Huenes por el Barranco del Lobo

Viernes 15 de Marzo. Tras un fin de semana anterior pasado por agua y otro en ciernes, hago valer mi condición de autónomo y me lío la bota a la cabeza. Retomo una idea largo tiempo acariciada: subir al Cerro de Huenes atajando por el Barranco del Lobo…

El Barranco del Lobo es de los pocos con cierta entidad en el macizo del Huenes, esa cúpula caliza cubierta de pinos que centra el paisaje en tantas fotos de Granada y la Alhambra…

Ahí, está, tras la Torre de Comares, trazando una diagonal hacia la izquierda, con el Cerro del Tamboril por encima…

Ahí, está, tras la Torre de Comares, trazando una diagonal hacia la izquierda, con el Cerro del Tamboril por encima…

El Barranco vierte las aguas de escorrentía (que no otras) al Arroyo de Huenes, cuando rodea el macizo para morir en Monachil. La mejor manera de abordarlo es desde Collado Sevilla, por encima del Hervidero, y hacia allí me dirijo:

Desde el padre Ferrer, esta panorámica de los Alayos se habrá publicado unos millones de veces. Con las galas de la estación, no me resisto a aportar mi granito de arena dolomítica…

Collado Sevilla. Desde el padre Ferrer, esta panorámica de los Alayos se habrá publicado unos millones de veces. Con las galas de la estación, no me resisto a aportar mi granito de arena dolomítica…

Tomo desde allí, ya andando, el carril de la Cortijuela, que abandono por la izquierda en su primera desviación, para cruzar el Arroyo de Huenes y tomar la senda señalizada circular del Huenes (PR-A-20), la que lleva a Fuente Fría. Es una lástima que toda esta primera parte sea cuesta abajo; mala cosa si quieres subir un cerro.

Desde esta primera parte gozamos de buenas vistas de Granada y la Vega, un mar de olas petrificadas: Cerro de las Pipas y Boca de la Pescá.

Desde esta primera parte gozamos de buenas vistas de Granada y la Vega, un mar de olas petrificadas: Cerro de las Pipas y Boca de la Pescá.

En algo menos de una hora llego al punto en que la vereda caracolea subiendo un rellano antes del Barranco…

Desde el rellano, con la primera hierba que el cerro ha permitido hasta aquí, echo una última mirada al valle.

Desde el rellano, con la primera hierba que el cerro ha permitido hasta aquí, echo una última mirada al valle.

Del otro lado, mi objetivo: este poco profundo valle que apunta al corazón del Huenes.

Del otro lado, mi objetivo: este poco profundo valle que apunta al corazón del Huenes.

La senda de Fuente fría se interna en el valle, entre pinos, para cruzar el barranco y luego salir por la ladera opuesta. Donde corta el barranco yo abandono la vereda, alejándome unos metros por la izquierda y por arriba del cauce. Me quiero imaginar que el terreno está algo pisado por el ganado, cuando tomo ya decididamente un curso paralelo al barranco, en dirección ascendente. Aunque no haya senda digna de tal nombre, el terreno es bastante despejado, y la intuición basta para ir escogiendo el camino. Tras unos cientos de metros, y frente a un barranquito secundario, el camino intuido gira a la derecha y cruza el cauce -por momentos aquí sí llega a ser al menos trocha-, para ascender una cuestecilla entre pinos dispersos…

…donde encuentro la primera nieve de la jornada. Temía que no llegara…

…donde encuentro la primera nieve de la jornada. Temía que no llegara…

Ahora camino por la derecha del barranco (según se sube). Eludiendo el terraplén del arroyo, progreso por un escalón un poco más alto, entre jóvenes pinos silvestres.

6-Margen-derecha

Algo más arriba el terreno por este lado se complica un poco cerca del cauce, lo que obligaría a subir más a la derecha. No parece mal piso, pero decido en cambio volver a cruzar el barranco y proseguir -ya hasta el final- por su izquierda.

Al cruzar el arroyo descubro que viene entablillado. No conocía esta pintoresca técnica forestal: el producto de la limpia del monte ha sido cuidadosamente apilado en perpendicular al fondo del cauce. Imagino que la idea es crear mantillo y disminuir la erosión, pero resulta… bizarro.

Al cruzar el arroyo descubro que viene entablillado. No conocía esta pintoresca técnica forestal: el producto de la limpia del monte ha sido cuidadosamente apilado en perpendicular al fondo del cauce. Imagino que la idea es crear mantillo y disminuir la erosión, pero resulta… bizarro.

De nuevo en la izquierda, asciendo la que puede ser la parte más pendiente de la ruta.

El hito de algún bendito caminante me confirma que lo que hago no es del todo descabellado…

El hito de algún bendito caminante me confirma que lo que hago no es del todo descabellado…

Tras la parte más áspera, el suelo se dulcifica, lo mismo que la pendiente.

Ya se puede empezar a disfrutar. Por momentos camino sobre un lecho de viruta de madera: alguien se ha traído la trituradora y ha alfombrado el suelo. ¡Qué me gustaría saber si es una novedosa técnica de (re)generación de suelo!

Ya se puede empezar a disfrutar. Por momentos camino sobre un lecho de viruta de madera: alguien se ha traído la trituradora y ha alfombrado el suelo. ¡Qué me gustaría saber si es una novedosa técnica de (re)generación de suelo!

El avance es cada vez más agradable ahora, aunque siempre en subida…

…hasta que, allí al fondo, entreveo un terreno que ya no sube más.

…hasta que, allí al fondo, entreveo un terreno que ya no sube más.

En efecto, el barranco se diluye en los llanos que constituyen el centro del macizo:

Los pinos parecen querer seguir subiendo, para compensar. La nieve vela las sendas, aunque intuyo un camino a la derecha, que me acercaría al Tamboril, y que descarto. Bruno se vuelve loco…

Los pinos parecen querer seguir subiendo, para compensar. La nieve vela las sendas, aunque intuyo un camino a la derecha, que me acercaría al Tamboril, y que descarto. Bruno se vuelve loco…

La línea de vaguada, marcada por el agua de escorrentía sobre la nieve, se convierte en mi hilo de Ariadna…

La línea de vaguada, marcada por el agua de escorrentía sobre la nieve, se convierte en mi hilo de Ariadna…

Tras unos cientos de metros de agradable deambular, y manteniéndome cerca de las elevaciones de la izquierda, acabo encontrando carril:

…aunque no sea muy evidente, camuflado bajo la nieve. Por la izquierda viene del llano del Chopo y el Cerro de Huenes. A la derecha, hacia el valle entre el Tamboril y el Pico de la Carne.

…aunque no sea muy evidente, camuflado bajo la nieve. Por la izquierda viene del llano del Chopo y el Cerro de Huenes. A la derecha, transita hacia el valle entre el Tamboril y el Pico de la Carne.

Sigo el carril unos metros a la izquierda, pero en cuanto culmina una cuestecilla, me salgo por la derecha para ganar una meseta desde la que orientarme. Desde allí aparecen los puntos de referencia:

Cerro Gordo a la izquierda. Luego la tachuela del Pico de la Carne, seguido por los Alayos, y a la derecha el Tamboril.

Cerro Gordo a la izquierda. Luego la tachuela del Pico de la Carne, seguido por los Alayos, y a la derecha el Tamboril.

Echo a andar en la dirección del Pico de la Carne; voy bien de tiempo y he decidido subirlo, para bajar después por la vereda del Puente de los Siete Ojos. No se aprecian las sendas, pero el terreno permite avanzar en cualquier dirección.

Hay una buena cantidad de nieve, sobre las espaldas de aulagas y piornos.

Hay una buena cantidad de nieve, sobre las espaldas de aulagas y piornos.

Atravieso una zona que debe ser de prados. La horizontalidad del suelo hace que la nieve se funda formando pequeños sumideros circulares.

Atravieso una zona que debe ser de prados. La horizontalidad del suelo hace que la nieve se funda formando pequeños sumideros circulares. Es un placer caminar por aquí…

Si ahora siguiera recto en dirección del Pico de la Carne, creo que me complicaría la vida. Desciendo un poco hacia la derecha, buscando la senda que lo faldea (que es la que sube desde el Puente de los Siete Ojos) y ¡bingo!:

Acabo encontrando la vereda y más aun: un poste indicador en el punto donde arranca la secundaria que sube al pico.

Acabo encontrando la vereda y más aun: un poste indicador en el punto donde arranca la secundaria que sube al pico.

La vereda está oculta por la nieve, y acabo subiendo un poco de más antes de volver a recuperarla, en la solana. El Pico de la Carne aparece ante mí, más airoso desde aquí con el barranco a sus pies:

La vereda que sigo faldea hacia la izquierda para llegar al collado. La del Puente discurre más abajo, cruzando el barranco y luego por la umbría bajo el Pico.

La vereda que sigo faldea hacia la izquierda para llegar al collado. La del Puente discurre más abajo, cruzando el barranco y luego por la umbría bajo el Pico. En el suelo, aulaga, piorno y la característica Salvia oxiodon, habitual en estos arenales dolomíticos.

Un poco más allá, llego al collado entre el pico y el resto del macizo. La vista es espectacular:

En el centro el Arroyo de Huenes, escoltado por el Trevenque a la derecha y la Peña del Tesoro a la izquierda. Por encima. la Loma de los Panaderos (Loma de Dílar), intentando tapar al Veleta.

En el centro el Arroyo de Huenes, escoltado por el Trevenque a la derecha y la Peña del Tesoro a la izquierda. Por encima. la Loma de los Panaderos (Loma de Dílar), intentando tapar al Veleta.

Abordamos la última y empinada subida, completamente nevada. Dos senderistas que ya habíamos visto en lo alto de Cerro Gordo nos salen al encuentro y charlamos un rato sobre la gozada de las vistas y el camino a seguir. Ellos vuelven al Hervidero, pero tienen todo el día (se han pedido el día en el curro, atenazados por el mono, como yo) y lo harán por Fuente Fría. Tras despedirnos, culminamos y fotografiamos:

Otra panorámica clásica. Aquí el Trevenque acapara toda la atención.

Otra panorámica clásica. Aquí el Trevenque acapara toda la atención.

Tras un rato de descanso y mandarina, afrontamos el descenso:

…empinado, como puede verse. Afortunadamente, Bruno va sentando cabeza y no se me ha despeñado por ningún lado…

…empinado, como puede verse. Afortunadamente, Bruno va sentando cabeza y no se me ha despeñado por ningún lado…

Llegados al collado, decido volver por donde vinimos hasta el poste señalizador, para hacer la vereda del Puente de los Siete Ojos comme il faut. Tras el poste, la vereda hace un par de revueltas por la solana, perdiendo altura, antes de cruzar el barranco y adosarse a la base del Pico de la Carne, por donde discurre buscando la arista de su cuerda.

Discurre entre pinos -aquí pinaster- y encinas, y es decididamente más agradable bajarla que subirla (por las vistas, claro).

Caracolea entre pinos -aquí pinaster- y encinas, y es decididamente más agradable bajarla que subirla (por las vistas, claro).

Tras doblar la esquina, entro en zona de solana y la nieve dice adiós…

…y veo ya el camino de la Cortijuela, defendido por  fotogénicas quebradas bajo la cuerda del Trevenque.

…y veo ya el camino de la Cortijuela, defendido por fotogénicas quebradas bajo la cuerda del Trevenque.

Solo queda llegar hasta el afamado Puente de los Siete Ojos (puedes contarlos):

El Arroyo de Huenes, habitualmente un hilillo de agua, baja fragoroso; suena a río de verdad.

El Arroyo de Huenes, habitualmente un hilillo de agua, baja fragoroso; suena a río de verdad.

Llegado al camino, bajo un momento al cauce aguas arriba del puente, que es al mismo tiempo dique de contención, lo que hace que por encima el terreno se haya nivelado por los sedimentos acumulados, formando un deleitoso soto.

El arroyo baja contento, y nos sometemos al primer bautizo de la temporada. Bruno, que definitivamente ha madurado, se limita a mojarse las patas, sin intentar bucear como de costumbre.

El arroyo baja contento, y nos sometemos al primer bautizo de la temporada. Bruno, que definitivamente ha madurado, se limita a mojarse las patas, sin intentar bucear como de costumbre.

Sin tiempo ya para más, retornamos al camino, bajando hacia el punto en el que tomamos la vereda de Fuente Fría.

Bajo los tajos, un recordatorio de que, por los pelos, todavía es invierno. De hecho, el paso de vehículos por este carril queda suspendido durante todo el invierno, pues es frecuente el hielo y los desprendimientos.

Bajo los tajos, un recordatorio de que, por los pelos, todavía es invierno. De hecho, el paso de vehículos por este carril queda suspendido durante todo el invierno, pues es frecuente el hielo y los desprendimientos.

Durante la bajada alcanzamos a un ciudadano sueco que, con su coche de alquiler y su planillo de ruta obtenido por la red (¿de qué me sonará eso?), ha escapado desde Málaga, atraido más por el monte que por la playa. Nos despedimos en Collado Sevilla, donde cojo el coche y me apuro para recoger al chaval del cole. Quiera el dios de la lluvia respetar algún fin de semana próximo. Hasta entonces.

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4 pensamientos en “Huenes por el Barranco del Lobo

  1. Lou

    Me das mucha envidia, por lo de poder salir entre semana, porque no te resfrías ni te duelen los huesos..pero pronto retomaré el ritmo (espero..)Bsos

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    1. msalvatierra2012 Autor de la entrada

      Intenté que me la hiciera Bruno, pero no hay manera: no para quieto y salen movidas…
      En cuanto a los dolores, huesos no, pero algún musculillo ya se queja, ya.
      Besos.

      Responder
  2. Pino y Manolo

    Suscribo lo que dicen mis compañeras ¿donde está la foto oficial….?
    Y los achaques, espero que sean pasajeros y en un tiempo, tal vez no muy lejano, podamos volver a disfrutar del campo y la compañía.
    ¡¡paciencia!!
    Y besos

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