Parapanda para parar

En una entrada anterior había andado solo por el borde oeste de la Sierra de Parapanda. Volviendo por la carretera que la rodea por el norte me habían llamado la atención unas poderosas masas de encinar con quejigos en las laderas de la umbría. Desde entonces andaba con la idea de volver y recorrer la zona, fabricando una circular que aunara esa umbría con la Hoya del Brezal y volviera por donde la última vez. El pasado 21 de Abril, con abundantes refuerzos, volvimos al lugar, y si bien la circular completa quedó para otro momento, el recorrido por la umbría nos dejó a todos gratísima impresión…

El punto de partida fue el mismo que en mi excursión anterior: en una recacha bajo el Peñón de Murcia (ojo, que en el 1:10.000 hay dos peñones de Murcia; remito al plano de la entrada anterior para ubicar el punto exacto), pero en esta ocasión la dirección era opuesta:

Desandamos unos metros de carretera hasta la curva en la que nace, a la derecha, un sendero o carril en desuso.

Desandamos unos metros de carretera hasta la curva en la que nace, a la derecha, un sendero o carril en desuso, a la vista de una caseta un poco más allá.

Tras la caseta, la senda desciende gratamente, internándose en el encinar:

Estamos a unos 1.230 m de altitud, y esto es un Paeonio-coriaceae-Querceto-rotundifoliae sigmetum de libro. Traduzco: una comunidad del encinar calcícola mesomediterráneo, facies con quejigos. Tenemos las encinas y quejigos, tenemos las peonías, que todavía no han estallado, y en los claros, majuelos y retamas…

Estamos a unos 1.230 m de altitud, y esto es un Paeonio-coriaceae-Querceto-rotundifoliae sigmetum de libro. Traduzco: una comunidad del encinar basófilo mesomediterráneo, facies con quejigos. Tenemos las encinas y quejigos, tenemos las peonías, que todavía no han estallado, y en los claros, majuelos y retamas… Y muchos gamones, sobre un terreno herboso, buy herboso.

Tras un cómodo descenso (aunque hay que evitar descender demasiado a la izquierda, lo que nos sacaría de la dirección óptima), llegamos a un amplio claro adornado con un pequeño arce de Montpellier.

Tras él, el terreno se allana, y luego comienza a subir, entreverándose el monte y los secanos, que culminan en una vistosa alameda anaranjada (que visitaremos a la vuelta).

Tras él, el terreno se allana, y luego comienza a subir, entreverándose el monte y los secanos, que culminan en una vistosa alameda anaranjada (que visitaremos a la vuelta).

Aquí nos despistamos (voluntariamente, todo hay que decirlo) ascendiendo un poco a la derecha con tal de permanecer en el bosque:

…que lo merece, todo verdecido por la mano de la primavera.

…que lo merece, todo verdecido por la mano de la primavera.

En un claro en el que Bruno puede nadar en la hierba alta, miramos hacia atrás:

El Peñón de Murcia hacia la derecha. De su base venimos dejándonos caer.

El Peñón de Murcia-1 hacia la derecha. De su base venimos dejándonos caer. Hemos ascendido luego un poco más de la cuenta; deberíamos estar donde los árboles más claros a la derecha.

Al fin la realidad se impone: hay que bajar un poco más y recuperar el a-modo-de-carril, que inicia un ascenso por el borde de un olivar.

En su borde, un espléndido quejigo brotando como si le fuera la vida en ello…

En su borde, un espléndido quejigo brotando como si le fuera la vida en ello…

Una corta pero empinada escensión por la linde…

Una corta pero empinada ascensión por la linde…

…nos sitúa al borde de otro secano, este con chopos. Enfrente vemos una pequeña casamata, a la que nos dirigimos cruzando el secano ya sin subir.

En nuestro camino se cruza un pequeño arroyo, que recibe el agua de una fuente con pilar, un poco más arriba. Yo diría que han reforzado el cauce con tierra y piedras para evitar que se desparrame por el campo.

En nuestro camino se cruza un pequeño arroyo, que recibe el agua de una fuente con pilar, un poco más arriba. Yo diría que han reforzado el cauce con tierra y piedras para evitar que se desparrame por el campo.

Tras un momento de asueto, subimos unos metros arroyo arriba para salir al camino del Cortijo de Los Cañas:

Que es un sitio que da gloria verlo. Quejigos a un lado y chopos al otro, entre ellos uno que ha hecho un curioso quiebro para eludir la rama de un quejigo que le cerraba el camino hacia arriba.

Que es un sitio que da gloria verlo. Quejigos a un lado y chopos al otro, entre ellos uno que ha hecho un curioso quiebro para eludir la rama de un quejigo que le cerraba el camino hacia arriba.

Tomamos el camino hacia la izquierda, y al cabo de unos 200m salimos a otro, que viene de las cortijadas de más abajo y progresa hacia arriba, y que tomamos a la derecha, rodeando una pequeña edificación. La idea es abandonarlo enseguida, para internarnos por una vaguada a la izquierda, pero hay una antipática cerca de alambre de espino, de aspecto antiguo pero firme, que nos hace dudar. Por encima de los ladridos de su perro, un amable lugareño nos asegura que se pueden saltar, que son lindes ganaderas, pero que si queremos salvar el culo, hay un portillo algo más arriba.

Así que andamos un rato carril arriba, admirando el Cortijo de Los Cañas, en esta feraz repisa cobijada por las crestas de la montaña.

Así que andamos un rato carril arriba, admirando el Cortijo de Los Cañas, en esta feraz repisa cobijada por las crestas de la montaña.

La primavera ha decidio jugar al otoño…

La primavera ha decidido jugar al otoño…

Por fin encontramos el portillo, que cruzamos y cerramos después como está mandado. La verdad es que aquí el cuerpo pide derivar a la derecha buscando un collado cercano, pero, fieles a mi ruta prevista, giramos a la izquierda para volver a la vaguada por la que estaba previsto entrar.

Aquí desandando un poco…

Aquí desandando un poco…

… y aquí la vaguada en cuestión. Esto empieza a resultar muy kárstico…

… y aquí la vaguada en cuestión. Esto empieza a resultar muy kárstico…

Tras bajar a la vaguada, algunas con algo más de tarea, ascendemos por ella muy suavesito hasta un collado…

Desde donde nos internamos en un segundo precioso encinar. No queremos bajar al frente -donde ese rutilante prado- sino derivar a la derecha en busca de otro secano algo más abajo.

Desde donde nos internamos en un segundo precioso encinar. No queremos bajar al frente -donde ese rutilante prado- sino derivar a la derecha en busca de otro secano algo más abajo.

Tras alguna alambrada y unos cuantos titubeos, parece que acertamos el camino…

…que vuelve a ofrecer placenteros momentos. Falta sólo, por pedir, un poquito de agua superficial, un charco, un rocío… (hace más de dos semanas que no llueve).

…que vuelve a ofrecer placenteros momentos. Falta sólo, por pedir, un poquito de agua superficial, un charco, un rocío… (hace más de dos semanas que no llueve).

En realidad, descubro más tarde, habría que haber mantenido un poco más la altura después del collado, para embocar una vaguada más cómoda, pero no nos molesta; el final -tras otra alambrada- es el mismo: un amplio secano plantado de olivos que queda a la derecha, y a cuyo extremo más cercano llega un carril desde abajo.

El carril no nos interesa, y sí el borde derecho del secano, por donde avanzamos para descansar un poco del terreno del encinar, cada vez más un lapiaz lleno de traicioneros agujeros.

El carril no nos interesa, y sí el borde derecho del secano, por donde avanzamos para descansar un poco del terreno del encinar, cada vez más un lapiaz lleno de traicioneros agujeros. En la divisoria, en la parte superior del bosque, destaca una encina aislada: ahí, prometo a la chiquillería, pararemos a comer [bufidos]. Así que la ruta es por todo el borde, y luego a la derecha por la loma.

Que las lindes son antiguas nos lo muestran unas encinas que han fagocitado el alambre hace muchos años. ¡Pero que tensas siguen! Se ve que las cuidan.

Al final del secano hay más alambre. Unos por aquí y otros por allá, conseguimos cruzar y ascender la loma…

…que es, como hemos dicho, un lapiaz con hondonadas ocasionales donde disfrutar del Gock dugo (de los Gamones) (©Teresa).

…que es, como hemos dicho, un lapiaz con hondonadas ocasionales donde disfrutar del Gock dugo (de los Gamones) (©Teresa).

A punto de producirse una rebelión infantil -ya proponen sentarse a comer en una piedra al sol-, conseguimos por fin nuestro objetivo:

De repente el bosque y el lapiaz se acaban, y entramos en la tierra prometida (ves, Luc, hay que tener paciencia)…

De repente el bosque y el lapiaz se acaban, y entramos en la tierra prometida (ves, Luc, hay que tener paciencia)…

Otras veces cuesta encontrar el lugar donde poner el huevo, "un poco más allá igual es más chulo…", pero este prado y esta encina nos seducen instantáneamente: los heliófilos al sol y los umbrófilos a la sombra, enseguida encontramos cada uno su lugar, bendiciendo a mamá Natura que tan bien nos trata.

Otras veces cuesta encontrar el lugar donde poner el huevo, “un poco más allá igual es más chulo…”, pero este prado y esta encina nos seducen instantáneamente: los heliófilos al sol y los umbrófilos a la sombra, enseguida encontramos cada uno su lugar, bendiciendo a mamá Natura que tan bien nos trata.

Tras la comida, me escapo unos metros hacia arriba hasta encontrar la trocha que el ganado ha marcado a esta altura, y que rodea todo este extremo de la sierra. La tomo a la izquierda para acabar de doblar la esquina y ganar vistas del otro lado:

Por encima del encinar van apareciendo los montes cercanos, la Sierra de Madrid a la derecha, al fondo la Sierra Sur de Jaén; más a la izquierda las sierras cordobesas. Si acabara de completar el giro, vería aparecer Sierra Nevada totalmente a la derecha, el telón de fondo para lo que sería mi soñada circular.

Por encima del encinar van apareciendo los montes cercanos, la Sierra de Madrid a la derecha, al fondo la Sierra Sur de Jaén; más a la izquierda las sierras cordobesas. Si acabara de completar el giro, vería aparecer Sierra Nevada totalmente a la derecha, como nuevo telón de fondo para lo que sería mi soñada circular.

Tras unos cientos de metros me doy la vuelta, pues la hora obliga…

El sentido contrario me obsequia con esta "a beautyful day" panorámica.

El sentido contrario me obsequia con esta “a beautiful day” panorámica.

De nuevo en grupo, aprovechamos el idílico lugar para la foto oficial:

Estuvimos esperando un rato el rayo de sol que diera su realce a la foto, pero en los diez segundos del disparo retardado, el rayo salió disparado montaña arriba (podéis verlo tras la encina del fondo), así que al final quedó un poco grisácea…

Estuvimos esperando un rato el rayo de sol que diera su realce a la foto, pero en los diez segundos del disparo retardado, el rayo salió disparado montaña arriba (podéis verlo tras los arbustos del fondo), así que al final quedó un poco grisácea…

Para la vuelta decidimos mantener la cota, para salir por el collado del cercano peñón (¿de Murcia-2?), andando por prado sin subir ni bajar:

Es este un recorrido mucho más cómodo que el de venida -aunque te pierdes el interior del encinar- por lo que a la hora de abreviar para hacer la ruta circular completa sería mejor opción.

Es este un recorrido mucho más cómodo que el de venida -aunque te pierdes el interior del encinar- por lo que a la hora de abreviar para hacer la ruta circular completa sería mejor opción.

Cerca del collado, superamos por encima esta preciosa dolina. A ella puede llegarse también desde el inicio del último secano por un camino hacia arriba.

Cerca del collado, superamos por encima esta preciosa dolina. A ella puede llegarse también desde el inicio del último secano por un camino hacia arriba.

En un pis-pás llegamos al collado, tras el que emerge ya la alameda superior del Cortijo de Los Cañas.

En un pis-pás llegamos al collado, tras el que emerge ya la alameda superior del Cortijo de Los Cañas. A la venida estuvimos muy cerquita de aquí, pero rodeamos el cerrete de la derecha por el lado contrario y bajando un poco.

De vuelta al valle del cortijo, decidimos no perder altura, y pasar ahora por encima del cortijo y su anaranjada alameda.

En las inmediaciones, nos recibe un vetusto pero sano ejemplar de nogal, de ramas innumerables.

En las inmediaciones, nos recibe un vetusto pero sano ejemplar de nogal, de ramas innumerables.

Tras el nogal, cruzamos un arroyuelo que encharca el terreno (el mismo de la fuente a la venida, pero más arriba) y disfutamos de otro quejigo singular. Nos dirigimos a la alameda…

…que rodea una enorme balsa de riego, vallada como es preceptivo. Los álamos, comprendemos, están sujetando el masivo talud de la balsa.

…que rodea una enorme balsa de riego, vallada como es preceptivo. Los álamos, comprendemos, están sujetando el masivo talud de la balsa.

Un poco más allá, desde una llanada con olivos, gozamos de una estimulante panorámica del monte bajo las crestas de la Sierra:

Vemos encinas, quejigos, algún chopo y majuelos, abundantes aquí como la retama lo es más abajo.

Vemos encinas, quejigos, algún chopo y majuelos, abundantes aquí como la retama lo es más abajo.

Llegados al borde de los secanos, emprendemos un descenso a la aventura, procurando no perder demasiada cota, para minimizar la subida final a la base del Peñón de Murcia-1. Hay trochas, pero ninguna senda continua. El terreno es practicable, alternando prados y pendientes de lapiaz con manchas de bosque:

Como ésta, por la que da gusto caracolear.

Como ésta, por la que da gusto caracolear.

De vez en cuando, tenemos vislumbres del valle hacia abajo. A la venida pasamos por el borde inferior de la alameda que aparece a la derecha. Nuestro objetivo es el collado que se ve a la izquierda, justo en la base del peñón…

De vez en cuando, tenemos vislumbres del valle hacia abajo. A la venida pasamos por el borde inferior de la alameda que aparece a la derecha. Nuestro objetivo es el collado que se ve a la izquierda, justo en la base del peñón…

Hay en todo este tramo una buena cantidad de árboles "singulares", como esta encina, cuyo tornco andará por el metro de diámetro. Comentamos que habrá que hacer un día nuestro propio catálogo de árboles singulares, pues ya vamos teniendo material…

Hay en todo este tramo una buena cantidad de árboles “singulares”, como esta encina, cuyo tronco andará por el metro de diámetro. Comentamos que habrá que hacer un día nuestro propio catálogo de árboles singulares, pues ya vamos teniendo material…

Aquí otra muestra del terreno por el que transitamos.

Aquí otra muestra del terreno por el que transitamos.

Hay que decir que los GPS de las cabezas funcionaron a la perfección, y fuimos a salir al mismo prado con arce por donde pasamos por la mañana:

El arce puede verse en el centro, detrás de Teresa.

El arce puede verse en el centro, detrás de Teresa.

Lo que quiere decir que sólo nos quedaba ascender despreocupadamente por el rosario de praditos entre el encinar para llegar a nuestro punto de partida.

Visto lo visto, que es mucho y bueno, prometo solemnemente completar la circular de Parapanda más pronto que tarde, y ofrecerla como ficha de ruta con todas las indicaciones pertinentes. Lo mismo hasta con track de ruta y todo (cuando me haga con los mandos del último juguete). Queda dicho. Bye.

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Un pensamiento en “Parapanda para parar

  1. Pino y Manolo

    Juguete????
    ¿qué juguete? Ya nos contarás.
    y para cuando una de llanear, paseillo cortito apto para convalecientes….
    que estoy harta de veros felices en la campiña y yo aquí, en el sofá…

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