreno, y poco después llegamos al punto por el que habíamos ascendido, desandando desde allí el sendero de la ida.

Total, que poco después de la 1h30 estamos en el punto de partida, después de un precioso y estimulante recorrido. Yo, por mi parte, lo apruebo calurosamente, y digo, como niño insaciable: “¡más!”

Hasta pronto.

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9 pensamientos en “Primer ascenso al Majalijar por nuevo sendero del Parque Natural

  1. Anónimo

    Miguel me he quedado entusiasmado con tu descripción del recorrido. Me encanta como lo relatas y con ello quedo muy satisfecho del trabajo realizado por la Red de Voluntariado del Parque Natural Sierra de Huétor. Cunado el sendero quede totalmente perfilado te lo comunicaré.
    Saludos

    Javier Rodríguez

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  2. Javier Rodríguez

    Magnífico Miguel me ha encantado la descripción que haces del sendero. Desde aqui gracias también a los componentes de la Red de Voluntariado Ambiental del Parque Natural Sierra de Huétor, sin los que no hubiera sido posible desarrollar este sendero.

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    1. msalvatierra2012 Autor de la entrada

      Gracias, Javier. El relato tenía que hacer justicia a la bondad del recorrido y de vuestra conducción certera y cercana. Eso fue, en términos moteros, “ir por el sitio justo”. Saludos,
      Miguel

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  3. Pilar Mateos

    Muchas gracias, Miguel. Preciosa la reseña de la ruta. Me ha encantado lo de la Cuerda de la gallega, “doblemente empinada”. Muy bonitas las fotos. Me interesa tu blog y lo que puedas contarnos para rutas familiares en el entorno de Gr.
    Así que le doy al me gusta.

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    1. msalvatierra2012 Autor de la entrada

      Gracias mil, Pilar. Como podrás leer en la página inicial del sitio, las familias/os con niños/as -como la mía- son destinatarios naturales de mi empeño bloguero, así que espero que puedas encontrar en él sugerencias apetecibles. Un saludo.

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  4. Joseme Caminos del Sur

    Me hubiera gustado asistir a esa inauguración pero ese día teníamos una preparación ineludible para nuestro Club de Senderismo. Enhorabuena a la organización, voluntariado y participantes; y gracias, Miguel, por abrir y narrar de esa forma tuya tan peculiar el paso a este “nuevo” sendero, Ya solo queda verlo totalmente balizado, puesto y dispuesto a gratuidad y perpetuidad del personal andariego, Lo dicho, enhorabuena, y a ver si nos vemos cualquier día por esos caminos del andar. ¡Un saludo campeón!

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    1. msalvatierra2012 Autor de la entrada

      Es lo que tiene el oficio de pastor, que es mu sacrificao. Pero como también somos arrieritos, en el camino nos encontraremos, a buen seguro. Gracias Joseme, y un saludo.

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