Cumbre (de Matamulillos) Borrascosa

Parece que puede convertirse en una costumbre ir a los Llanos de Palomares por Carchelejo. En esta ocasión pretendía, por fin, subir a Matamulos, y la convocatoria resultó más nutrida que en las útimas salidas. El tiempo, sin embargo, no colaboró demasiado, y se mantuvo hosco todo el día; a la hora de las vistas -espectaculares en este recorrido- pierdes unos cuantos puntos de disfrute, pero no deja de tener su gracia un cielo plomizo si andas metido en la espesura…

Para más inri, la carretera por la que se accede a Carchelejo desde la autovía estaba cortada, seguramente por algún desprendimiento, lo que nos obligó a entrar por Carchel, unos kms más adelante. En todo caso, acabamos llegando a los Llanos de Palomares, ya desvanecida la esperanza de que el gris fuera niebla; era nublo, y vino para quedarse…

Y bajo el cielo gris echamos a andar por el camino que bordea los Llanos del lado de Campobajo.

Y bajo el cielo gris echamos a andar por el camino que bordea los Llanos por el sur, del lado de Campobajo.

La cumbre (borrascosa) de Matamulillos se nos presenta (es un decir) al salir a lo abierto. Todavía está en el aire si subiremos.

La cumbre (borrascosa) de Matamulillos se nos presenta (es un decir) al salir a lo abierto. Todavía está en el aire si subiremos.

Asomados al borde, tenemos un primer vislumbre de esta sierra llena de recovecos.

Asomados al borde, tenemos un primer vislumbre de esta sierra llena de recovecos.

SilexAbandonamos el camino que baja a Campobajo (como su nombre indica) para seguir rectos por el borde del llano. Encontramos infinidad de pequeños nódulos de sílex que las roturaciones han extraido del suelo:

Aunque el cielo no colabora, el ánimo no decae.

Aunque el cielo no colabora, el ánimo no decae.

Un poco más adelante divisamos ya Campobajo.

Un poco más adelante divisamos ya Campobajo.

Hay un momento en que el terreno empieza a subir, en lo que son las primeras faldas del Cerro de Las Pilas. Para ese entonces nos hemos dejado caer a la izquierda, para buscar una vereda de arranque poco claro, pero que se concreta enseguida y abandona el llano en muy suave bajada:

La senda pasa enseguida bajo unas peñas que son en realidad el reborde del llano que acabamos de abandonar.

La senda pasa enseguida bajo unas peñas que son en realidad el reborde del llano que acabamos de abandonar.

Pegados al reborde, cruzamos una vaguada y giramos a la izquierda, ya alejándonos en perpendicular de los Llanos, entre encinas a la derecha y jóvenes pinos de repoblación a la izquierda.

Pronto avistamos las tierras de lo que fue el Cortijo de las Pilas, del que nos separa el poco profundo vallecillo que baja desde el llano alto de Palomares.

Poco después avistamos las tierras de lo que fue el Cortijo de las Pilas, del que nos separa el poco profundo vallecillo que baja desde el llano alto de Palomares.

Cruzado el arroyo, descubrimos las pilas que seguramente dan nombre al paraje.

Cruzado el arroyo, descubrimos las pilas que seguramente dan nombre al paraje.

Seguimos al frente, ya rodeados de encinas, algunas de buen porte, aunque las más antiguas corroidas por algun extraño mal…

…que observamos detenidamente.

…que observamos detenidamente.

Tampoco un sauce cercano se ha librado de los achaques de la edad, aunque pervive, resistente.

Tampoco un sauce cercano se ha librado de los achaques de la edad, aunque pervive, resistente.

Poderosos almendros, en cambio, se muestran sanos y vigorosos.

Poderosos almendros, en cambio, se muestran sanos y vigorosos.

Y ya estamos en el primer hito de la ruta: el Cortijo de las Pilas:

Con la Peña del Palo presidiendo el paisaje, es un lugar que merece la visita…

Con la Peña del Palo presidiendo el paisaje, es un lugar que merece la visita…

… y nos esturreamos por el prado con infantil contento.

… y nos esturreamos por el prado con infantil contento.

Oops. Hay que volver hacia atrás, que nunca gusta, pero solo los doscientos metros que nos separan del arroyo, que ahora seguiremos hacia arriba, por cualquiera de sus márgenes:

Es vaguada más que valle, y remontarlo resulta agradable en este fresco día.

Es vaguada más que valle, y remontarlo resulta agradable en este fresco día.

Tras unos 400m, en una encrucijada optamos por la izquierda, y tras otros 300m entre encinas…

…desembocamos en el que yo llamo llano alto de Palomares, que alguno ya conocíamos (ver post) y que es un lugar especial, sobre todo con la hierba corta y fresca, como hoy.

…desembocamos en el que yo llamo llano alto de Palomares, que alguno ya conocíamos (ver post) y que es un lugar especial, sobre todo con la hierba corta y fresca, como hoy.

Tan especial que se merece nuestra foto oficial.

Tan especial que se merece nuestra foto oficial (no pudimos sacar a Bruno, que corría desmadrado por el prado).

Cobijados junto a un bosquete de encinas, reponemos fuerzas con el surtido habitual de frutos secos.

Cobijados junto a un bosquete de encinas, reponemos fuerzas con el surtido habitual de frutos secos.

Por fin echamos a navegar hacia el extremo de este mar verde, con el puntal de Matamulillos como guía y objetivo, ya que el nublado más parece ascender que descender.

Por fin echamos a navegar hacia el extremo de este mar verde, con el puntal de Matamulillos como guía y objetivo, ya que el nublado más parece ascender que descender.

Persiguiendo a las nubes, ascendemos nosotros también por una parva vereda…

Persiguiendo a las nubes, ascendemos nosotros también por una parva vereda…

…vereda que quiere desviarse a la derecha, para ganar el llano por donde baja el cortafuegos de Matamulillos; pero nuestro camino es más bien por la izquierda (esto es: dejando Matamulillos a la derecha), hasta el collado que hace la cuerda en ese lado del cerro. Redescubrimos la senda entre un denso monte de encinas que nos consuelan de la subida, que por lo demás no es larga. Pronto llegamos al collado…

…que termina abruptmente en los pavorosos cortados que dan al Quiebrajano. Como centinela, una sabina (Juniperus phoenicea) marca el borde del abismo.

…que termina abruptmente en los pavorosos cortados que dan al Quiebrajano. Como centinela, una sabina (Juniperus phoenicea) marca el borde del abismo.

Desde este rellano, una breve cuestecilla hacia la derecha nos deja en la base del Puntal de Matamulillos:

Matamulillos. O por qué lo he llamado cumbre borrascosa.

Matamulillos. O por qué lo he llamado cumbre borrascosa.

Desde la cima, buena parte del embalse del Quiebrajano a nuestros pies. Sobre él, la sierra de los Ventisqueros, y a la derecha la Pandera velada por las nubes.

Desde la cima, buena parte del embalse del Quiebrajano a nuestros pies. Sobre él, la sierra de los Ventisqueros (con ventisqueros), y a la derecha la Pandera velada por las nubes.

Matamulillos es el extremo sur de la cuerda cuyo extremo norte es Matamulos. Nuestro camino seguirá dicha cuerda en un sube-y-baja entre collados y picos:

El collado que sigue a Matamulillos.

El collado que sigue a Matamulillos.

Desde aquí ya se divisa la cola del embalse: un endiablado cañón coronado por la airosa Peña del Palo. ¿Se podría llegar en canoa, por el pantano?

Desde aquí ya se divisa la cola del embalse: un endiablado cañón coronado por la airosa Peña del Palo. ¿Se podría llegar en canoa, por el pantano?

En el segundo pico estalla el motín infantil (con algún apoyo externo, todo sea dicho): o se come o hay plante. En habiendo prado, y un poco a sotavento, decidimos comer y descansar. Y aquí ocurrió una desdicha que me ha pasado alguna otra vez: el selector de modo de la cámara se cambió inadvertidamente a prioridad de velocidad, con una velocidad lenta que me sobreexpuso todo el resto de las fotos. Con algo de Photoshop y mucha paciencia conseguí rescatar las que siguen, pero mucho se ha quedado en el tintero.

Por lo pronto, no hay fotos desde Matamulos, y no ya por problemas técnicos, sino porque visto lo visto, la asamblea decidió por una-nimiedad ahorrarse la subida. Lo prioritario era encontrar la senda de bajada, lo que no fue difícil: se desgaja hacia la derecha, buscando la vaguada, desde el comienzo del rellano que antecede al Puntal de Matamulos.

Es una senda empinada y a tramos resbaladiza, atravesada por troncos y ramas…

Es una senda empinada y a tramos resbaladiza, atravesada por troncos y ramas…

…que atraviesa un bosque que se diría arrasado por un meteorito siberiano- No debe ser fácil sacar de aquí toda la madera muerta, pero es una buena cantidad de combustible potencial.

…que atraviesa un bosque que se diría arrasado por un meteorito siberiano- No debe ser fácil sacar de aquí toda la madera muerta, pero es una buena cantidad de combustible potencial.

Luego el valle se nivela y la vereda -que es el fondo del barranco- se hace más practicable. Observo a la izquierda un hito de piedras que algún bendito caminante ha erigido, seguramente para indicar una salida del barranco hacia los llanos de Navalopos, que nosotros dejaremos a la izquierda y unos metros hacia arriba.

Conforme bajamos. la humedad aumenta, y nos encontramos el primer quejigo…

Conforme bajamos, la humedad aumenta y nos encontramos el primer quejigo…

… a la altura de una pequeña cueva en la ladera izquierda; esto es el subsuelo de Navalopos, y probablemente por aquí escape parte del agua que captura la dolina que tenemos encima.

… a la altura de una pequeña cueva en la ladera izquierda. Esto es el subsuelo de Navalopos, y probablemente por aquí escape parte del agua que captura la dolina que tenemos encima.

Por fin, nuestra senda-barranco desemboca en el carril de Navalopos, que tomaremos hacia la derecha…

Por fin, nuestra senda-barranco desemboca en el carril de Navalopos, que tomaremos hacia la derecha…

…atravesando la preciosa zona de quejigos donde confluye el carril que viene de Las Hazadillas con este de Navalopos y el que viene de Palomares.

…atravesando la preciosa zona de quejigos donde confluye el carril que viene de Las Hazadillas con este de Navalopos y el que viene de Palomares.

Por este último ascendemos para volver a los Llanos, y por ellos, piano piano, regresar a los vehículos. Giulia y yo hacemos un último off-road acercándonos al Cortijo de Palomares…

…con lo que ganamos nuevas perspectivas del paraje. A la izquierda, una presumida encina con felpudo.

…con lo que ganamos nuevas perspectivas del paraje. A la izquierda, una presumida encina con felpudo.

Un árbol solitario nos despide.

Un árbol solitario nos despide.

Nos apresuramos para pillar al grupo, que acaba ganándonos por unos minutos. Satisfechos retornamos, justo en el momento en que empieza a llover, tal vez nevar, como predecían los meteorólogos (que acertaron esta vez, y es justo reconocerlo). Hasta la próxima.

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2 pensamientos en “Cumbre (de Matamulillos) Borrascosa

  1. Anónimo

    hasta con frio me gustó, este fin de semana se llenó de nieve, lo vimos a la vuelta de Ciudad Real que fuimos a darle una vuelta a la familia, pero el domingo eché en falta excursión porque había sol reluciente. besos

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    1. msalvatierra2012

      Pilar, te tengo que enseñar a firmar un comentario. Lo cierto es que el domingo salimos en familia a patear un poco de nieve y comer en Prado Negro, pero la gente el viernes había manifestado poco entusiasmo y por eso no convoqué. Besos.

      Responder

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