Al sur de Los Morales (Valdepeñas)

Caratula-Morales

23 Marzo 2014

Continuando nuestro ordenado desplazamiento hacia el Noroeste de la Sierra Sur de Jaén, nos acercamos ya a tierras de Valdepeñas. Me había fijado -en GoogleMaps- en lo que parecían tres paradisíacas hoyas una detrás de otra rodeadas de poderosos cerros, y pergeñé un recorrido que las incluyera, todo contento…

Pero la revisión bibliográfica iba a condenar mis esperanzas: aquí y allá se mencionaba una misteriosa finca, llena al parecer de cabras, ciervos y muflones ¡ay! encerrados tras una potente valla de las de no tresspassing. Fui recogiendo pedazos de información aquí y allá y al final estuve casi convencido del trazado de la cerca (y convencido de que sería un servicio al personal excursionista hacer un Mapa de las fincas valladas de Andalucía, o así). Se trata de la finca de los Morales, o de la Solana (de los Morales), o de los Marusos, como he leído por ahí. Se extiende por cerros y valles ocupando las cabeceras de los arroyos de Carboneros y Cabañeros, por el sur hasta Fuente Cereceda y por el Norte engulle un camino dizque público que llevaría a Valdepeñas. Obviamente, su trazado incluía para sí las hoyas de mi deseo.

Como venganza, decidi adaptar la ruta por los exteriores de la valla, pero pasando junto a ella para poder mirarla con desprecio. Y así hicimos, y el resultado fue mejor que bueno, sin hoyas y todo, que esta sierra y la primavera es lo que tienen…

Entramos por Frailes -al que llegamos por un atajo desde la N-432 que pasa por Casillas de Mures y Ribera Baja- y tomamos luego la carretera de Valdepeñas. Es una carretera de las de antes, pero si tenemos suerte y no viene nadie en dirección contraria llegaremos a los fastuosos llanos del Angel -donde recibe la que viene de Alcalá por Charilla-, y en éstos dejaremos la carretera por un carril que remonta el Arroyo de Cabañeros.

Tras los llanos del Angel hay un tramo estrecho de mal piso conforme el carril se escurre con el Arroyo entre el Cornicabra y el Majanillo. Despacito y con buena letra hasta salir a la siguiente hoya…

Tras los llanos del Angel hay un tramo estrecho de mal piso conforme el carril se escurre con el Arroyo entre los cerros del Cornicabra y el Majanillo. Despacito y con buena letra hasta salir a la siguiente hoya…

Cuando el valle se abre, estamos casi en nuestro punto A. Sin llegar a donde se corta el camino, estacionamos junto a la encrucijada donde aparece por primera vez la valla de la finca, alta y con postes pintados de amarillo, segregando el terreno que nos queda al frente y a la derecha.

 

A esa misma derecha, paralelo a la valla, parte un carril, que tomamos ya andando (algunos, otros triscando como ovejillas)…

Estamos en un verde altiplano con suaves ondulaciones, a la vista del Cortijo de las Rocas. Diríase un páramos de las Highlands escocesas, tierra de ovejas…

Estamos en un verde altiplano con suaves ondulaciones, a la vista del Cortijo de las Rocas. Diríase un páramo de las Highlands escocesas, tierra de ovejas…

El camino emboca el valle que se abre al frente, pero nosotros nos desviamos, de nuevo a la derecha, hacia el Cortijo de las Rocas:

…que aquí vemos… y comprendemos.

…que aquí vemos… y comprendemos la toponimia del asunto.

El portillo sobre el camino, junto al cortijo, está cerrado con candado. No le acabo de ver la gracia, pero es lo que hay. A nuestros años, tenemos que trepar el pilar para poder pasar al otro lado.

Del ogro lado, seguimos el camino hacia el fondo del valle, en dirección a una era donde se afanan las ovejicas en volver con sus compis.

Del otro lado, seguimos el camino valle arriba, en dirección a una era donde se afanan las ovejicas en volver con sus compis, alarmadas por los intrusos.

Pero no llegaremos al fondo del valle, no, que escaparemos a la izquierda a la primera ocasión…

… que ocurre cuando, tras pasar un nuevo portillo -esta vez practicable-,  el camino gira a la derecha frente a un amplio valle lateral, que será el que tomemos.

… que ocurre cuando, tras pasar un nuevo portillo -esta vez practicable-, el camino gira a la derecha frente a un amplio valle lateral, que será el que tomemos.

Hay como una sugerencia de camino, rodadas en la hierba, pero no importa nada, porque todo el fondo es un praaado alragaaado que es un placer caminaar.

Hay como una sugerencia de camino, apenas rodadas en la hierba, pero no importa nada, porque todo el fondo es un praaado alragaaado que es un placer caminaar.

Algo más arriba llegamos a este anfiteatro al revés: convexo graderío en el que tal vez se sientan los habitantes del bosque para las funciones de primavera.

Algo más arriba llegamos a este anfiteatro al revés: convexo graderío en el que tal vez se sientan los habitantes del bosque para sus funciones de primavera.

Justo donde ese graderío el valle se bifurca, y seguimos las sutiles rodadas por el ramal de la derecha, que empieza a picar hacia arriba…

… hasta la típica cabecera en taza que ya hemos visto en otros lugares de esta sierra.

… hasta la típica cabecera en taza que ya hemos visto en otros lugares de esta sierra.

Esta vez el camino no hace mutis por el foro, sino que, tras una revuelta a izquierdas, sale de la taza rodeando la loma por ese lado:

Aquí lo vemos contorneando la loma.

Aquí vamos contorneando la loma.

En llegando a las cimas, volvemos a torcer a la derecha para ganar los últimos metros antes de un vistoso collado;

Pista de despegue hacia el Sur…

Pista de despegue hacia el Sur…

El collado da paso a una nueva hoya, cabecera del valle que allí comienza -el Arroyo de Los Barrancos-. No tomaremos el fondo del valle, por no perder altura, sino que seguiremos débiles sendas de cabras que parten a la izquierda, manteniendo la cota.

El collado da paso a una nueva hoya, cabecera del valle que allí comienza -el Arroyo de Los Barrancos-. No tomaremos el fondo del valle, por no perder altura, sino que seguiremos débiles sendas de cabras que parten a la izquierda, manteniendo la cota mientras rodean la loma (en el centro-izquierda de la foto).

A despecho de algún resbalón sin importancia, las sendas nos sacan a un nuevo prado orlado de almendros:

Al frente, el mencionado Arroyo de los Barrancos, con el Cortijo de Alanque a la derecha. A la izquierda de los almendros, la era del Cortijo Tenazas, hacia el que caminamos.

Al frente, el mencionado Arroyo de los Barrancos, con el Cortijo de Alanque a la derecha. Al fondo destaca la silueta de la Sierra de Parapanda, desde una perspectiva poco habitual. A la izquierda de los almendros, la era del Cortijo Tenazas, hacia el que caminamos.

Encontramos la era apetecible y bien situada, y aprovechamos para la foto oficial:

Con almendros y horizontes lejanos. El Cortijo se cobija tras la era (a la izquierda de la foto).

Con almendros y horizontes lejanos.

El Cortijo, en ruinas, se cobija tras la era.

El Cortijo Tenazas, en ruinas, se cobija tras la era.

De aquí seguimos rodeando hacia la izquierda y llaneando…

…atravesando una zona de quejigos que debe estar espectacular en otoño.

…atravesando una zona de quejigos que debe estar espectacular en otoño.

Nuestro objetivo inmediato es un desnudo collado que entrevemos al frente, tras los árboles, al que llegaremos tras mínima subida:

Desnudo de árboles lo es, pero no de rozagante hierba, que lo tapiza todo.

Desnudo de árboles es, pero no de rozagante hierba, que lo tapiza todo.

Guardando el flanco izquierdo, este quejigo retaco, que creció más a lo ancho que a lo alto.

Guardando el flanco izquierdo, este quejigo retaco, que creció más a lo ancho que a lo alto.

Por fin en el collado, que es como si hubieran colocado un campo de fútbol en lo alto de una colina -con sus vistas.

Por fin en el collado, que es como si hubieran colocado un campo de fútbol en lo alto de una colina -con sus vistas.

Lo que se abre ante nosotros no es otra cosa que el Arroyo de Puerta Alta, que ya visitamos. Valle abajo, pues, saldríamos a Saltadero Bajo, y aun a Cuevalayedra o Riguelos… Efectuada la conexión (neuronal) con lo conocido, pensamos en conectar la comida con nuestros estómagos. El viento nos desaconseja hacerlo en el collado, y salimos por la izquierda hacia el cortijo que se desparrama (nunca mejor dicho) unos metros más abajo:

Según todos los indicios, este sería el Cortijo de Cereceda Alta -estando la Baja en el fondo del valle-. Tan ruinoso como los precedentes, sus vistas son de escándalo, incluyendo el sempiterno Paredón, y Sierra Nevada que asoma la cabeza por la derecha.

Según todos los indicios, este sería el Cortijo de Cereceda Alta -estando la Baja en el fondo del valle-. Tan ruinoso como los precedentes, sus vistas son de escándalo, incluyendo el sempiterno Paredón, el Cerro del Hoyo de los Cigarrones y Sierra Nevada que asoma la cabeza por la derecha.

Pese al abandono del cortijo actual, la chiquillería descubre un importante hallazgo arqueológico:

Un coqueto poblado megalítico de diseño (este año se lleva mucho el cromlech…), que quedará allí para la posteridad.

Un coqueto poblado megalítico de diseño (este año se lleva mucho el cromlech…), que quedará allí para la posteridad.

Mientras trabajan los arquitectos, los demás comemos con gana, y aun los más osados/as ensayan después una buena (?) siesta sobre la hierba. Acabado lo cual, seguimos el camino que progresa por encima del cortijo, prácticamente llano.

Para lo que hay que pasar otro portillo, bien sûr. Aquí miramos atrás hacia cortijo y collado.

Para lo que hay que pasar otro portillo, bien sûr. Aquí miramos atrás hacia cortijo y collado.

En el sentido de la marcha el camino llanea buscando la divisoria…

En el sentido de la marcha el camino llanea buscando la divisoria…

…que entretanto baja hasta nuestra altura por la izquierda hasta que caminamos por ella. Entonces tenemos los 360º a nuestro alrededor llenos de sabrosas panorámicas:

A nuestra derecha, el Sur. Cortijo Periche a nuestros pies, luego Cereceda Baja y todo el Arroyo de Puerta Alta -luego Río Engarbo. abriéndose camino bajo el cerro de la Maleza para formar el Río Colomera bastante más abajo.

A nuestra derecha, el Sur. Cortijo Periche a nuestros pies, depués Cereceda Baja y todo el Arroyo de Puerta Alta -luego Río Engarbo- abriéndose camino bajo el cerro de la Maleza para formar el Río Colomera bastante más abajo.

Del otro lado, uno de los arroyos que forman la cabecera del de Cabañeros, con el Cornicabra (1.597 m) cerrando el horizonte.

Del otro lado, uno de los arroyos que forman la cabecera del de Cabañeros, con el Cornicabra (1.597 m) cerrando el horizonte. La cresta, antes pedregosa, se ha convertido en un deleitoso prado…

… en el cual se engasta como una joya esta era radiante.

… en el cual se engasta como una joya esta era radiante.

Pero todo tiene su final y acabamiento. Y detrás de la era está (puede intuirse al fondo en la foto)… la puerta amarilla de la amarilla valla de la Finca de Los Morales. No contenta con circular por la ladera de la izquierda, ha cruzado arroyo y loma para apropiarse del vértice de esta en la que estamos, negándonos el acceso al Cortijo de Los Nonos, y al collado de más allá (tras el que están, por cierto, las hoyas que motivaron este viaje).

Estamos casi en el punto que llaman en Dessafio el Collado de las Tres Vertientes (aunque no es un solo collado, sino dos muy próximos. Digamos, para redondear la aplicación de la Teoría del Caos a nuestro caso, que una gota de agua que cayera en el punto más alto del cerro de la Boleta (enfrente en la foto de la era) podría acabar llegando al Guadalquivir por Mengíbar, por Córdoba o por Palma del Río, según el azar la llevara a la cuenca del Guadalbullón, el Genil o el Guadajoz, que aquí se entrelazan, traviesas.

En todo caso, no podremos acceder a ese interesante enclave geográfico debido a las leyes de propiedad vigentes. De forma que, desde la era, nos dejamos caer a la izquierda, incluso retornando unos metros en paralelo a la divisoria, para enfilar una pendiente vaguada que nos baje al valle:

Aquí ya hemos embocado la vaguada, en dirección al valle y camino que se aprecian al fondo. El terreno es una risa para un bípedo, y de hecho algunos se cuadrupedizan para la ocasión…

Aquí ya hemos embocado la vaguada, en dirección al valle y camino que se aprecian al fondo. El terreno es una risa para un bípedo, y de hecho algunos se cuadrupedizan para la ocasión…

Resbalón más o menos, acabamos llegando al fondo del valle. La cerca nos queda bastante a la derecha, donde cruza el arroyo y se encarama por la ladera de enfrente. El valle es nuestro, aunque todavía algún otro cercado -esta vez ganadero- nos dará quehacé conforme bajamos.

Y es un descenso por lo demás agradable y placentero, por el mismo tipo de carril terrero/herboso que el que subimos anteriormente.

Y es un descenso por lo demás agradable y placentero, por el mismo tipo de carril terrero/herboso que el que subimos anteriormente.

De hecho, nuestro valle de vuelta acaba siendo sensiblemente paralelo al de ida, y no es otro que el que nuestro primer camino enfilaba, pero que dejamos para ir al Cortijo de las Rocas.

Con la tarde insinuándose, el paraje está de égloga pastoril; sólo nos falta la flauta de pan. Si no nos la hubiéramos comido…

Con la tarde insinuándose, el paraje está de égloga pastoril; sólo nos falta la flauta de pan. Si no nos la hubiéramos comido

Cerca del final, acude por la derecha una vieja compañera: la valla que, inasequible al desaliento, baja a comprobar que nos vamos por donde hemos venido. Antipática (si de todas maneras los ciervos estaban verdes…)

Cerca del final, acude por la derecha una vieja compañera: la valla que, inasequible al desaliento, baja a comprobar que nos vamos por donde hemos venido. Antipática (si de todas maneras los ciervos estaban verdes…).

Salimos por fin de nuevo a Escocia:

Con el Cortijo de las Rocas a la izquierda. Desde esta perspectiva los llanos son aun más deliciosos.

Con el Cortijo de las Rocas a la izquierda, el Cornicabra al fondo. Desde esta perspectiva los llanos son aun más deliciosos.

Podremos ver al frente alguna innominada ruina deshaciéndose sobre una loma baja. A la derecha, por dentro de la valla, asoma una garita de este Triassic Park serrano. Y en medio los vehículos, junto a los que nos demoramos, reacios a partir. Por fin lo hacemos, pero el mal estado del camino me permite tomar aun algunas instantáneas de la vuelta:

Los llanos del Angel, apoteosis del verde, donde volvemos a la carretera.

Los llanos del Angel, apoteosis del verde, donde volvemos a la carretera.

Almendros junto al Arroyo de la Martina, pasado el collado de Frailes.

Almendros junto al Arroyo de la Martina, pasado el collado de Frailes.

Y aquí las alamedas junto al -ya- Río Velillos o Frailes, desde la carretera entre Mures y la N-432. El sol se despide y nosotros también.

Y aquí las alamedas junto al -ya- Río Velillos o Frailes, desde la carretera entre Mures y la N-432. El sol se despide y nosotros también.

Alapáedió.

Anuncios

Un pensamiento en “Al sur de Los Morales (Valdepeñas)

  1. Pingback: Rodeando el Cerro de Altomiro | elcaminosigueysigue

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s