Revisitando a La Doncella

Con honestas intenciones, eso sí, y que siga siendo doncella mucho tiempo. El pasado 27 de Mayo hicimos una variante de la ruta Llano de la Doncella-Collado Rojo. Allí podéis ver un mapa de la zona. En esta ocasión no subimos por Collado Rojo, sino que seguimos por el camino de Sillar Alta hasta el extremo de los llanos, para rodear el Cerro del Trincadero (estando la Doncella cerca, eso es un peligro) por una vaguada que se veía húmeda y verde en la ortofoto. De allí recuperamos la ruta publicada -con algún recorte- hasta llegar al collado que hay antes del Cerro Picón, donde volvimos a abandonarla para bajar por el Arroyo de Almuéjar y entrar por el Despeñadero a Prado Negro.

Lo malo fue que la batería de la cámara duró sólo un tercio de la excursión, así que el muy interesantísimo Cortijo de Almuéjar se ha quedado sin documentar. Pero a lo que vamos:

Empezamos en el aparcamiento habitual en el Cortijo de las Chozas, 1 km más arriba de Prado Negro.

Empezamos en el aparcamiento habitual en el Cortijo de las Chozas, 1 km más arriba de Prado Negro.

Vista desde Las Chozas. Echamos a faltar unos altos álamos que dominaban el valle. Han sido ¿podados? a tres metros del suelo. Si es por su bien, no lo sé, pero en la siguiente foto podéis verlos como fueron.

Vista desde Las Chozas. Echamos a faltar unos altos álamos que dominaban el valle. Han sido ¿podados? a tres metros del suelo. Si es por su bien, no lo sé, pero en la siguiente foto podéis verlos como fueron.

El fondo del valle con los álamos desaparecidos.

El fondo del valle con los álamos desaparecidos.

Como se indica en la ruta, accedemos al llano de la Doncella, que está de un primaveral subido…

…como puede verse.

…como puede verse.

Esta vez, habiendo menos agua, decidimos seguir por los llanos más tiempo, sin desviarnos a la derecha…

Se aprecia que ha habido bastante agua hasta hace poco, pero están muy practicables.

Se aprecia que ha habido bastante agua hasta hace poco, pero están muy practicables.

De repente, observamos dos hombres fuertemente armados en mitad del llano. Nos informan de que hay más de sus compañeros ocultos en la espesura. Sielos, no queremos salir de aquí chorreando sangre amarilla… Afortunadamente, Bruno los encuentra antes que ellos a nosotros y no llega a haber heridos. Los peligros del campo… pero parecían bastante pacíficos, después de todo.

En fin, a ratos entre encinas y algún quejigo…

En fin, a ratos entre encinas y algún quejigo…

…y a ratos por campo abierto, pero abierto…

…y a ratos por campo abierto, pero abierto…

… vamos progresando valle arriba. A nuestra espalda, Sierra Arana.

… vamos progresando valle arriba. A nuestra espalda, Sierra Arana y Majalijar.

Hasta llegar al camino principal, a la altura del húmedo prado donde empieza el ascenso a Collado Rojo.

Hasta llegar al camino principal, a la altura del húmedo prado donde empieza el ascenso a Collado Rojo.

Pero, como hemos dicho, lo dejamos a la derecha y seguimos por el camino, que no tiene mucha ciencia hasta coronar una cuestecilla terrosa en su punto más alto, tras la que hay una bifurcación…

…donde tomamos el camino de la derecha.

…donde tomamos el camino de la derecha. El cerro de enfrente nos sirve de guía, pues pasaremos entre él y la ladera del primer plano.

Al cabo de 300 m el camino comienza a bajar, y nosotros a querer abandonarlo por la derecha…

…así que acojemos con agrado esta senda que, un poco a contramano, empieza a subir por donde pretendemos (aquí mirando al camino que acabamos de dejar).

…así que acojemos con agrado esta senda que, un poco a contramano, empieza a subir por donde pretendemos (aquí mirando al camino que acabamos de dejar).

La senda caracolea para dejarnos en una zona rocosa, donde cortamos por lo sano hacia la izquierda buscando la vaguada…

La senda caracolea para dejarnos en una zona rocosa, donde cortaremos por lo sano hacia la izquierda buscando la vaguada…

Desde la zona rocosa, se nos abre un africano paisaje del Arroyo de Sillar. Vemos el camino que hemos dejado, mientras intentamos seguir a cota para no perder altura.

Desde la zona rocosa, se nos abre un africano paisaje del Arroyo de Sillar y el final de Sierra Arana. Vemos el camino que hemos dejado, mientras intentamos seguir a cota para no perder altura.

Conforme rodeamos, se abre ante nosotros una amena hondonada, mientras aparece Sierra Nevada al fondo.

Conforme rodeamos, se abre ante nosotros una amena hondonada, mientras aparece Sierra Nevada al fondo.

El lugar tiene mucho encanto, y un césped que desata el furor balompédico de nuestras criaturas. Decidimos echar un partidillo a cachos, que acabará teniendo tres tiempos (en dos prados distintos) y que acaba 14 a 14 con un agónico desenlace por penaltis que acabarán ganando los chicos, aunque con decisiones no exentas de polémica…

Esta es la última foto que la cámara quiso sacar. El público se apelotona bajo una encina dispuestos a ver el comienzo del partido…

Esta es la última foto que la cámara quiso sacar. El público se apelotona bajo una encina dispuestos a ver el comienzo del partido…

Remontando la vaguada acabamos saliendo al carril del Cucadero (en el plano de la ruta, entre las fotos 14 y 15). Lo seguimos un rato y tomamos en esta ocasión una primera vaguada a la derecha (antes de la foto 15), más empinada que la segunda que tomábamos en la ruta, pero que nos lleva al mismo sitio. Comimos al pie de la cima principal, y gracias al móvil de Kiko podemos disfrutar de foto oficial:

15-Foto-oficial

A partir de aquí, volvimos al camino de nuevo, pero en lugar de seguirlo bajo Cerro Picón, nos lanzamos barranco de Almuejar abajo. Se supone que hay senda, pero es muy, muy supuesta. En todo caso, se nota que se usa porque no hay ningún obstáculo verdaderamente importante en todo su transcurso, ni roca ni vegetación. Al principio no hay agua, pero aparece a mitad del barranco, junto con algo más parecido a una senda, que nos acaba llevando al carril de Almuejar. Está el valle hirviendo de primavera, en flor los majuelos iluminando el bosque de encinas.

Tras una revuelta del camino arribamos al Cortijo Almuejar. Pardiez, que había estado aquí antes sin apreciarlo demasiado; pero -será la primavera- en esta ocasión nos maravilla: colgado en varias terrazas hoy de un verde rabioso, domina un panorama bravío, desde los enhiestos cerros cubiertos de encinas hasta las plácidas alamedas del Arroyo de Prado Negro. Queda pendiente un reportaje como dios manda.

De Almuejar desandamos -hacia arriba- hasta la primera curva cerrada, donde arranca una bonita senda que baja hasta el Cortijo del Despeñadero. No queríamos llegar al fondo, sino a la senda señalizada que viene de Prado Negro donde ésta rodea una cresta, junto a un abrigo rocoso. No tuvimos suerte y bajamos más de la cuenta, aunque con un poco de travesía se arregló el asunto. Camino de Prado Negro, agua por todas partes y algún encuentro feliz. En una terraza fueron recompensados niños y mayores mientras dos esforzados conductores subíamos a por los vehículos al Cortijo de las Chozas. Y verderín verderado…

Anuncios

2 pensamientos en “Revisitando a La Doncella

  1. Anónimo

    ¡¡que gusto recordar la excursión¡¡ por cierto no has puesto a los fantasmas del juego de guerra

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s