Arroyo de los Cierzos-Arroyo de Puerta Alta

Caratula-Cierzos

2 Febrero 2014

Track de la ruta en Google Maps

Como no hay dos sin tres (o más), volvemos a la Sierra Sur de Jaén, para explorar el terreno alrededor de esa preciosa hoya donde se ubica el Cortijo de la Zarzuela. Y como esta vez queríamos ir más al oeste, pensamos que sería interesante salir desde Frailes y ahorrar a los vehículos el penoso trance de la bajada del Paredón al acceder desde Noalejo. Así lo hicimos, y después de incontables curvas en asfalto y un cómodo y corto trecho de carril, nos plantamos en los Cortijos de Reguelos (o Riguelos, o Regüelos, que esto de la toponimia es muy falaz…)

Este es nuestro Punto A tal como se ve si viniéramos de Noalejo, aunque nosotros hemos venido por el tramo que se ve, desde Frailes.

Este es nuestro Punto A tal como aparece si viniéramos de Noalejo, aunque nosotros hemos venido por el tramo que se ve, desde Frailes. Arranca aquí un camino sobre una lomilla verdeante de hierba en la que se alza el caserón del Cortijo, aun en uso.

Echamos a andar por el camino, que enseguida supera el Cortijo y alcanza la cresta de la loma…

…tras la que descubrimos esta preciosa hondonada, que alberga algunas ruinas más, en la cercanía del arroyo -el Arroyo de los Cierzos.

…tras la que descubrimos esta preciosa hondonada, que alberga algunas ruinas más, en la cercanía del arroyo -el Arroyo de los Cierzos.

Alrededor de la zona despejada, un monte ligeramente adehesado donde ya se hacen notar los quejigos.

Alrededor de la zona despejada, un monte ligeramente adehesado donde ya se hacen notar los quejigos.

Mi idea original era abandonar el camino y seguir el arroyo todo el tiempo, pero el campo embarrado nos hace desistir (de momento). Seguimos, pues, en el camino, que progresa por la ladera izquierda de la loma, hasta un nuevo collado.

Desde allí nos asomamos de nuevo al Arroyo de los Cierzos, donde descubrimos, agazapado, el Cortijo de la Huerta, también habitado.

Desde allí nos asomamos de nuevo al Arroyo de los Cierzos, donde descubrimos, agazapado, el Cortijo de la Huerta, también habitado.

Sólo una cuestecilla herbosa nos separa del arroyo, y no parece demasiado empapada, así que ahora sí que consigo convencer a la tropa para aproximarnos al cauce, por alguna de las innumerables trochas que las cabras han abierto en la ladera. En seguida llegamos al fondo, por donde discurre una hebra de agua entre macizos de juncos. No es difícil progresar cerca del agua, pues son escasos los tradicionales espinos y zarzas.

Tras una revuelta, accedemos a esta hondonada, donde una valla ganadera cruza prado y arroyo sin contemplaciones. La superamos por una "puerta" de espino entre dos árboles, que volvemos a encajar detrás nuestro.

Tras una revuelta a la derecha, accedemos a esta hondonada, donde una valla ganadera cruza prado y arroyo sin contemplaciones. La superamos por una “puerta” de espino entre dos árboles junto al río, que volvemos a encajar detrás nuestro.

Le sigue otra revuelta, ahora a la izquierda, con cascadita incluida, tras la que desembocamos en un nuevo llano, terminado en una nueva valla…

Mirando hacia atrás junto a la última valla. Junto al cauce, unos desvencijados chopos se resisten a morir.

Mirando hacia atrás desde la última valla. Junto al cauce, unos desvencijados chopos se resisten a morir.

Superada la cerca, nos alejamos del arroyo subiendo a la derecha la cuestecilla de una terraza…

…sombreada por encinas y quejigos, alfombrada de musgo…

…sombreada por encinas y quejigos, alfombrada de musgo…

Y que nos deja en el escalón que ocupa el derruido Cortijo de los Cierzos, junto al que hacemos un alto.

…y que nos deja en el escalón que ocupa el derruido Cortijo de los Cierzos, junto al que hacemos un alto.

Por encima del cortijo, un hermoso quejigo expone su desnudez al sol. Junto al Cortijo hay otro, más viejo, abierto en canal pero aun capaz de retoñar.

Por encima del cortijo, un hermoso quejigo expone su desnudez al sol. Junto al Cortijo hay otro, más viejo, abierto en canal pero aun capaz de retoñar.

Desde aquí seguimos la dirección ascendente del valle, procurando no perder altura en un primer momento, para lo cual obviamos el carril que, desde el cortijo, baja al arroyo. Enseguida tropezaremos con otra cerca ganadera, que pasaremos a nuestro buen entender (más facil a media ladera, junto a unos arbustos, donde es más baja).

En este paraje más soleado, las retamas acompañan ahora a las encinas y a algunos espectaculares quejigos.

En este paraje más soleado, las retamas acompañan ahora a las encinas y a algunos espectaculares quejigos.

Conforme ascendemos el valle va estrechándose, pero en ningún momento se hace complicado:

De hecho, cuanto más estrecho el paso, más definida es la senda por la que caminamos (Ley de la Conservación de la Senda).

De hecho, cuanto más estrecho el paso, más definida es la senda por la que caminamos (Ley de la Conservación de la Senda).

El arroyo, mientras tanto, ofrece recoletas pocillas que recrean la vista y el oído.

El arroyo, mientras tanto, ofrece recoletas pocillas que recrean la vista y el oído.

Disfruto (yo, que sé a dónde vamos) una sensación de inminencia ante lo que viene, que se ve truncada por una nueva valla justo en el comienzo del arroyo. Ascendemos a la derecha y conseguimos sortearla sin demasiado esfuerzo en una zona donde ha cedido un poco. Bajamos el talud cubierto de encinas que nos ocultan la perspectiva; y entonces:

¡Hopla!

¡Hopla! La Hoya en todo su esplendor recién regado. Parece que hubo nieve aquí un par de días atrás, que ha dado paso a un bendito encharcamiento del terreno. De hecho, nos damos cuenta de que el sendero por el que debemos progresar para cruzarla transita por un dique o caballón que ha sido intencionadamente elevado para evitar el agua superficial. Alcanzaremos la colinita con encina del primer término, y desde allí, por una linde vallada, cruzaremos al otro lado, al camino entre el Cortijo de la Zarzuela (Dcha) y el de la Hoya (Izda).

Desde la linde mencionada nos alegramos de estar medio metro sobre el terreno. Todo este agua más bien se filtra que corre hacia el Arroyo de los Cierzos que acabamos de subir.

Desde la linde mencionada nos alegramos de estar medio metro sobre el terreno. Todo este agua más bien se filtra que corre hacia el Arroyo de los Cierzos que acabamos de subir.

Aquí, una precisión toponímica: no he encontrado en ningún mapa el nombre propio de este lugar, que yo he llamado La Hoya a partir del Cortijo del mismo nombre. Pero eso dista de estar claro, porque hay quien lo llama “de la Nava”. En el 1:10.000 aparece, junto a las ruinas de “Cortijo de la Hoya”, el nuevo que se llamaría “Cortijo Colmenar”. No tuvimos la perspicacia de preguntarle por el asunto a una vecina de Saltadero Bajo con la que charlamos después. “La Nava”, en todo caso, también suena estupendo.

Llegamos al camino, que tomamos a la izquierda, pero antes de llegar al cortijo de La Hoya, de La Nava o de Colmenar, nos desviamos a la derecha para ganar altura y evitar lo más húmedo, buscando unas piedras a la sombra -es un decir- de unos quejigos:

… porque vamos a sentar aquí los reales y a comer un poco, a la vista de todo este verde.

… porque vamos a sentar aquí los reales y a comer un poco, a la vista de todo este verde.

Ganando un poco de altura saco esta toma: a la derecha el "colaero" donde empieza el Arroyo de los Cierzos. A su izquierda, el ramal por donde subimos el otro día, que lleva a Cerezo Gordo.

Ganando un poco de altura saco esta toma: a la derecha el “colaero” donde empieza el Arroyo de los Cierzos. A su izquierda, el ramal por donde subimos el otro día, que lleva a Cerezo Gordo.

Después de comer, como estoy iniciándome en el proceloso mundo de las Panorámicas Interactivas, me dedico a fotografiar los 360º a mi alrededor. El resultado quería haberlo insertado en el blog, pero parece que no me acepta el iframe, así que enlazo a la página donde he colocado este regalito. (Aviso: Dejadlo cargar del todo, y luego arrastrar el cursor sobre la imagen, e indagar en los puntos calientes. El de La Hoya tiene click. Creo que no funcionará en móviles).

Acabadas las siestas y otros devaneos, completamos el trecho hasta el Cortijo de la Hoya:

¡Asturiaas, patria querida-a…! Una mastín grandota nos sale al encuentro, rogándonos educadamente que no nos acerquemos a su rebaño. Así lo hacemos (ya que, afortunadamente, han abandonado el camino, donde estaban hace un rato).

¡Asturiaas, patria querida-a…! Una mastín grandota nos sale al encuentro, rogándonos educadamente que no nos acerquemos a su rebaño. Así lo hacemos (ya que, afortunadamente, han abandonado el camino, donde estaban hace un rato).

Tras el Cortijo, los llanos acaban abruptamente, dando lugar a un barranquito:

21-El-final-de-la-Hoya

El camino se divide aquí en dos, un ramal a cada lado del arroyo, El de la izquierda es el que seguíamos desde Riguelos y que habíamos abandonado por Los Cierzos. El de la derecha es el que seguiremos.

Asciende dicho carril contorneando la loma, tras pasar una cancela -practicable- con un letrero de coto de caza. Atraviesa luego un barranquito lateral y prosigue después hacia la divisoria de la loma…

…cerca de la cual gozamos ya de la perspectiva de la nevada Sierra Nevada.

…cerca de la cual gozamos ya de la perspectiva de la nevada Sierra Nevada.

En la divisoria alcanzamos el punto más alto de la ruta, marcado por un elegante quejigo. Dominamos la Hoya a la izquierda, los arroyos que dan al de Puerta Alta a la derecha. Al fondo el Paredón y el Cerro de la Maleza, y entre ambos Sierra Nevada.

En la divisoria alcanzamos el punto más alto de la ruta, marcado por un elegante quejigo. Dominamos la Hoya a la izquierda, los arroyos que dan al de Puerta Alta a la derecha. Al fondo el Paredón, Cerro del Hoyo de los Cigarrones y el Cerro de la Maleza, y entre ambos Sierra Nevada.

Como el lugar es culminante y nos hemos olvidado de la foto oficial, procedemos a realizarla sin demora:

No diréis que no estamos "de foto", paisaje y todo.

No diréis que no estamos “de foto”, paisaje y todo.

Desde aquí el camino sigue contorneando la loma, ahora bajando suavemente hacia Fuente Cereceda, en el Arroyo de Puerta Alta, que viene a discurrir a nuestra izquierda.

Pero no llegaremos hasta allí, sino que en este primer cortijo, cuyo nombre ignoro, giraremos a la izquierda…

Pero no llegaremos hasta allí, sino que en este primer cortijo, ya junto al Arroyo y cuyo nombre ignoro, giraremos a la izquierda. El lugar está algo desnudo en invierno, pero esa arboleda con hojas debe ser un disfrute.

Rodeado el cortijo, enfilamos valle abajo por la izquierda del arroyo, descartando un ramal que lo cruza y se difumina en la otra ladera.

Rodeado el cortijo, enfilamos valle abajo por la izquierda del arroyo, descartando un ramal que lo cruza y se difumina en la otra ladera.

Saliendo de la arboleda, llegamos a una zona de mayor pendiente, correspondiente a un estrechamiento del valle que exhibe vistosos estratos en la ladera de enfrente:

Los estratos tienden aquí a la vertical, en una estrecha banda de calizas nodulosas que deben ser más duras que las margocalizas de alrededor.

Los estratos tienden aquí a la vertical, en una estrecha banda de calizas nodulosas que deben ser más duras que las margocalizas de alrededor, y han obligado al arroyo a cortar por lo sano, encajándose.

Al final de este tramo, un idílico rincón anticipa la llegada al la cortijada del Saltadero Bajo.

Al final de este tramo, un idílico rincón nos avisa de que llegamos a la cortijada del Saltadero Bajo.

Tras pasar una nueva cancela, accedemos a la cortijada, dispersa en varios núcleos:

Aquí el más alto, que queda a la izquierda del arroyo según bajamos, visto aquí hacia atrás después de superarlo.

Aquí el más alto, que queda a la izquierda del arroyo según bajamos, visto aquí hacia atrás después de superarlo.

En la loma se desparrama otro puñado de edificaciones a ambos lados del camino. Es casi una aldea, con un modelo de hábitat disperso más norteño de lo que solemos ver en el Sur. Una amable vecina nos acompaña un rato con algún que otro chascarrillo, y nos desaconseja bajar junto al arroyo, sin camino claro y con varias lindes que cruzar; mejor el camino, que a media ladera progresa hasta el carril principal. Preguntada por el aislamiento del lugar, sonríe: “pero tenemos Frailes a media hora”, que es como decir que estamos al lado de la Civilización; estimación sin duda más certera que la nuestra de urbanitas, para los que el propio Frailes ya está cerca del final de la espalda del Mundo Conocido… Es curioso cómo cambia la perspectiva de las cosas según el lugar de donde mires.

Camino adelante, ya con el piloto automático, dejamos atrás los últimos cercados donde se afanan las cabras en sus cosas…

… y disfrutamos de los hermosos quejigos que a ratos flanquean el camino.

… y disfrutamos de los hermosos quejigos que a ratos flanquean la ruta.

Conforme el camino gira a la derecha con la loma, las perspectivas vuelven a ampliarse:

Divisamos desde aquí los Cortijos de Riguelos (en el centro-izquierda de la foto), sobre el Arroyo de Puerta Alta y al pie del Cerro . A la derecha, el singular cerro de la Boletilla, coronado de prados do pastan las ovejas.

Divisamos desde aquí los Cortijos de Riguelos (en el centro-izquierda de la foto), sobre el Arroyo de Puerta Alta y al pie del Cerro de la Maleza. A la derecha, el singular cerro de la Boletilla, coronado de prados do pastan las ovejas.

El camino atraviesa justamente el collado que une la Boletilla a nuestra ladera, y hay que contenerse para no enfilar el cerro a echarse unas hierbas.

El camino atraviesa justamente el collado que une la Boletilla a nuestra ladera, y hay que contenerse para no enfilar el cerro a echarse unas hierbas con las compis de cuatro patas.

En la solana a nuestra derecha, a esa altura, crecen algunos quejigos de singular porte. No me resisto a documentar uno especialmente vistoso:

Su figura torturada pero hidalga me hace pensar en Don Quejigote de la Mancha…

Su figura torturada pero hidalga me hace pensar en Don Quejigote de la Mancha…

Del otro lado de La Boleta el camino desciende entre prados hacia el Cortijo de Cuevalayedra…

Del otro lado de La Boletilla el camino desciende entre prados hacia el Cortijo de Cuevalayedra…

…–o Cobalayedra o Cabalayedra, que de todas esas maneras lo he encontrado mencionado- Es otro núcleo, algo más pequeño, donde las sempiternas cabras serán, imagino la base de la subsistencia.

…–o Cobalayedra o Cabalayedra, que de todas esas maneras lo he encontrado mencionado-. Es otro núcleo, algo más pequeño que el anterior, donde las sempiternas cabras seguirán siendo, imagino, la base de la subsistencia.

Unos cientos de metros más abajo, nuestro camino desemboca en el principal. Como lo hace tras girar a la derecha (en dirección Frailes) y andar casi paralelo al otro, nosotros, que vamos a la izquierda, trochamos por el balate en cuanto lo vemos.

Por el camino principal desandamos el escaso kilómetro que nos separa de Riguelos.

Por el camino principal desandamos el escaso kilómetro que nos separa de Riguelos.

A la sombra del cerro, los árboles al borde del camino (¿cerezos, perales?) se enfundan en un abrigo de líquenes amarillos para combatir el frío.

A la sombra del cerro, los árboles al borde del camino (¿cerezos, perales?) se enfundan en un abrigo de líquenes amarillos para combatir el frío.

En cosa de un cuarto de hora, divisamos ya la verde loma donde se alzan los Cortijos de Riguelos, y que marca nuestro principio y final.

En cosa de un cuarto de hora, divisamos ya al frente la verde loma donde se alzan los Cortijos de Riguelos, y que marca nuestro principio y final.

La arboleda junto a los vehículos está cuajada de eléboro (Elleborus foetidus) en pleno proceso de floración. Ya en los vehículos, decidimos salir por Noalejo para ahorrarnos carretera. El tramo de carril y la subida del Paredón son malos, pero no impracticables y, en conjunto se tarda menos (hasta Granada) que por Frailes. Pero que nos quiten lo bailao.

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2 pensamientos en “Arroyo de los Cierzos-Arroyo de Puerta Alta

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