Borreguiles en el San Juan

Primer fin de semana de Junio. La estación aconseja buscar prados de altura y las aguas del deshielo. Aprovecho para hacer una ruta bastante conocida y, por una vez, sin inventos: bajar desde la carretera de la Estación de esquí, desde el Collado del Diablo y por el albergue de la Sociedad Sierra Nevada, hasta el curso alto del río San Juan…

Como la ruta es conocida, no me extenderé demasiado en precisiones. Aquí van unas cuantas fotos:

Por la carretera de acceso al Albergue Universitario, sale a la izquierda un carril a contramano y en cuesta. No es muy evidente, y hay que andar atento a una señal que restringe el paso, y una cadena, hoy abierta, ambas por encima del nivel de la carretera.

Por la carretera de acceso al Albergue Universitario, sale a la izquierda un carril a contramano y en cuesta. No es muy evidente, y hay que andar atento a una señal que restringe el paso, y una cadena, hoy abierta, ambas por encima del nivel de la carretera. Otros coches aparcados alertan del lugar.

En cuanto el carril supera la divisoria y empieza a bajar, ganamos amplias vistas  de los valles del Genil y el San Juan.

En cuanto el carril supera la divisoria y empieza a bajar, ganamos amplias vistas de los valles del Genil y el San Juan. Puntal de Vacares y Alcazaba dominan el paisaje.

Al poco, comprendemos por qué no está puesta la cadena: la nieve se basta para cerrar el carril. Entrenamiento para sherpas…

Al poco, comprendemos por qué no está puesta la cadena: la nieve se basta para cerrar el carril. Entrenamiento para sherpas… La nieve es blanda y practicable, pero alguno de los ventisqueros impresiona por su pendiente…

Con pocas incidencias y en cómodo descenso, llegamos al refugio de S. Francisco, "el de la Sociedad S. Nevada", que tuvo otro cuerpo con cúpula, luego demolido. Ocupa un fresco prado sobre un rellano de la ladera.

Con pocas incidencias y en cómodo descenso, llegamos al refugio de S. Francisco, “el de la Sociedad S. Nevada”, que tuvo otro cuerpo con cúpula, luego demolido. Ocupa un fresco prado sobre un rellano de la ladera.

Estamos justo debajo de los Peñones de San Francisco.

Estamos justo debajo de los Peñones de San Francisco.

Tras un poco de pausa, tomamos la vereda que se interna en el valle del San Juan. Es cómoda, en ligero descenso y carece casi por completo de sombra…

…aunque eso se compensa con sobreabundancia de agua. La vegetación de la zona es básicamente un enebral-piornal, con escasas sabinas y, en la vecindad de las chorreras del deshielo, los inclinados prados de herbáceas que se conocen como borreguiles (¿por la forma aborregada de la vegetación o por los borregos que los pastan?).

…aunque eso se compensa con sobreabundancia de agua. La vegetación de la zona es básicamente un enebral-piornal, con escasas sabinas y, en la vecindad de las chorreras del deshielo, los inclinados prados de herbáceas que se conocen como borreguiles (¿por la forma aborregada de la vegetación o por los borregos que los pastan?).

En mitad del borreguil, estrellas que se han quedado con todo el azul del cielo: son gencianas (Gentiana verna), humildes pero coloridas como muchas florecillas de las cumbres.

En mitad del borreguil, estrellas que se han quedado con todo el azul del cielo: son gencianas (Gentiana verna), humildes pero espectaculares como muchas florecillas de las cumbres.

Poco a poco vamos avistando la cinta plateada del río…

Poco a poco vamos avistando la cinta plateada del río…

…al que acabamos por llegar, tras una empinada bajada. Es aquí un impetuoso torrente, al que supera un escaso puente (o lo que queda de él).

…al que acabamos por llegar, tras una empinada bajada. Es aquí un impetuoso torrente, al que supera un escaso puente (o lo que queda de él).

Lo bueno es que Giu se multiplica en estas ocasiones…

Lo bueno es que Giu se multiplica en estas ocasiones…

Al cruce sigue una subida, más empinada  y más corta que lo fue la bajada anterior…

Al cruce sigue una subida, más empinada y más corta de lo que fue la bajada anterior…

…y que nos deja en un paraíso vacuno, cuyos ocupantes mantienen a raya al piorno para mantener acceso a la fresca hierba.

…y que nos deja en un paraíso vacuno, cuyos ocupantes mantienen a raya al piorno para mantener acceso a la fresca hierba.

Bueno, vacuno y equino…

Bueno, vacuno y equino…

Ganamos altura por la ladera hasta llegar al nivel de la acequia, la superior de las dos que atraviesan el paraje:

La acequia, construida con piedra del lugar y tierra, saca el agua del San Juan y la lleva a la divisoria de la loma, y más allá hasta verter lo que le quedara de caudal al barranco de Cabañas Viejas. Es una acequia de careo, que básicamente distribuye el agua por la loma para mantener frescos los pastos en el estiaje.

La acequia, construida con piedra del lugar y tierra, saca el agua del San Juan y la lleva a la divisoria de la loma, y más allá hasta verter lo que le quedara de caudal al barranco de Cabañas Viejas. Es una acequia de careo, que básicamente distribuye el agua por la loma para mantener frescos los pastos en el estiaje.

Mirando hacia atrás, vemos el observatorio astronómico en lo alto de un cerro. En mitad de la foto, la redondez y lisura de la piedra delata el modelado glaciar: aquí hubo, pues, un glaciar que pulió el fondo y talló profundamente los laterales, que luego han sido regularizados por los canchales resultado del clima periglacial.

Mirando hacia atrás, vemos el observatorio astronómico en lo alto de un cerro. En mitad de la foto, la redondez y lisura de la piedra delatan el modelado glaciar: aquí hubo, pues, un glaciar que pulió el fondo y talló profundamente los laterales, que luego han sido luego regularizados por los canchales resultado del clima periglacial.

Poco más allá, el agua desaparece y la acequia se torna camino…

Poco más allá, el agua desaparece y la acequia se torna camino…

Hacia abajo, divisamos el castañar de Güejar y el propio pueblo al fondo.

Hacia abajo, divisamos el castañar de Güejar y el propio pueblo al fondo.

Llegamos a la divisoria, esperando ver aparecer la Alcazaba y el Mulhacén en toda su gloria (he arrastrado aquí a los chicos contra su voluntad para eso)… pero nuestro gozo cae en una hoya: la divisoria es aaancha, y habría que andar casi otro kilómetro para gozar de esa vista…

Esto es lo más que podemos conseguir desde el Puntal de las Cazoletas, donde estamos. Apenas la puntita de la Alcazaba por encima de la loma. Llegando al final de la acequia se puede bajar al Cortijo del Hornillo, pero queda fuera de nuestras posibilidades hoy (y 250 m más abajo).

Esto es lo más que podemos conseguir desde el Puntal de las Cazoletas, donde estamos. Apenas la puntita de la Alcazaba por encima de la loma. Llegando al final de la acequia se puede bajar al Cortijo del Hornillo, pero queda fuera de nuestras posibilidades hoy (y 250 m más abajo).

Algo mohínos, emprendemos la vuelta y comemos junto a la acequia en el prado de las vacas y los caballos. Los niños pueden, por lo menos, hacer el burro en una vecina mancha de nieve. Tras ello emprendemos el retorno…

Casi olvidando la foto oficial, que acabamos haciendo en el borreguil más amplio del camino.

Casi olvidando la foto oficial, que acabamos haciendo frente al borreguil más amplio del camino.

La vuelta es ligeramente cuesta arriba, pero no tanto como para ser pesada…

Amplísimo paisaje con la Loma de Maitena a la derecha, luego el Calar de Güejar y tras él la Sierra de Huétor y Sierra Arana antes del horizonte que va desde la subbética cordobesa a Cazorla.

…y acompañada por un amplísimo paisaje con la Loma de Maitena a la derecha, luego Miguelejos y el Calar de Güejar y tras él la Sierra de Huétor y Sierra Arana antes del horizonte que va desde la subbética cordobesa a Cazorla.

Superado el Collado del Diablo, el familiar valle del Monachil nos vuelve a saludar, más cercano. La Dehesa de S. Jerónimo en su fondo, Trevenque y Huenes poniéndole el broche…

Superado el Collado del Diablo, el familiar valle del Monachil nos vuelve a saludar, más cercano. La Dehesa de S. Jerónimo en su fondo, Trevenque y Huenes poniéndole el broche…

Y nosotros ponemos el broche a este día de mucha agua y poca sombra. Hasta otra.

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